[Noalca-l] Reconvertir al SELA en el rostro humano y social de la integración regional
Alianza Social Continental - México / RMALC
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Mie Nov 7 01:57:41 CST 2007
Reconvertir al SELA en el rostro humano y social de la integración regional
Aram Aharonian*
ALAI AMLATINA, 31/10/07, Caracas.- La propuesta de convertir al Sistema
Económico Latinoamericano (SELA) en un organismo coordinador del ala social
de los procesos de integración para el desarrollo de la región, un lugar
para sumar y hacer converger los diversos esfuerzos nacionales y
subregionales y también los diferentes actores -gobiernos, organizaciones
sociales, empresarios, órganos de los procesos de integración, gobiernos
locales o territoriales y los propios organismos internacionales- sacudió de
su modorra al más amplio organismo latinoamericano y caribeño.
Hija de la crisis, consecuencia de tantos desengaños, 32 años atrás, a
iniciativa de Venezuela y México, surgía en Panamá el SELA con su doble
desafío de la integración y el desarrollo de nuestros pueblos. Fue en esa
misma Panamá que en 1826 Simón Bolívar lanzara su sueño de una América,
nuestra patria Grande.
Tras dos décadas de logros, pese a ser el organismo regional con mayor
número de miembros, el SELA fue perdiendo su fuerza, ante el interés de
muchos gobiernos de buscar las soluciones a sus problemas en las recetas de
los organismos multilaterales de crédito, logrando con ello ese enorme
ejército de excluidos y marginados que hoy son realidades de nuestras
naciones.
Pero, como decía Víctor Hugo, no hay fuerza mayor en la historia, que una
idea a la que le ha llegado su hora. Y parece que la hora de recuperar el
SELA como lugar para sumar y hacer converger los diversos esfuerzos
nacionales y subregionales y también los diferentes actores de la
integración para el desarrollo, como son los gobiernos, organizaciones
sociales, empresarios, órganos de los procesos de integración, gobiernos
locales o territoriales y los propios organismos internacionales.
La elección del próximo Secretario Permanente del organismo, a decidirse a
finales de noviembre, deberá tener ahora por principal objetivo ejecutar el
programa de cambios que, propuesto por el embajador argentino Hugo Varsky,
quien en el seminario caraqueño representó a la Presidencia de la Comisión
de Representantes Permanentes del MERCOSUR, ha tenido el consenso del pleno
del SELA.
Hasta ahora se ha presentado formalmente –y con gran despliegue: gira por
los países, cóctel en Caracas- un solo candidato, el funcionario mexicano
José Rivera, sin planes concretos y mucho menos renovadores. Ahora, se habla
de la necesidad de reencauzar el SELA con programas y propuestas que
modifiquen sustancialmente el posicionamiento del organismo y su situación
estructural. La estrategia consensuada es aparentemente acordar primero el
cambio del organismo, y después apelar a la conducción de Varsky.
Este ámbito que está vacío en la articulación de la región, es el que puede
ocupar el SELA, un lugar de relevancia primordial en la arquitectura
regional de la integración, para impulsar y darle un orden a todo este
proceso aparentemente desordenado pero profundamente rico que vive la región
respecto a la integración. Es que si no cambia, el SELA muere.
“No podemos construir el proceso de integración regional si la gente no está
adentro. Y este es el desafío que está vinculado profundamente al rol
también de los territorios, que es donde la gente vive, donde los actores
están: las provincias, los estados, los municipios, las grandes ciudades. Yo
creo que alrededor de todo esto, hay una gigantesca contribución que puede
hacer el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe”, señaló el
representante de la Presidencia del MERCOSUR ante el pleno del SELA.
Varski indicó que es imprescindible que los dirigentes sociales, los
ciudadanos, sepan de qué se está hablando cuando se habla de la Organización
Mundial de Comercio, de las negociaciones con la Unión Europea, de la
Comunidad Andina de Naciones, del propio MERCOSUR. Y dejó en claro que para
avanzar en la integración, y en definitiva hacia un desarrollo con equidad,
hay que articular tres actores: los gobiernos, las organizaciones sociales y
los órganos del proceso de integración. Si esos tres actores no actúan de
consuno, dijo, se pierde capacidad negociadora hacia el interior y hacia el
exterior del proceso. Y así, por ejemplo, se han desarrollado cumbres
sociales dentro del MERCOSUR junto con la de los jefes de Estado y los
directivos de los órganos de la integración.
Recalcó que en todos lados se está debatiendo esta problemática por parte de
las organizaciones sociales y los órganos de la integración, donde existe un
grado muy importante de coincidencias temáticas, de reivindicaciones y de
reclamos notables entre todos estos actores sociales respecto al modelo de
integración que queremos. Esas sensibles coincidencias temáticas, incluyen
el cumplimiento de metas de desarrollo, entre otras, en el tema de reducción
de la pobreza, salud, educación, equidad de género, pueblos originarios,
juventud, discapacidad, recursos naturales, medio ambiente, integración
cultural, rol del territorio, energía, etc.
En definitiva, ello expresa un notable entrelazamiento de búsquedas de
participación, y de intereses de los actores reales del proceso de
integración regional, sean estos los gobiernos, las más diversas
organizaciones de la sociedad civil o los propios órganos de la integración
regional.
Cabe recordar que en el Convenio de Panamá, constitutivo del SELA, lo social
y lo económico tienen exactamente la misma importancia y, entre los
propósitos fundamentales del organismo está coadyuvar a la articulación y
convergencia de los procesos subregionales de integración. El nombre,
Sistema Económico Latinoamericano nos llevó a tener una visión quizás
demasiado economicista de los asuntos que deberían manejarse en el
organismo, pero el convenio es muy claro, y todo el aspecto social vinculado
al económico, puede hacer del SELA una institución decisivamente
contributiva e imprescindible en el marco del conjunto de procesos para la
construcción de nuestra arquitectura regional de integración.
Para Varsky, esto puede ser absolutamente significativo pero con esa
multiplicidad de actores, de direcciones, de negociaciones múltiples, de
diversos intereses. Entonces, la pregunta que surge es cómo hacer para que
esta organización, con una magnífica infraestructura, juegue este rol
tratando de articular a todo este fenómeno múltiple que he planteado.
Varsky señaló que se debe orientar un proceso de descentralización que
permita efectuar actividades allí donde están las propias organizaciones
sociales y donde se genera su vinculación con las instituciones de la
integración, las que deberían tener en su propio ámbito, oficinas de enlace
con el SELA.
Y, como ejemplo, indicó que el MERCOSUR está interesado en un enlace directo
con el SELA si esta organización juega un rol de tal magnitud. Si eso
pudiera hacerse en todos los procesos de integración, probablemente un
núcleo pequeño pero eficiente de funcionarios en la sede caraqueña del
organismo, podría jugar un rol de articulador, de necesaria convergencia de
los esfuerzos individuales, bilaterales y subregionales de integración. Y si
eso ocurre en el MERCOSUR, en la Comunidad Andina de Naciones, en la SIECA,
en el CARICOM, en el ALBA, en la ALADI, incluso en los países individuales
que quieran tenerlo, se contaría con una red de enlaces donde las
organizaciones sociales, las de la pequeña y mediana empresa, las de las
ciudades, las del campo, las de la ciencia y la técnica o de la educación,
estarían enormemente satisfechos de tener un espacio como el SELA para
compartir desafíos, intereses, demandas, añadió.
Varsky recalcó, asimismo, que esas grandes acciones necesitan además dos
herramientas fundamentales: una que tiene que ver con la comunicación y con
la difusión, y la otra con la capacitación de miles de dirigentes
intermedios de los distintos rincones de cada país sobre conceptos, historia
y mecánica de los procesos de integración, herramienta sustantiva para la
transparencia y el debate orientado no solo a la comprensión sino a la
participación social.
La propuesta se basa en la articulación y convergencia de lo social y
económico, en profundizar el debate acerca de los modelos de integración que
necesita América Latina y el Caribe, y dentro de ello la compleja
problemática de la integración productiva y el rol importantísimo de las
PYMES.
Pero incluye, asimismo, mucha más asociatividad, complementación,
cooperación, comercio justo, lo que incorpora el análisis de nuevas formas y
normas para estimular el comercio y los intercambios entre nuestras
naciones, de modalidades de intercambio compensado que han empezado a
aparecer con bastante fuerza en la región, la utilización de monedas
nacionales como punto inicial para la emisión de una moneda regional. Estas
son todas manifestaciones de lo que está ocurriendo de manera a veces
dispersa y que necesitan por tanto articularse, explicó el diplomático
argentino.
En su resumen ejecutivo, un documento presentado por la Secretaría
Permanente del SELA señala que existe un consenso relativo acerca de que los
instrumentos de política comercial deben ser complementados por otras
políticas y por las instituciones públicas y privadas para que los países y
sus sociedades puedan beneficiarse de las oportunidades abiertas por el
comercio. Yo creo que este planteamiento es efectivamente clave.
Varsky señaló que en el MERCOSUR, el eje de complementación con lo comercial
-dado el importante rol que las commodities juegan en las economías y el
comercio- y dada la necesidad sustantiva de incorporar valor agregado,
competitividad y tecnología, es imprescindible que junto a lo comercial, la
integración productiva y social esté en el centro de nuestras
preocupaciones.
La asociatividad y complementariedad que implica una visión de
complementación productiva tiñe todo lo que tiene que ver con la propia
lógica del comercio. Por eso, partiendo del punto de inflexión que
constituyó el planteamiento en la Cumbre Hemisférica de Mar de Plata de no
adherir al enfoque del ALCA, está el abordaje de las asimetrías, de singular
importancia en toda la cuestión de las relaciones comerciales. Por otra
parte, la visión de la integración energética, también tiene vinculación
directa con el enfoque con que se abordan las relaciones comerciales.
Varsky señaló que la generación de infraestructura y energía para la
integración, la creación del Parlamento del MERCOSUR, la inclusión de los
partidos políticos y de la política en toda las discusiones y propuestas
sobre inserción externa e integración; y la inclusión en el debate de la
integración precisamente de todo lo relativo acerca del carácter y los
contenidos de los acuerdos comerciales; son elementos fundamentales para
tener una visión completa e integral de un proceso como la integración que
es multidimensional y complejo.
Destacó como un hecho absolutamente trascendente la constitución del Banco
del Sur, que tendrá sin duda incidencia en las visiones que hasta ahora
hemos tenido sobre el modelo de integración a seguir y señaló que resultan
relevantes para cómo abordar las negociaciones comerciales, el instituto
social, el foro de Intendentes, Alcaldes y Gobernadores, el fondo para el
desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) que acaba de crearse
en el MERCOSUR. En el SELA se le ha dado al tema de la pequeña y mediana
empresa una importancia que vale la pena remarcar y todo esto se relaciona
directamente con la construcción de UNASUR y el tema fundamental de la
participación social, añadió el diplomático argentino.
Precisamente, el documento de la Secretaría Permanentes del SELA decía en
una de sus partes que en América Latina y el Caribe hay un déficit de
democracia, que se evidencia en la ausencia de canales adecuados para la
participación de la sociedad civil en la formulación de la posición
negociadora nacional, con algunas excepciones virtuosas. El debate se hace,
con frecuencia, por la vía de la prensa sin que exista una efectiva
contribución de las voces discrepantes a la posición negociadora oficial,
resalta.
Varsky hizo un llamado vinculado al desafío de la participación social, la
democracia y la transparencia en Latinoamérica y el Caribe, con la
reconstrucción del tejido social, y con la incorporación de los actores
necesarios al proceso de integración productiva para dar el valor agregado a
nuestras commodities y poder tener otro lugar en las negociaciones
económicas con el resto del mundo y en la economía mundial.
En definitiva, la articulación y la convergencia para la construcción de un
espacio latinoamericano y caribeño, deben ser las guías que le permitan al
SELA jugar el rol trascendente para el cual fue concebido. Existe una
plataforma, un programa consensuado, el que presentó Varsky. Ahora las
naciones deberán manifestar su voluntad política –más allá de los apurados
respaldos de Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela, Bolivia, República
Dominicana y Surinam, entre otros- y darse esa oportunidad para que, sin
duplicar esfuerzos ni presupuestos, la integración tenga rostro humano y
social.
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* Aram Aharonian es director de TELESUR.
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