[Noalca-l] discurso de Raul Castro, 29 de abril de 2009
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Jue Abr 30 21:11:00 CDT 2009
Raúl Castro:
"No hay pretexto político ni moral que justifique la continuidad del bloqueo"
El General de Ejército, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros de Cuba, interviene en la ceremonia inaugural
del segmento a nivel de cancilleres de la Reunión Ministerial del Buró
de Coordinación de los Países No Alineados (MNOAL), en el Palacio de
Convenciones de la capital, el 29 de abril de 2009.
Distinguidos asistentes a esta reunión ministerial:
Es un honor para nuestro pueblo y Gobierno acoger nuevamente una
reunión de alto nivel del Movimiento de Países No Alineados. Han
transcurrido dos años y siete meses desde la celebración en esta misma
sala de la XIV Conferencia Cumbre de Jefes de Estado o de Gobierno, en
septiembre de 2006.
Entonces expresé:
“Sobre el sólido cimiento de nuestras históricas victorias en la lucha
por la descolonización y por la desaparición del apartheid; con la
rica experiencia de nuestros esfuerzos en pro de un Nuevo Orden
Económico Internacional y a favor de la paz, el desarme y el verdadero
ejercicio del derecho al desarrollo, el Movimiento de Países No
Alineados tendrá ahora heroicas batallas que librar frente al
unilateralismo, el doble rasero y la impunidad de los poderosos; por
un orden internacional más justo y equitativo frente al
neoliberalismo, la expoliación y el despojo; por la sobrevivencia de
la especie humana frente al consumo irracional de los países ricos.”
Los desafíos identificados en aquella ocasión no sólo se mantienen, se
han hecho más peligrosos y urgentes. Por ello, la necesidad de que el
Movimiento actúe de manera concertada es hoy más vital y perentoria.
Nos afecta una profunda crisis económica, social, alimentaria,
energética y ambiental, que ha adquirido carácter global. Los debates
internacionales se multiplican, pero no con la participación de todos
los países. Hay una conciencia creciente de que es preciso encontrar
respuestas a corto plazo, sin embargo las justas y duraderas están por
alcanzarse.
Si no actuamos con la firmeza y urgencia requerida, serán nuevamente
nuestros pueblos los que sufrirán, por más tiempo, las peores
consecuencias de esta crisis.
Es imposible mantener los injustos e irracionales patrones de consumo
que sirvieron de fundamento al ordenamiento internacional vigente,
impuesto por unos pocos y que hemos sido forzados a respetar. No es
legítimo ni éticamente aceptable un ordenamiento global inspirado en
pretensiones hegemónicas y en el egoísmo de minorías privilegiadas. No
es perdurable un sistema que destruye al medio ambiente y que potencia
el desigual acceso a la riqueza. El subdesarrollo es una consecuencia
inevitable del actual orden mundial.
El neoliberalismo, como política económica, ha fracasado. El mito de
las bondades del mercado y de su desregulación, los supuestos
beneficios de las privatizaciones y de la reducción de la capacidad
económica y redistributiva de los Estados, la credibilidad de las
instituciones financieras, son hoy profundamente cuestionados en
cualquier análisis objetivo.
Cuando Cuba asumió por primera vez la Presidencia del Movimiento de
Países No Alineados, en 1979, hace 30 años, el líder de la Revolución
Cubana, compañero Fidel Castro, alertó sobre las negativas
consecuencias del gasto de más de 300 mil millones de dólares en armas
y la existencia de una deuda externa de los países subdesarrollados
por un monto similar.
En esa ocasión, el compañero Fidel calculó que con esa cifra, entonces
se habría podido y cito: “construir en un año 600 mil escuelas con
capacidad para 400 millones de niños; ó 60 millones de viviendas
confortables con capacidad para 300 millones de personas; ó 30 mil
hospitales con 18 millones de camas; ó 20 mil fábricas capaces de
generar empleo a más de 20 millones de trabajadores; o habilitar para
el regadío 150 millones de hectáreas de tierra, que con un nivel
técnico adecuado podrían alimentar a mil millones de personas”, concluyó.
Por supuesto, nada se hizo y la situación se ha agravado
dramáticamente. Baste señalar, que los gastos militares anuales
rebasan, en la actualidad, la cifra de 1 millón de millones de
dólares; el número de desempleados en el mundo podría incrementarse a
230 millones en el transcurso del 2009; y en apenas un año, en el
2008, el número de hambrientos en el mundo creció de 854 millones a
963 millones.
La ONU estima que bastarían 80 mil millones de dólares anuales durante
una década para acabar con la pobreza, el hambre y la carencia de
servicios de salud, educación y de viviendas en todo el planeta. Esa
suma es tres veces menor de lo que los países del Sur desembolsan cada
año por concepto de la deuda externa.
Es imprescindible un cambio fundamental en el sistema de relaciones
económicas internacionales. Así lo exigieron hace casi 35 años los
países miembros de nuestro Movimiento al concebir la Declaración y el
Programa de Acción para el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico
Internacional, aprobados en el Sexto período extraordinario de
sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en mayo de 1974.
La superación de la crisis económica global demanda una acción
concertada, con la participación universal, democrática y equitativa
de todos los países. La respuesta no puede ser una solución negociada
a espaldas de Naciones Unidas por los mandatarios de los países más poderosos.
La solución del G-20, de fortalecer el papel y las funciones del Fondo
Monetario Internacional, cuyas políticas funestas contribuyeron
decisivamente a la génesis y agravaron la magnitud de la actual
crisis, no resuelve tampoco la desigualdad, las injusticias y la
insostenibilidad del actual sistema.
La Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Crisis
Económica y Financiera y su impacto en el desarrollo, prevista del 1ro
al 3 de junio de 2009, constituye el marco imprescindible para debatir
y buscar soluciones de consenso a esta grave situación. El Movimiento
de Países No Alineados debe apoyar su celebración.
Este Movimiento ha demostrado desde su fundación la voluntad de
trabajar por la paz, la seguridad de la comunidad de naciones y la
defensa del Derecho Internacional. La eliminación de las armas de
exterminio en masa, en primer lugar el logro del desarme nuclear,
continúa siendo una tarea prioritaria.
El ejercicio del multilateralismo requiere un estricto respeto a la
soberanía de los Estados, a su integridad territorial, y a la
autodeterminación de los pueblos. Requiere también prescindir de la
amenaza y uso de la fuerza en las relaciones internacionales, de las
aspiraciones hegemónicas y de las conductas imperiales. Exige que se
ponga fin a la ocupación extranjera y se niegue toda impunidad a
agresiones criminales como las llevadas a cabo por Israel contra el
pueblo palestino.
El Movimiento debe involucrarse en todos los debates importantes de la
agenda internacional, en las diferentes sedes y foros multilaterales,
con la más amplia participación de sus países miembros. Nunca para
competir con otros formatos de representación de los países del Sur,
sino para fortalecerlos y complementarlos.
Necesitamos seguir perfeccionando de modo permanente los métodos de
trabajo del Movimiento. El cumplimiento del Plan de Acción que nos
hemos trazado, constituye una herramienta indispensable en la
determinación de nuestras prioridades y las tareas a cumplir.
Debemos todos trabajar desde ahora para asegurar una exitosa XV
Conferencia Cumbre de Jefes de Estado o de Gobierno en Egipto, en el
venidero mes de julio. Evaluar de modo crítico lo realizado hasta hoy
y trazarnos objetivos y metas que respondan a los problemas y desafíos
actuales y del futuro.
Finalmente deseo expresar, a nombre de Cuba, el agradecimiento de
nuestro Gobierno y de todo nuestro pueblo a la firme e invariable
solidaridad del Movimiento de Países No Alineados con la Revolución
cubana, en particular por su permanente reclamo de que se ponga fin al
injusto bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos.
Las medidas que recientemente anunció el Presidente Obama, si bien son
positivas, su alcance es mínimo. El bloqueo quedó intacto. No hay
pretexto político ni moral que justifique la continuidad de esa política.
Cuba no ha impuesto sanción alguna contra los Estados Unidos ni contra
sus ciudadanos. No es Cuba la que impide a los empresarios de ese país
hacer negocios con el nuestro. No es Cuba la que persigue las
transacciones financieras realizadas por los bancos norteamericanos.
No es Cuba la que tiene una base militar en territorio de los Estados
Unidos contra la voluntad de su pueblo, etcétera, etcétera, etcétera,
para no hacer interminable la lista y por lo tanto, no es Cuba la que
tiene que hacer gestos.
Hemos reiterado que estamos dispuestos a hablar de todo con el
gobierno de Estados Unidos, en igualdad de condiciones, pero no a
negociar nuestra soberanía ni nuestro sistema político y social, el
derecho a la autodeterminación, ni nuestros asuntos internos.
Y si quieren discutir de todo eso y por lo mismo así lo expresamos
recientemente en Venezuela, en una Cumbre del ALBA: discutirlo todo,
todo, todo, lo nuestro, pero también lo de ellos en igualdad de condiciones.
La fuerza mayor de nuestro Movimiento radica en su unidad dentro de la
diversidad que nos caracteriza. Esa ha sido la premisa fundamental del
ejercicio de la presidencia cubana durante estos casi tres años de mandato.
No albergo la menor duda de que el Movimiento de Países No Alineados
seguirá siendo un actor fundamental y constructivo en los debates
internacionales. Cuba mantendrá su empeño en contribuir con ese objetivo.
Les deseo éxitos en esta Reunión Ministerial.
Muchas gracias.
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