[Noalca-l] [Solidaridadconcuba] Desde Cuba, ¡Fidel mató a la Doctrina Monroe! Desde Washington, ¡Viva la Doctrina Monroe!

pedro gellert mmsc2002 en prodigy.net.mx
Vie Mar 21 08:26:34 CST 2008


un punto de vista desde Estados Unidos:

Desde Cuba, ¡Fidel mató a la Doctrina Monroe! Desde Washington, ¡Viva
la Doctrina Monroe!

Por Saul Landau

Mientras pocos celebran el aniversario de la invasión norteamericana a
Irak, la mayor parte del mundo reconoce la compulsión de Bush por la
violencia en masa como un acto de arrogancia e ignorancia
pre-medieval. Al igual que Viet Nam y Corea anteriormente, la
experiencia de Irak y Afganistán han drenado los recursos imperiales en casa.

Sin embargo, lejos de morir, los axiomas imperiales aún tienen
supremacía en la política de EEUU. La Doctrina Monroe continúa
brindando su guía a los formuladores de políticas. Esta descarada
declaración de 1823, que consideraba la interferencia europea en
Latinoamérica como "un peligro para nuestra paz y seguridad", surgió
mucho antes de que Washington pudiera hacerla cumplir. EE.UU.
menoscabó la otra cláusula de la Doctrina --EE.UU. fuera de Europa--
cuando entró en la 1ra. y 2da. Guerras Mundiales.

Para la década de 1890 y durante todo el siglo 20, Washington dictó la
política al Hemisferio. ¡Ya no es así! Compárense las relaciones
latinoamericanas de hoy con las de esclavitud de hace 50 años. En
1958, Washington decidía todo. Las naciones latinoamericanas no se
atrevían a votar en contra de los intereses norteamericanos en la OEA
o en la ONU, o estar en desacuerdo con la política económica de EEUU.
La CIA derrocaba a los pocos que resistían, como hizo en 1954 con el
reformista Jacobo Árbenz, Presidente de Guatemala.

En 1959, bajo el liderazgo de Fidel Castro, la Revolución cubana
inició una resistencia a largo plazo. En venganza, Estados Unidos
lanzó una invasión de exiliados por Bahía de Cochinos, instituyó el
magnicidio y el terrorismo como políticas oficiales e instituyó un
embargo, mientras mantenía una base naval de EEUU (ahora base de
torturas) en territorio cubano. Todo eso, además de imponer el
aislamiento diplomático y posiblemente la guerra química y biológica,
no privó a Fidel de una comida o de una oportunidad conyugal. Hizo
daño a los cubanos, pero fracasó en siquiera levantar una roncha en la
espalda del Comandante. Los funcionarios en Washington aún dicen --en
privado-- que la reanudación de relaciones con Cuba debe esperar a que
Fidel sea castigado debidamente.

Mientras Cuba evitaba la desestabilización por parte de EEUU, la CIA
se aseguraba de que ningún otro "advenedizo" retara su hegemonía.
Derrocaron al Presidente de Brasil Joao Goulart en 1964, ayudaron a
desestabilizar al régimen del Presidente chileno Salvador Allende con
un golpe de estado en 1973, y se enfrascaron en una larga guerra
encubierta durante 10 años contra el gobierno sandinista de Nicaragua.
Tropas de EEUU evitaron la desobediencia en la República Dominicana en
1965 y en Haití en la década de 1990. Presidentes con inclinaciones
independientes como Omar Torrijos de Panamá y Jaime Roldós de Ecuador
murieron misteriosamente cuando sus respectivos aviones se estrellaron
en 1981. Aún no se ha determinado la causa de los "accidentes".

En 2008, la desobediencia se ha generalizado. Washington tuvo que
depender del dudoso régimen de Álvaro Uribe en Colombia como "modelo"
y estado plataforma para hacer su voluntad. En 2008, tal "obediencia"
costó a los contribuyentes norteamericanos unos $600 mil millones para
comprar esa lealtad. (Anastasia Moloney, 15 de febrero de 2007.) Uribe
preside sobre una cleptocracia que viola rutinariamente los derechos
humanos. Calificada de democracia por los tres monos sabios del
Departamento de Estado, el gobierno de Colombia continúa alentando a
sus súper ricos a no pagar impuestos en un país donde la pobreza y la
injusticia coinciden con la violencia y la corrupción. Estas razones
muy materiales están tras la incapacidad del gobierno colombiano para
sofocar una insurgencia --cruel y cínica-- que ha durado más de cuatro
décadas.

Durante ese período, el gobierno de Colombia no ha sofocado una
insurgencia que se ha ganado una mala reputación hasta entre
revolucionarios por sus políticas de narcotráfico y de secuestros. Es
más, las FARC y otro grupo insurgente aún controlan un estimado del 20
por ciento del territorio colombiano. Desesperado por mostrar su
fuerza hemisférica después de sufrir fracasos en el Medio Oriente y
derrotas electorales para sus candidatos en Latinoamérica, Washington
--en nombre de la guerra contra el terror-- suministró inteligencia a
Colombia para detectar la posición de guerrilleros de las FARC en
territorio ecuatoriano. El 1 de marzo, fuerzas militares colombianas,
con apoyo táctico, logístico y de armamento norteamericanos, atacaron
un campamento guerrillero dentro de Ecuador y asesinaron a Raúl Reyes,
el vocero internacional de las FARC, y unos 16 guerrilleros más.

Como no desea que el Presidente Hugo Chávez gane prestigio por haber
ayudado a que se liberaran cautivos secuestrados por los rebeldes
colombianos, Washington alentó subrepticiamente esta operación
extraterritorial. El Ministro de Defensa ecuatoriano Sandoval implicó
más que eso cuando dijo que los colombianos lanzaron explosivos "que
normalmente son conocidas como 'bombas inteligentes' y que EEUU
tiene", Sandoval explicó que para localizar al líder Reyes de las
FARC, "se uso equipamiento que las fuerzas armadas latinoamericanas no
poseen". Las tropas y aviones se desplazaron para asesinar a los
guerrilleros de las FARC e irónicamente retardan la liberación de rehenes.

Mientras las nubes de guerra se cernían sobre Colombia, Venezuela y
Ecuador, los latinoamericanos zanjaron la disputa entre ellos mismos,
sin EEUU y sin intervención de la OEA, cuando se reunieron bajo los
auspicios del presidente dominicano Leonel Fernández, de inclinación
izquierdista. Uribe se excusó ante Ecuador y juró que nunca se
repetiría tal agresión. Entre bastidores, funcionarios de EEUU
trataron infructuosamente de presionar a ciertos gobiernos presentes
en la cumbre para que condenaran a las víctimas.

Los gobiernos latinoamericanos consideraron que los esfuerzos de EEUU
para provocar la violencia, usando a Colombia como su agente, amenaza
su frágil soberanía. Es más, los ciudadanos de la mayor parte de los
países latinoamericanos se hubieran burlado de sus presidentes si
alguno hubiera apoyado la agresión colombiana en nombre de la lucha
contra el terror.

Para fines de 1986, el fracaso de EEUU por presentar una política
sensata para Latinoamérica y el Caribe durante tantas décadas --a no
ser que uno considere que el saqueo es sensato-- hizo que los líderes
de la región crearan el Grupo de Río, de 18 miembros, llamado así por
fundarse en Río de Janeiro. Aunque excluyó a Cuba, también impidió la
membresía de EEUU El grupo se convirtió en una alternativa de la OEA y
reflejó las primeras etapas de la desilusión colectiva con la política
de EEUU para la región.

Los latinoamericanos pueden celebrar su tranquila emancipación de la
Doctrina Monroe, la cual continúa siendo axiomática en los círculos de
Washington, a medida que su coincidencia con la realidad disminuye. ¿A
quién se le debe dar el crédito por marginar esta Doctrina
aparentemente eterna? Irónicamente, Fidel Castro ha desempeñado un
papel protagónico en hacer de la Doctrina algo tan… bueno, tan del
siglo pasado. Mientras los funcionarios en Washington predecían
condescendientemente --y esperaban con impaciencia-- la muerte de
Castro, cerraban los ojos ante la enfermedad terminal en sus propias
políticas.

Ni la clase política ni la clase media han reconocido la nueva
realidad. Continúan ridiculizando al cazador de dragones políticos que
mientras está sentado en su suite de hospital en La Habana escribe
ensayos analíticos. Cuatro de sus hijos ideológicos encabezan
gobiernos latinoamericanos: Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en
Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua. Los
primos ideológicos de Fidel gobiernan en Brasil, Argentina, Chile,
Guatemala, Panamá, República Dominicana y Honduras. Todos ellos han
ganado elecciones libres y justas --algo que Bush no puede decir.

Otros primos o familiares aún más cercanos puede que pronto emerjan
victoriosos en Paraguay, El Salvador y Perú.

La izquierda debiera celebrar con cautela. EEUU ha renacido
anteriormente de sus cenizas, como hizo después de su derrota en Viet
Nam. Y los logros socialistas cubanos en salud, educación y bienestar
social quedan detrás del ejemplo del Récord Mundial Guinness de Fidel
como Rey de la desobediencia ante el imperio.

Sin su desafío, ¿Chile y México, como miembros del Consejo de
Seguridad, se hubieran atrevido a retar a Estados Unidos durante la
resolución de la guerra de Irak en 2003? ¿Brasil y Chile hubieran
convertido a China en su principal socio comercial en detrimento de
Estados Unidos?

Una razón adicional para la decreciente influencia norteamericana se
relaciona con la caída del dólar. Los países latinoamericanos exportan
café y cacao, pero reciben aproximadamente el mismo precio que hace 50
años, cuando, como señaló Fidel, "el dólar tenía unas doce veces el
poder de compra que tiene hoy. El simple comercio, cada vez más
desigual, está aplastando las economías de muchos países
latinoamericanos". (Agencia Cubana de Noticias, 8 de marzo de 2008.)

Venezuela, Bolivia y Ecuador demuestran cómo los ciudadanos pudieron
elegir gobiernos que representen sus intereses, en vez de los
intereses de los "libres comerciantes". Mientras Cuba lucha por
ajustar su orden para enfrentar las quejas populares que van desde más
libertad para comprar a más libertad para hablar, su gobierno se
beneficia del hecho de que Estados Unidos importó arrogantemente a los
enemigos de Fidel. Esos exiliados con sede en Miami causan problemas
en Estados Unidos. Ellos han gobernado la "república autónoma de
Miami" durante décadas. Hombres de más de 70 años continúan
"entrenándose" con armas de fuego en los Everglades o continúan
proclamando, como hizo el gritón radial Armando Pérez Roura, que "la
única manera de derrocar a la tiranía comunista es por medio de las armas".

Algunos miembros de más edad de la generación de Pérez Roura y sus
oyentes aún sueñan con regresar a reclamar sus riquezas, poder y
prestigio en la isla. Ellos invocan los viejos y buenos tiempos,
cuando la Doctrina Monroe significaba Batista y la Mafia, ese brutal
manto de seguridad que los hacía felices.

Los "viejos y buenos tiempos" en Cuba, como la Doctrina Monroe, han
muerto. En Miami, las generaciones más jóvenes de cubanos y otros
latinoamericanos pueblan la ciudad y hacen que la vieja guardia luzca
rancia y opresiva, como cuando dominaba a Cuba. A medida que se acerca
el 50 aniversario de la revolución cubana, dentro de unos nueve meses,
unos pocos miamenses reconocerán la importancia del hecho que ayudó a
enterrar la Doctrina Monroe y permitió a los latinoamericanos crear un
camino más independiente en el siglo 21.

Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política. Su
nuevo libro es Un mundo de Bush y de Botox. Su filme ganador de
premios Aquí no jugamos golf, está disponible en DVD por medio de
roundworldproductions at gmail.comThis e-mail address is being protected
from spam bots, you need JavaScript enabled to view it .


  

_______________________________________________
Solidaridadconcuba mailing list
Solidaridadconcuba at lists.laneta.apc.org
https://lists.laneta.apc.org/lists/listinfo/solidaridadconcuba


Más información sobre la lista de distribución Noalca-l