[Noalca-l] América Latina: profundización del antineoliberali smo o restauración conservadora
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Jue Jul 16 15:08:08 CDT 2009
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América Latina: profundización del
antineoliberalismo o restauración conservadora
Por Emir Sader (*)
América Latina se ha caracterizado en esta década
por un viraje espectacular que la ha trasformado
de territorio privilegiado de políticas
neoliberales en el eslabón más frágil de la cadena neoliberal.
Gobiernos que de distintas formas enfrentan los
modelos neoliberales han proliferado, pudiendo
llegar a 10. A pesar de que la revista británica
The Economist anunció que con la crisis esos
gobiernos no se extenderían más en el continente
-porque la crisis impondría la agenda de la
derecha, centrada en el ajuste fiscal y en el
combate a la violencia-, desde entonces triunfó
el gobierno de Mauricio Funes y del Frente Farabundo Martí en El Salvador.
A partir de la elección de Hugo Chávez, en 1998,
la derecha ha intentado, de distintas maneras,
recobrar fuerza, tumbar a esos gobiernos y
recuperar la apropiación del Estado en sus manos:
el golpe de 2002 en Venezuela, el intento de
impeachment de Lula, en 2005, las sucesivas
ofensivas de los grandes agricultores en
Argentina, del separatismo en Bolivia.
Actualmente el golpe en Honduras, la derrota
electoral del gobierno en Argentina y la elección
de Pepe Mujica como candidato del Frente Amplio
en Uruguay son otras tantas de las últimas
escaramuzas entre las dos fuerzas que ocupan el
campo político en América Latina a lo largo de esta década.
América Latina se debate entre profundizar las
trasformaciones progresistas operadas por esos
gobiernos o la restauración de la derecha. Donde
se debilitan esos gobiernos, no gana ningún
sector de izquierda, sino que se fortalece la
derecha. Las primeras corrientes que fracasaron
en la lucha antineoliberal fueron las
provenientes de la llamada ultraizquierda, sean
grupos políticos de corte doctrinario u
organizaciones sociales que no han roto con la
visión corporativa de la autonomía de los
movimientos sociales. El campo político ha
quedado polarizado entonces entre esos gobiernos
-más moderados o más radicales- y la derecha.
La elección de Mujica como candidato del Frente
Amplio representa más claramente el intento de
profundización de las trasformaciones
antineoliberales. Su condición de favorito en las
encuestas apunta en esa dirección. Por el
contrario, la derrota del gobierno argentino
representa el intento de frenarlas y de construir
un recambio de derecha. El golpe de Honduras,
conforme a su desenlace, puede terminar con un
gobierno que daba pasos en la dirección
antineoliberal o permitir que el retorno de
Zelaya recobre con más fuerza esa dinámica. Lo
mismo se puede decir de Brasil: las elecciones
presidenciales de 2010 pueden hacer que el
gobierno de Lula sea un largo paréntesis en la
dominación de la derecha o la profundización de
las transformaciones iniciadas, con la victoria
de Dilma Rousseff, que crece rápidamente en las
encuestas, apoyada en 80 por ciento del respaldo
popular y solamente 6 por ciento de rechazo del
gobierno de Lula. Todo apunta hacia una gran
victoria de Evo Morales y el MAS en las
elecciones de diciembre de este año, garantizando
la continuidad y la profundización del proceso de
fundación del nuevo Estado boliviano.
Los efectos de la crisis sobre los países del
continente estrechan los márgenes de las
políticas de conciliación de clases desarrollada
por gobiernos como los de Argentina, Brasil,
Uruguay, entre otros, obligándolos a definiciones
entre seguir con las concesiones al gran
empresariado -en particular al capital
financiero- o la intensificación de las políticas
sociales como eje obligado de un gobierno antineoliberal.
Hay visiones que nunca han considerado a esos
gobiernos como diferenciados de sus antecesores
neoliberales, pero que en la práctica corren a
saludar la posibilidad de su sustitución por la
derecha. En ésas -que combinan catastrofismo y
derrotismo- no habría ningún cambio
significativo: una derecha sustituiría a la otra.
Cambalache, ninguno es mejor, todo es igual. Las
visiones que se limitan al plano de la crítica
están al margen de los procesos reales de
enfrentamiento al neoliberalismo en el continente.
El futuro de América Latina se decide entre la
profundización de las trasformaciones apenas
empezadas o procesos de restauración conservadora
en que serán derrotados el campo popular y las
izquierdas en su totalidad. El futuro sigue
abierto, la disputa hegemónica frente al
agotamiento del neoliberalismo y las
alternativas, entre lo viejo que insiste en
sobrevivir y lo nuevo que encuentra dificultades
para nacer, es lo que marca el presente latinoamericano.
(*) Sociólogo. Brasil. Publicado en La Jornada de México.
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