[Noalca-l] Honduras: Políticos, empresarios y militares
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Vie Jul 3 11:58:41 CDT 2009
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Honduras: Políticos, empresarios y militares:
protagonistas de un golpe anunciado
Leticia Salomón*
A. LOS HECHOS
1. LA DETENCIÓN Y EXPATRIACIÓN DEL PRESIDENTE
El domingo 28 de junio de 2009, un contingente de
militares rodearon la residencia del Presidente
de la República, Manuel Zelaya Rosales
(2006-2010), lo detuvieron, lo trasladaron a la
Fuerza Aérea Hondureña y lo enviaron a Costa
Rica, en un acto similar al que realizaban los
militares en el pasado cuando querían deshacerse
de los antiguos Jefes de las Fuerzas Armadas. El
detonante principal fue la convocatoria a una
encuesta de opinión a realizarse ese mismo día,
promovida por el Presidente de la República, a
través de la cual se le consultaría a la
ciudadanía si deseaba que en las elecciones de
noviembre se colocara una cuarta urna (las otras
tres corresponden al Presidente, a los diputados
y a los alcaldes) para votar por la instalación
de una Asamblea Nacional Constituyente en el
2010, cuyo fin primordial sería la elaboración de
una nueva Constitución de la República.
2. EL PROCESO DE PRODUCCIÓN DEL GOLPE DE ESTADO
El golpe de Estado se venía gestando desde varios
días atrás, alimentado por una confrontación
creciente entre los tres poderes del Estado,
específicamente entre los poderes Legislativo y
Judicial contra el Poder Ejecutivo. Una de las
manifestaciones más evidentes fue el
desconocimiento por dos poderes del Estado, de la
decisión del Presidente de la República de
destituir al Jefe del Estado Mayor Conjunto,
General Romeo Vásquez Velásquez, por negarse a
cumplir una orden del Ejecutivo, facultad
establecida en la propia Constitución de la
República que se enmarca dentro de la
subordinación jerárquica de las Fuerzas Armadas
al poder legítimamente constituido. La
restitución del mencionado General en su cargo en
una operación relámpago por parte de la Corte
Suprema de Justicia y similar acción por parte
del Congreso Nacional, que llegó al extremo de
declarar héroe nacional al militar, constituyó un
atentado a la independencia de poderes y llevó al
límite la negativa de ambos poderes a realizar una consulta ciudadana.
La decisión de consumar el golpe de Estado se
tomó el jueves 25 de junio cuando el mismo
Presidente del Congreso pidió al pleno declarar
deshabilitado al Presidente de la República para
continuar desempeñando su cargo, y procedió a
constituir una Comisión de Dictamen cuya
resolución no se produjo con la celeridad que se
esperaba, lo que unido a la cautela del Embajador
de los Estados Unidos para apoyar la
inhabilitación, impidió que el golpe de Estado se consumara ese mismo día.
3. EL DESENCADENANTE
La Constitución vigente en Honduras data de 1982
y en ella no se contemplan los mecanismos para
revisarla y crear una nueva. Los constituyentes
de la época, conscientes de las debilidades de
los partidos políticos tradicionales,
establecieron un conjunto de artículos
denominados “pétreos” y una advertencia
encaminada a considerar como delito cualquier
intento de reformarla. La iniciativa del
Presidente Zelaya de impulsar una
consulta/encuesta ciudadana para preguntarle a la
ciudadanía si quería que se colocara una cuarta
urna en las elecciones generales de 2009, para
decidir sobre la instalación de una Asamblea
Nacional Constituyente que se encargaría de
reformar la constitución, recibió una reacción
adversa de la clase política que recordaba
constantemente que en el pasado autoritario esa
propuesta llevaba implícita un golpe de Estado y,
derivado de ello, el empeño continuista del
Presidente de la República. A partir de ese
momento, todo intento del Presidente para
realizar la consulta chocaba con la oposición del
Poder Legislativo, primero, y del Poder Judicial,
después. Ambos intensificaban su oposición
emitiendo constantes y veloces fallos de
ilegalidad a las iniciativas del poder Ejecutivo,
relacionadas con la cuarta urna, ya sea en la
fase de consulta o en la fase de encuesta.
B. LA ALIANZA POLÍTICO-ECONÓMICA-MEDIÁTICA
Lo anterior permitió la confluencia de intereses diversos:
1. intereses político-partidarios, que
aglutinaron a seguidores del Presidente del
Congreso Nacional, Roberto Micheletti, candidato
perdedor en las elecciones primarias del partido
Liberal, con un fuerte resentimiento con el
presidente del Poder Ejecutivo por no haberle
dado el apoyo suficiente para asegurar su
triunfo; militantes del partido Nacional, que
vieron la iniciativa del Presidente Zelaya como
una amenaza al triunfo del candidato de su
Partido, Porfirio “Pepe” Lobo; diputados de dos
de los tres partidos pequeños, Pinu y Democracia
Cristiana, que se posicionaron al lado del
presidente del Congreso Nacional en la
confrontación de poderes del Estado (la excepción
la constituyó el partido Unificación Democrática
de tendencia izquierdista y con muy poca representación en el parlamento).
2. Intereses político-institucionales, en torno a
los que se agruparon las siguientes
instituciones: a) Corte Suprema de Justicia, de
cuyos miembros ocho son del partido Liberal,
incluido su presidente, y siete son del partido
Nacional. Todos ellos fueron nombrados por el
Congreso Nacional a propuesta de una Junta
Nominadora, pero todos guardan un alto nivel de
subordinación hacia el partido que votó por ellos
y, en el caso del Presidente (de la Corte
Suprema) mantiene una relación de dependencia
directa con respecto al Presidente del Congreso
Nacional b) Ministerio Público, dirigido por el
Fiscal General, perteneciente al partido Liberal,
y el Fiscal General Adjunto, del partido
Nacional, ambos nombrados recientemente por el
Congreso Nacional luego de fuertes negociaciones
entre las bancadas en las que el presidente
Micheletti jugó un papel activo c) Procuraduría
General de la República, liberal nombrada por el
Congreso Nacional y con fuerte dependencia de su
partido d) Comisionado Nacional de los Derechos
Humanos, reelecto por el Congreso Nacional luego
de intensas negociaciones con el partido Liberal
y e) Tribunal Supremo Electoral, organismo
altamente partidizado cuyo presidente pertenece
al partido Liberal y mantiene vínculos directos con el presidente del Congreso.
3. Intereses económicos, que juntaron a
dirigentes empresariales de las organizaciones
gremiales, Consejo Hondureño de la Empresa
Privada (COHEP) y Asociación Nacional de
Industriales (ANDI), que estaban disgustados con
la decisión presidencial de aumentar
unilateralmente el salario mínimo en diciembre
anterior, a pesar de la negativa empresarial a aumentarlo.
4. Intereses mediáticos, que hicieron confluir a
los principales dueños de medios de comunicación
a) Rafael Ferrari, del Partido Liberal, dueño de
canales de televisión 3, 5 y 7, y de una cadena
de radio y varias radios menores, b) Carlos
Flores, también del Partido Liberal, ex
presidente de Honduras y dueño de Diario La
Tribuna, de mucha influencia en la zona central
del país y padre de la Vicepresidenta del
Congreso Nacional a quien colocó por su amistad
con Roberto Micheletti, entonces Presidente del
Congreso Nacional, con una relación de
dependencia hacia el ex presidente; c) Jorge
Cañahuatti, del Partido Nacional, dueño de los
diarios El Heraldo y La Prensa, con fuerte
influencia en la zona central el primero y
nacional el segundo, confrontado con el gobierno
desde el inicio, por cuestiones partidarias y por
quedar excluido de los contratos del gobierno.
Desde dos años atrás el presidente comenzó a
señalar a los "poderes fácticos" que lo
presionaban para conseguir beneficios económicos,
dentro de los cuales se encontraban los
empresarios de medios de comunicación y otras
actividades económicas, que se han señalado.
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C. LOS ARGUMENTOS SEÑALADOS
1. El presidente quería imponer la democracia participativa
La clase política del país, representada en el
Congreso Nacional a través de los partidos
actualmente constituidos, ha manifestado una
resistencia creciente a aceptar nuevas formas de
democracia, como la participativa, argumentando
que la democracia representativa es la única
forma de ejercicio de la democracia y que los
diputados al Congreso Nacional son los únicos
facultados para opinar sobre los asuntos
públicos. La idea de consultar a la ciudadanía
para opinar sobre un asunto de trascendencia
nacional, como la creación de una nueva
Constitución adaptada a los cambios que ha
experimentado el contexto nacional e
internacional luego de 28 años de haber sido
emitida, alteró la calma legislativa y sus
diputados comenzaron a argumentar que la
Constitución de la República no se podía cambiar
porque los constituyentes que emitieron la
Constitución de 1982, actualmente vigente,
decidieron que habían artículos pétreos que
hacían imposible que la Constitución fuera reformada.
2. El Presidente desobedeció las órdenes judiciales
La insistencia del Presidente de la República de
continuar adelante con la idea de la cuarta urna,
pese a la oposición del Poder Legislativo,
secundada por el Poder Judicial, llevó al límite
la confrontación entre los poderes del Estado y
todos ellos terminaron con argumentaciones y
contra argumentaciones jurídicas que evidenciaron
la politización partidaria del Poder Judicial que
se posicionó al lado del Poder Legislativo en el
conflicto entre Poder Legislativo y Poder
Ejecutivo. De esta manera, lo que pudo haber sido
un conflicto exclusivamente jurídico, que debía
resolverse en los tribunales de Justicia, se
convirtió en un problema esencialmente político
que se manejó públicamente como problema
jurídico, aunque privadamente, a través de
negociaciones entre el Poder Ejecutivo y la
alianza político-económica-mediática, se manejó como un problema político.
3. El Presidente pretendía continuar en el poder
El argumento del continuismo comenzó a ser
utilizado por el Congreso Nacional, secundado por
los dueños de medios de comunicación, la empresa
privada, sectores conservadores, personas y
grupos interesados, y militares retirados que
comenzaron a plantar la idea de que el presidente
quería continuar en el poder, a pesar de su
reiterada afirmación de que él estaría en el
gobierno hasta el último día de su mandato y que
la Asamblea Nacional Constituyente sería tarea
del nuevo gobierno que iniciaría en el 2010. En
esta percepción pudieron influir declaraciones
iniciales contradictorias por parte de
funcionarios allegados al Presidente de la
República, que pudieron contribuir a confundir a
los sectores en confrontación sobre este tema,
aunque el mismo adquirió su propia dinámica y
comenzó a repetirse una u otra vez por parte de
todos los componentes de la alianza
política-económica-mediática, hasta lograr un
alto nivel de manipulación y desinformación.
4. El presidente quería instaurar el comunismo en el país
La cercanía del Presidente Zelaya con los países
integrantes de la Alianza Bolivariana de las
Américas (ALBA) y Petrocaribe, le creó una imagen
de centro izquierda que incomodó a empresarios y
políticos que comenzaron a asociar todas las
decisiones gubernamentales con acciones
encaminadas a instaurar el comunismo en el país,
situación que fue hábilmente manipulada por los
medios de comunicación y repetida insistentemente
por los militares retirados que adquirieron un
protagonismo creado y estimulado por las fuerzas
opositoras al gobierno. La cercanía a los países
de la ALBA, en particular, Venezuela, Nicaragua y
Cuba, les llevó a estigmatizar a gobierno y
ciudadanos de estos países, y a considerar que la
presencia de sus diplomáticos en el país
constituía una amenaza para la democracia.
5. El Presidente ha incumplido sus funciones
El tema de la cuarta urna desplazó a todos los
otros temas de la agenda nacional, acaparando la
atención de legisladores, funcionarios y medios
de comunicación, al extremo que medios de
comunicación de la alianza
político-económica-mediática dedicaban espacios
casi completos a cuestionar el tema y, por
supuesto, el gobierno utilizaba el canal del
Estado y un par de canales más, para defender su
posición en torno a la cuarta urna. La alianza
opositora continuó cuestionando la insistencia
presidencial en mantener el tema y decidieron
cuestionarlo por la falta de atención, que según
ellos, le restaba a la fiebre AH1N1, inundaciones y terremotos.
D. EL PAPEL DE LOS MILITARES
Conforme avanzaba la confrontación entre poderes
del Estado, en una evidente crisis de
ingobernabilidad política, la alianza opositora
comenzó a acercarse al Jefe del Estado Mayor
Conjunto, General Romeo Vásquez Velásquez, y a la
Junta de Comandantes, para pedirles que no
obedecieran las órdenes del presidente de la
República, de repartir las cajas para la encuesta
de opinión en todo el país. A la vez que
negociaba con la cúpula militar en privado,
colocaba en la agenda pública a militares
retirados, protagonistas de la década de los
ochenta, formados en plena guerra fría,
reafirmando posiciones anticomunistas, incitando
a la desobediencia y haciendo llamados a la
insubordinación de los militares activos. La
crisis permitió que personajes sumados en el
anonimato adquirieran visibilidad y se
convirtieran en referentes notables para los
medios de comunicación de la alianza opositora,
militarizando la agenda de los medios y
polarizando la sociedad en dos grupos fuertemente
enfrentados, los que estaban a favor y los que
estaban en contra. La destitución del Jefe del
Estado Mayor y la renuncia del Secretario de
Defensa, Edmundo Orellana, fue una consecuencia
lógica de la presión político-jurídica a que se
vieron enfrentados los militares durante varios días de confrontación.
Hasta ese momento las Fuerzas Armadas aparecían
como víctimas de la polarización civil en el
plano político. A partir de ahí y luego de la
restitución político-judicial del General en su
cargo, y después de su reconocimiento público en
el Congreso Nacional como “héroe nacional”, por
haberle desobedecido al Presidente de la
República, el militar comenzó a participar en
marchas y protestas callejeras, y a dar
entrevistas para los medios opositores,
definiéndose claramente del lado de la alianza
político-económica-mediática. La Junta de
Comandantes, constituida por los Jefes de las
tres fuerzas y el Inspector General, además del
propio Jefe del Estado Mayor Conjunto, decidió
involucrarse en la confrontación tomando partido
por la alianza opositora y ejecutando el golpe de
Estado de la mañana de 28 de junio. Muchos años
de profesionalización y creciente subordinación
militar a los gobiernos legítimamente
constituidos fueron echados por la borda por los
Comandantes militares que prefirieron anteponer
sus intereses y rencores particulares, y sucumbir
ante el poder económico y político, cometiendo
uno de los errores más grandes que marcarán
negativamente a su institución. En estos 28 años
de construcción democrática, las Fuerzas Armadas
lograron construir paso a paso una fuerte
legitimidad ante la sociedad, al grado que
aparecían en las encuestas con un nivel de
aceptación similar al de la iglesia católica.
Verlos en la calle, al lado de la Policía,
persiguiendo y golpeando a ciudadanos hondureños
que se plantaron para rechazar el golpe de
Estado, representa un retroceso grave por el cual
pagarán su precio ante la historia y ante la sociedad.
E. LAS CONTRADICCIONES DEL CONGRESO NACIONAL
Lo ocurrido en el Congreso nacional durante el
domingo 28 de junio pasará a la historia del país
como un ejemplo de los extremos a los que puede
conducir la combinación de intolerancia,
manipulación del significado de la democracia,
intereses personales, ideologización del
conflicto político y rivalidades
intrapartidarias. Lo más lamentable es la
reproducción de los viejos métodos militares que
combinaban mentiras sostenidas como verdades,
silencio oficial ante la situación crítica,
sometimiento de los medios de comunicación
opuestos al golpe, desinformación, ausencia de
información sobre lo que ocurre, intervención de
teléfonos, detención de funcionarios, represión
de manifestantes, interrupción del fluido
eléctrico, intento de controlar la comunicación
electrónica y auto proclamación como defensores
de la nación. Lo anterior dio lugar a una serie
de contradicciones en que incurrieron los
diputados y allegados, reproducidas fielmente por
los medios de comunicación, las cuales se resumen en lo siguiente:
1. La carta de renuncia del Presidente del Ejecutivo
La justificación del golpe de Estado fue la
renuncia que supuestamente había firmado y
sellado el presidente de la República el domingo
28 de junio, en la que indicaba que lo hacía por
razones de salud y para preservar la paz de la
nación. La carta presentaba fecha del jueves 25
de junio, fecha en que se había planificado el
golpe de Estado como producto de las
conversaciones entre el presidente del Congreso
Nacional y el Jefe del Estado Mayor Conjunto y en
la cual esperaban inhabilitar al Presidente de la República.
2. Sustitución versus derrocamiento
La argumentación central utilizada por los
diputados del Congreso Nacional es que ante el
vacío dejado por la renuncia del Presidente de la
República, el Congreso Nacional se ve obligado a
sustituirlo por el Presidente del Congreso, a
quien le toca constitucionalmente la sucesión en
el cargo. Sin embargo, ellos mismos y sus
allegados han caído en contradicciones al repetir
que el presidente ha sido derrocado, relevado de
su cargo, inhabilitado o separado del mismo por
incumplir órdenes judiciales. El Decreto
Legislativo estableció improbar la actuación del
Presidente de la República y separarlo de su cargo.
3. Espíritu de cuerpo versus intereses partidarios
El Congreso Nacional ha asumido posiciones
bastante homogéneas ante el golpe de Estado. Ha
aparecido como un poder del Estado confrontado
con otro poder del Estado, sin distinciones
partidarias entre liberales y nacionalistas,
aunque a nivel individual cada uno apuesta a sus
propios intereses, como la distribución de cargos
públicos en los siete meses que faltan para que
el Presidente Zelaya termine su período
presidencial, y la distribución de cargos en el
Congreso Nacional, una vez que inicie el próximo
gobierno. Los nacionalistas apostaron al golpe
confiando que esta crisis ahondaría las
diferencias del partido Liberal y les haría
perder las elecciones de noviembre. Los liberales
apostaron al golpe pensando que el control del
gobierno por siete meses les permitirá disponer
de recursos públicos para financiar su campaña y
ganar los comicios de noviembre.
4. De candidato perdedor a presidente de facto
La pérdida de las elecciones primarias de su
partido ante su opositor Elvin Santos, no fue un
obstáculo para incorporarlo como socio menor en
el proceso de golpe de Estado, porque esa alianza
lo fortalecía frente al Presidente quien lucía
aislado de su partido. El resentimiento generado
como resultado de sus frustradas aspiraciones
presidenciales por la vía legal, se vio
compensado ante la posibilidad de ser presidente
por la vía ilegal, como producto de un golpe de Estado.
F. LAS DEBILIDADES GENERADORAS DE LA CRISIS
Es indudable que la crisis político-institucional
que desembocó en el golpe de Estado del 28 de
junio, tiene raíces en la estructura del sistema
político y en sus debilidades para enfrentar
adecuadamente los retos que supone la
construcción de la democracia en nuestro país,
entre las cuales podemos señalar las siguientes:
1. Politización partidaria de las instituciones
Todas las instituciones del Estado son políticas
por naturaleza, pero imprimirle un sello
partidario excluyente, subordinado e
irrespetuoso, traspasa los límites de lo
aceptable y se convierte en una debilidad que
puede convertirse en una amenaza para el
fortalecimiento democrático. La falta de
independencia y la limitación de la autonomía
para desempeñarse frente a la ciudadanía se
convierte en una fuerte debilidad que ha aflorado
en esta crisis con dimensiones tan grandes que
deben motivar a una profunda reflexión.
2. Candidatura presidencial de los Presidentes del Poder Legislativo
En los últimos años se ha observado una creciente
tendencia a la confrontación entre los poderes
Legislativo y Ejecutivo, particularmente en los
dos últimos años de gobierno, cuando comienzan a
definirse los precandidatos y candidatos a la
Presidencia de la República. Un factor
explicativo clave es el lanzamiento de las
candidaturas presidenciales de los presidentes
del Congreso Nacional que lleva al parlamento a
poner distancia ante el poder Ejecutivo e
inclusive confrontarlo, para obtener una mayor
aceptación popular o para comenzar a ejercer el
poder antes de obtenerlo. En años pasados se
realizó una reforma encaminada a impedir que este
tipo de candidaturas se pudieran lanzar sin antes
haber renunciado a su cargo, pero la misma
politización de las instituciones, en particular
del Sistema Judicial, ha hecho que los dos
últimos presidentes de ese poder del Estado hayan
lanzado sus candidaturas a pesar de la
prohibición derivada de una reforma constitucional.
3. Incapacidad política para lograr acuerdos
De manera creciente se ha observado la
incapacidad política para articular consensos y
alcanzar acuerdos, característica que libró en el
pasado a nuestro país de los enfrentamientos
bélicos que se produjeron en otros países de
Centroamérica. Esta tendencia ha llegado a su
máxima expresión en la crisis que condujo al
actual golpe de Estado, situación que pudo
evitarse si hubiera existido voluntad política
para ceder en las dos partes en conflicto, mayor
disposición a la negociación y mejor preparación
para la solución pacífica de los conflictos.
4. Recurrencia a poderes arbitrales
Una gran debilidad del sistema político
hondureño, muy vinculada a la anterior, es la
constante búsqueda de poderes arbitrales para
solucionar los conflictos. La recurrencia a las
Fuerzas Armadas es la actitud que lo ha
caracterizado históricamente, aunque esta
decisión ha terminado siempre, como ahora, en
golpes de Estado, luego de otorgarles un
protagonismo político que no les corresponde. Una
nueva manifestación de esta tendencia se expresa
en la recurrencia a las iglesias como factor
mediador y arbitral, papel que tampoco les
corresponde por la condición laica del Estado
hondureño. En este proceso de polarización y
posterior golpe de Estado, las iglesias
hondureñas, tanto la católica como las
evangélicas, no sólo fallaron en su papel
mediador sino que se inclinaron por una de las
fuerzas en conflicto, exacerbando los ánimos e
intensificando la polarización. Esta tendencia es
negativa porque le concede protagonismo político
a dos instituciones que no deben tenerlo porque
ocupan y deben ocupar espacios que no deben estar contaminados por la política.
5. Cultura de la intolerancia, el irrespeto y la confrontación
Una característica relativamente nueva del
sistema político hondureño es la intolerancia a
los que son y piensan diferente; el irrespeto al
otro, incluidas las máximas autoridades de
nuestro país; y la tendencia a convertir diálogos
en confrontación. Esta situación se ha observado
con mucha preocupación en la crisis actual tanto
en el ámbito político como en el ámbito social.
Llama la atención que la confrontación llegó al
límite, provocada y estimulada por los medios de
comunicación de la alianza opositora, impregnando
a la sociedad de lo que hasta ahora ha sido una
característica de los medios de comunicación en
general: ofensas, lenguaje soez, gritos, invasión
de la privacidad, agresión, acusaciones
infundadas. Todo ello se vio en este proceso, lo
que imposibilita más la búsqueda de consensos y
la solución pacífica de los conflictos.
G. UN GOLPE AL PROCESO DEMOCRÁTICO
Si no fuera por el drama provocado por el golpe
de Estado, la detención y expulsión del
Presidente de la República, la represión de
manifestantes, las violaciones a las garantías
individuales y los controles a la libertad de
expresión, provocaría hilaridad la forma en que
los políticos hondureños definen la democracia,
el orden democrático y el fortalecimiento
institucional. Mantienen el viejo concepto
ideologizado de democracia que colocaba a los
militares como sus máximos defensores, consideran
orden democrático al castigo impuesto al
Presidente de un poder del Estado por atreverse a
desafiar al Congreso Nacional y denominan
fortalecimiento institucional a la rapidez con
que nombran a su sustituto y a su nuevo gabinete.
La situación se volvería más hilarante si los
escuchamos razonando sobre porqué lo sucedido no
puede definirse como un golpe de Estado: no lo
es, dicen, porque siguen existiendo los tres
poderes, no se ha roto el orden constitucional y
no hay militares al frente de las instituciones del Estado.
Los políticos hondureños le han dado un fuerte
golpe al proceso de construcción democrática que
se ha venido gestando en los últimos 28 años,
demostrando intolerancia, irrespeto a la
independencia de poderes, autoritarismo,
ignorancia de los cambios que se han producido en
el contexto internacional, ambiciones desmedidas,
subordinación a los grupos económicos y un
profundo irrespeto al Estado de Derecho.
Las Fuerzas Armadas se volvieron cómplices del
rompimiento del orden constitucional y le
provocaron un profundo daño a su imagen
institucional, sustituyendo su condición
profesional, apolítica y no deliberante, por la
condición peyorativa de gorilas con que se les
conocía hasta la década de los ochenta. Se
sumaron al juego de los protagonistas de la
alianza político-económica y mediática, y se
convirtieron en instrumento para que ellos
lograran sus objetivos y se quedaran con la
gloria, mientras la institución se quedaba con la ignominia.
Todas las personas, grupos y políticos tienen
derecho a apoyar o rechazar sistemas ideológicos
que caracterizan a los países de nuestro
continente; a lo que no tienen derecho es a
imponer su criterio particular como criterio
general de la sociedad, a impedir que un
presidente termine su mandato constitucional
porque no comparten con él sus simpatías
personales con otros presidentes y a impedir que
la ciudadanía sea consultada sobre cualquier
tema, incluyendo la elaboración de una nueva
Constitución. Manifestarse sobre estos y otros
temas, es también un derecho de todos, pero
expresar públicamente nuestras preferencias y
gritarlas con toda la fuerza que podamos, no nos hace superiores a los otros.
• Consultar a la ciudadanía no puede ser nunca un
acto ilegal: cuando los integrantes de la alianza
política-económica y mediática asuman el
significado de esta frase, será un gran indicador
de avance en cultura política democrática.
• Reconocer y respetar la coexistencia de
personas, partidos y países que son o piensan
diferentes, será un gran indicador de que las
Fuerzas Armadas hondureñas superaron su condición primitiva y atrasada.
• Emitir una opinión no implica obligatoriamente
estar a favor o en contra, cuando la sociedad
hondureña asuma este criterio, será un gran
indicador de su capacidad para debatir y proponer.
Tegucigalpa, Honduras, 29 de junio de 2009
_____________
* Leticia Salomón es socióloga y economista, profesora-investigadora del
Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de
Honduras e investigadora asociada del Centro de Documentación de Honduras
(CEDOH). Autora de varios libros de análisis político-social.
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