[Noalca-l] Advertencia y amenaza para América Latina

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Lun Jul 6 21:41:13 CDT 2009




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Advertencia y amenaza para América Latina

Frida Modak*

ALAI AMLATINA, 06/07/2009.- El golpe de Estado en Honduras es una
advertencia que no se puede ignorar ni minimizar considerándolo como un
hecho aislado ocurrido en un país pequeño y pobre.

El golpe se dio en Honduras, pero afecta a toda América Latina y el Caribe
porque nos está indicando que ese pasado ominoso no quedó bien sepultado
y que la osadía de declararnos independientes y soberanos no nos es
perdonada. No se puede sacar otra conclusión de los sucesos hondureños,
donde el golpe militar fue la respuesta al propósito de hacer de ese país
una nación más justa, donde los sectores populares tuvieran voz.

Nuestros pueblos, aún con democracias imperfectas, injusticias y
desigualdades, han ido estrechando sus relaciones, tienen conciencia de sus
derechos y los defienden. También defienden sus tierras y las riquezas que
ellas contienen. Frente a quienes quieren cerrarles el camino están los
que los impulsan a seguir adelante. Hay gobiernos que recuperan los
recursos naturales y otros que los entregan. Sin embargo, en medio de las
diferencias se han encontrado importantes coincidencias y en ese contexto
el golpe en Honduras se convierte en un peligro generalizado.

Así lo entendieron América Latina y el Caribe que reaccionaron en forma
inmediata, unitaria y firme, a través de todos los organismos de
integración creados. También lo entendieron así los países
desarrollados de Europa que a través de la Unión Europea señalaron, con
la firma de los 27 cancilleres, que el derrocamiento del presidente Zelaya
era una violación inaceptable del orden constitucional en Honduras y
exigieron el retorno a la normalidad democrática.

Reacciones similares se produjeron en todos los continentes, pero hubo una
especialmente débil y fue la de Estados Unidos, país que se supone que
también ha entrado en una etapa de cambios. El presidente Barack Obama
dijo que estaba muy preocupado por lo sucedido, que cualquier conflicto y
disputa debe resolverse pacíficamente a través de un diálogo sin
interferencias externas y le pidió a todos los actores políticos y
sociales de Honduras respetar las normas democráticas y la Carta
Democrática de la Organización de Estados Americanos...

Pero antes de entrar en el análisis de las posiciones de la nueva
administración estadounidense es importante conocer qué causó el golpe
contra el presidente hondureño.

El pecado de Zelaya

Manuel Zelaya fue postulado por el Partido Liberal, que es uno de los dos
partidos políticos tradicionales de Honduras que se han alternado en el
gobierno en los períodos en que no ha habido dictaduras. Aunque ambas
colectividades podrían incluirse en la derecha política, el Partido
Liberal ha asumido desde hace años una línea progresista e incluso
pertenece a la socialdemócrata Internacional Socialista. Zelaya tuvo desde
un comienzo la oposición de los medios que pertenecen, sin excepción, a
la derecha política, ganó por un margen no muy grande a su rival del
Partido Nacional y fue ratificado como presidente después de la
intervencionista visita de una enviada del entonces presidente Bush.

Una vez en el gobierno, la gestión del mandatario se orientó a la
búsqueda de una mayor justicia social, lo que desató una fuerte
oposición de sus adversarios políticos e incluso de algunos personeros de
su partido. Su más encarnizado rival ha sido y es Roberto Micheletti,
presidente del congreso que hoy, gracias al golpe, puede ostentarse como
presidente. Micheletti es un presidenciable fallido, perdió todas las
veces que aspiró a ser el candidato de su partido a la primera
magistratura. Fue derrotado por Zelaya y también por quien postula ahora
al cargo en las elecciones previstas para el 29 de noviembre próximo.

A las distintas medidas puestas en práctica por Zelaya se agregó una
basada en la Ley de Participación Ciudadana, dictada bajo su gobierno. Esa
ley señala que los ciudadanos pueden pedirle al presidente que se haga una
consulta ciudadana, que no es vinculante, sobre el tema que estimen de
interés. Más de 400 mil personas le solicitaron que se consultara la
opinión de la gente sobre una Asamblea Constituyente. Esas consultas,
según la ley, debe hacerlas el Instituto Nacional de Estadística y no
tienen otro objetivo que conocer lo que el ciudadano común piensa sobre el
tema de que se trate.

Eso es lo que se iba a consultar el día en que se produjo el golpe de
Estado. La pregunta concreta era:

”¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre
del 2008 se instale una Cuarta Urna en la cual el pueblo decida la
convocatoria a una Asamblea Constituyente?

“Sí...... No...”

La Cuarta Urna era la que se agregaría a las tres urnas en que se deposita
el voto en las elecciones generales, de ellas una es para la votación por
presidente de la república, otra para parlamentarios y la tercera para
alcaldes y regidores. El período de Zelaya termina en Enero, de modo que
todo lo relativo a la eventual convocatoria a una Asamblea Constituyente lo
habría tenido que ver su sucesor, por lo tanto, ni siquiera existía un
proyecto que considerara la reelección presidencial ni ninguna otra
materia.
El motivo por el cual se desató el problema es muy diferente. Honduras
tiene una constitución dictada en 1982, bajo el régimen dictatorial del
general Policarpo Paz García y en ella los 8 primeros artículos son
declarados “pétreos”,eso quiere decir que no se pueden modificar
nunca. La razón es una sola, son los que determinan un tipo de gobierno
autoritario y defensor de los intereses de determinados sectores, que no
están dispuestos a perder el poder. El que intente cambiar la
constitución es considerado “traidor a la patria”.

Eso es lo que originó el golpe de Estado, pero a ello se agregan otros
hechos.

“Nada de golpes”

Volvamos a la reacción inicial del presidente Barack Obama. En
Tegucigalpa, la capital hondureña, se realizaban gestiones para encontrar
una salida al problema en los días previos al golpe, en las que
participaba el personal de la embajada estadunidense, cuyo titular Hugo
Llorens fue nombrado en tiempos de Bush. El diplomático había viajado a
Washington y durante su estadía allí trascendió en las esferas
políticas hondureñas que el día jueves de esa semana la secretaria de
Estado Hillary Clinton había hecho una llamada telefónica al personal de
la embajada o a algún dirigente opositor diciendo que “nada de
golpes”.

En círculos allegados al gobierno sólo se registraba el hecho. Al
embajador Llorens se le conocían declaraciones como “no se puede violar
la Constitución para crear otra Carta Magna porque eso sería como vivir
en `la ley de la selva´”, dicho en una conferencia de prensa el 6 de
junio. Luego, asegurando que lo que se hiciera en materia constitucional
era cosa de los hondureños, agregó ” que lo que se haga que se haga
dentro de la ley, si se hace o no se hace una variante de lo que estamos
hablando, que se haga dentro de la ley, dentro de la Constitución”.Era
obvio lo que sugería.

Si nos atenemos a los hechos, el camino seguido por los golpistas fue
acusar al presidente de salirse de la ley y la constitución y aplicar las
disposiciones legales y constitucionales, tan promovidas por Lorens, para
dar el golpe de Estado. Si no hubieran mandado a los militares a detener a
Zelaya y expulsarlo del país de la manera en que lo hicieron, podrían
haberle dado algún grado de credibilidad a sus acusaciones, pero bien se
dice en México que la forma es fondo. Fue un golpe de Estado sin causa
justificada.

El Presidente Obama sólo reaccionó el día lunes 29, cuando ya todas las
organizaciones que hemos señalado se habían pronunciado. Las
argumentaciones que se leen en la prensa estadounidense no son aceptables,
porque en definitiva apuntan a que se temía que en Honduras se dictara una
constitución similar a la venezolana, con lo cual se suman a la histeria
“antichavista” sin haber entendido lo que está sucediendo en América
Latina. Sólo evidencian preocupación por la pérdida de su hegemonía.

Y en lo que respecta a América Central, que Estados Unidos siempre ha
considerado como si fuera de su propiedad, resulta que hasta el golpe en
Honduras el imperio tenía perdido el control de esa región. Si esta es la
manera de recuperarlo, toda América Latina tiene que ponerse en guardia.
El cambio que se está dando en la región intenta abrir cauces a la
participación popular como elemento fundamental de un sistema democrático
y las reformas constitucionales son el instrumento que le abre paso.

Después de este tropezón que puso en duda los propósitos expuestos por
Obama en sus discursos, Estados Unidos modificó su actitud inicial y se
sumó a última hora con carácter de “patrocinador” a la resolución
que por unanimidad aprobó la Asamblea General de las Naciones Unidas
condenando el golpe de Estado en Honduras.

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* Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador
Allende.


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