[Noalca-l] En la encrucijada de la crisis global

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Jue Jun 18 17:03:37 CDT 2009


En la encrucijada de la crisis global


Arturo Guillén*

ALAI AMLATINA, 18/06/2009.- La crisis global es 
la crisis más importante experimentada por el 
capitalismo desde la gran crisis de los años 
treinta del siglo pasado. Se trata de una crisis 
de deuda-deflación de nuevo tipo, que señala los 
límites del régimen de acumulación con dominación 
financiera vigente desde la década de los 
ochenta, y que estaba caracterizado, entre otros 
elementos, por la bursatilización, es decir, por 
un régimen de financiamiento basado en la emisión de obligaciones y derivados.

En el tercer trimestre de 2008 la crisis 
inmobiliaria que comenzó a manifestarse en 
Estados Unidos a comienzos de 2007, se transformó 
en una crisis financiera de grandes proporciones 
con efectos sistémicos. A la fecha, a pesar de 
las enormes pérdidas registradas en los mercados 
financieros y del alto costo de los rescates y de 
las inyecciones de liquidez efectuadas por los 
bancos centrales y de los gobiernos, la 
inestabilidad financiera está lejos de haberse 
superado. Además, se inició una recesión de 
alcance global en el segundo trimestre de 2008.

La crisis económica y financiera es sólo uno de 
los cuatro procesos de crisis que enfrenta el 
mundo en la actualidad. Junto a ella se 
entrelazan otros procesos iguales o más 
importantes, como la crisis ecológica (donde 
destacan los problemas derivados del 
calentamiento del planeta); la crisis energética 
que señala los límites de un paradigma energético 
y de un modo de consumo basado en el uso y abuso 
de los combustibles fósiles; y la crisis 
alimentaria. Es, pues, una crisis inédita y 
multifacética. Se asiste, en muchos sentidos, a 
la crisis de lo que Braudel denominaba la “civilización occidental”.

Cuando la crisis financiera ya se manifestaba con 
fuerza en Estados Unidos durante el último 
trimestre de 2007, en algunos círculos existía la 
creencia errónea, el mito de que ciertos países 
podrían “desacoplarse” (decoupling) de los 
efectos de la misma. Se popularizó la idea de que 
aún en el caso de una recesión estadounidense, el 
ciclo de crecimiento de la economía mundial se 
mantendría y la Unión Europea, Asia, así como los 
países emergentes podrían seguir creciendo.

Pronto se evidenció que tal “desacoplamiento” no 
existe, mucho menos en una economía tan 
globalizada como la actual. En un trabajo 
anterior (Guillén, 2009) sostenía que la crisis 
se globalizaría por dos razones: primero, porque 
la “burbuja” de los bienes raíces no fue un 
fenómeno estadounidense, sino que abarcó a muchos 
países; y segundo, porque el involucramiento en 
la orgía de bursatilización y derivados incluyó 
también a bancos e intermediarios financieros 
europeos y asiáticos. Además, resulta difícil 
pensar en desacoplamiento en un mundo más 
integrado que nunca, por la vía del comercio 
exterior y de los flujos financieros. Tampoco 
resulta factible esperar desacoplamientos en el 
marco de una “arquitectura” financiera mundial 
donde los Estados Unidos actúan como “comprador 
de última instancia” mediante el financiamiento 
de sus déficit (presupuestal y de balanza de 
pagos) vía ahorro externo. En otras palabras, no 
es dable esperar que los vagones continúen su 
movimiento cuando la locomotora se detiene.

Es posible que algunas grandes economías como 
China o India, resistan mejor los embates de la 
crisis y logren mantener su crecimiento. Sin 
embargo, el aumento en sus productos internos 
será a una tasa mucho menor, y siempre y cuando 
logren reenfocar sus estrategias de desarrollo hacia sus mercados internos.

La mayoría de los países han entrado en recesión, 
o lo harán en los meses siguientes. Esta es 
generalizada y profunda. Se trata sin duda de la 
contracción más importante desde la posguerra. 
Abarca a los Estados Unidos, a la Unión Europea, 
a Japón, a los países de Asia del Este y a un 
buen número de los llamados países emergentes de 
la periferia. América Latina no es la excepción.

La crisis global golpeó a América Latina cuando 
esta región emergía de uno de los periodos de 
expansión económica más intensos de las últimas 
décadas. Según datos de la CEPAL, el PIB de la 
región creció a una tasa promedio del 5 por 
ciento anual entre 2003 y 2008, lo que significa 
un incremento medio superior al 3 por ciento en 
el producto por habitante, resultado no 
conseguido desde la época del modelo de 
sustitución de importaciones (CEPAL, 2008: 13). 
Algunos países como Argentina y Venezuela 
tuvieron una mejor trayectoria, con tasas de 
crecimiento de más del 8 por ciento por varios años consecutivos.

El buen desempeño económico de América Latina 
obedeció, en alguna medida, al mejoramiento 
sustancial de los términos de intercambio, al 
crecimiento del volumen de exportación y a los 
altos precios de los productos primarios durante 
el periodo de referencia, pero también en el caso 
de varios países, como los citados arriba y 
otros, al abandono de las recetas del Consenso de 
Washington, a la búsqueda de estrategias 
alternativas de desarrollo y a la aplicación de 
políticas monetarias, fiscales y salariales activas.

La recesión comenzó en América Latina durante el 
cuarto trimestre de 2008. A pesar de ello todavía 
en diciembre de 2008, la CEPAL preveía para 2009 
un crecimiento del PIB del 1.9 por ciento. Sin 
embargo, en abril de 2009 el mismo organismo 
estimó una contracción del 0.3 por ciento (CEPAL, 
2009a), y en junio la modificó a una mayor del 
-1.7% (El Financiero, 2009). El FMI y el Banco 
Mundial coinciden en que la región entrará en 
recesión y que esta afectará a economías tan 
importantes como Brasil, México, Argentina, Chile 
y Colombia. Durante el cuarto trimestre de 2008, 
México, Brasil, Argentina y Chile registraron 
decrecimientos anualizados del PIB del 10.3 por 
ciento, 13.6 por ciento, 8.3 por ciento y 1.2 por 
ciento respectivamente. En el primer trimestre de 
2004, las caídas se moderaron en Brasil, Chile y 
Argentina, pero se profundizó en México al 
registrar un decrecimiento anualizado sin precedentes, del 21.5%.

En contra de lo que afirman diversos voceros, la 
crisis en América Latina no viene de fuera. Desde 
la crisis de la deuda externa de los ochenta, 
nuestros países se insertaron pasivamente en la 
globalización neoliberal, y fue dicha inserción 
la causante principal del estancamiento económico 
experimentado durante las últimas décadas. Ahora 
que la crisis global marca límites a la 
globalización, se evidencia la imposibilidad de 
mantener un patrón de acumulación liderado por 
las exportaciones y sostenido por políticas 
monetarias y fiscales restrictivas. La mejor 
constatación de la inoperancia del modelo 
neoliberal lo marca el hecho de que los países 
que lograron superar el estancamiento en el 
anterior periodo expansivo, fueron aquellos que 
se alejaron del Consenso de Washington y 
ensayaron estrategias alternativas de desarrollo. 
Otra cosa es que debido a la profundidad de la 
crisis, ésta afecta a todos los países de la 
región, con independencia del estilo de desarrollo adoptado.

Según la CEPAL (2008), los principales mecanismos 
de transmisión de la crisis han sido el deterioro 
de los términos de intercambio, la disminución de 
las remesas de los emigrantes y el retiro masivo 
de los flujos privados de capital de los mercados 
financieros. Este organismo multilateral (2008: 
22) estima que los términos de intercambio de la 
región caerán un 15 por ciento durante 2009. Los 
precios de los productos primarios se desplomaron 
con la crisis. En febrero de 2009, estos precios 
habían caído respecto al pico de la expansión, de 
la siguiente manera: petróleo en 51 por ciento, 
alimentos en 18 por ciento, arroz en 50.6 por 
ciento, maíz en 47.9 por ciento, trigo en 41.9 
por ciento, metales en 49 por ciento y cobre en 
37.9 por ciento. En el caso de la caída de las 
remesas de migrantes, los países más afectados 
serán México, Bolivia, Ecuador y la mayor parte de Centroamérica y del Caribe.

Sin embargo, el factor que probablemente más ha 
afectado a las economías latinoamericanas, 
sobretodo a las más vinculadas a los circuitos 
financieros internacionales, es el retiro abrupto 
de los flujos externos de capital. El Instituto 
de Finanzas Internacionales, organismo 
dependiente del FMI, prevé que los ingresos de 
capital privado en los mercados emergentes 
descenderán a 165,000 millones de dólares en el 
2009, una fuerte baja respecto a los 466,000 
millones del 2008 y al récord histórico de 
929,000 millones registrado en el 2007. La salida 
de recursos de los mercados de dinero y de 
capitales hacia instrumentos más seguros como los 
Bonos del Tesoro estadounidenses, no sólo han 
afectado los índices bursátiles y otras variables 
financieras de la región, sino que han provocado 
fuertes devaluaciones cambiarias. Es notable la 
devaluación de las monedas en los casos de México 
y Brasil, las dos mayores economías de la región. 
De julio de 2008 a febrero de 2009 la devaluación 
del real brasileño y del peso mexicano ante el 
dólar estadounidense fue 30.5 por ciento en ambos 
casos. Mientras en Chile y Argentina es de 15.2 y 
14.9 por ciento respectivamente. Después, tanto 
en Brasil como en México se registró una 
recuperación relativa de sus monedas frente al 
dólar. En el caso de México vinculado al uso de 
la línea de crédito que le extendió la Reserva 
Federal estadounidense al Banco de México y a la 
contratación de una línea de crédito por 47 mil millones de dólares con el FMI.

La crisis global tiene todavía un largo camino 
por recorrer. El proceso de desvalorización de 
los capitales no ha concluido aún. Hasta ahora 
los países desarrollados han bajado hasta el 
límite la tasas de interés y han ejecutado 
agresivos programas fiscales de salvamento para 
estabilizar sus mercados financieros, romper la 
restricción crediticia y contener la recesión, 
sin que hayan logrado modificar sustancialmente 
el marco de incertidumbre en que se desenvuelve 
la economía mundial. Por el contrario, el 
panorama se nubla por el avance de la deflación y 
por su imbricación con la recesión. En esta 
ocasión no habrá salida exportadora para ningún 
país, lo que obligará a reestructurar los 
sistemas productivos y buscar la salida en los 
mercados internos y en espacios regionales de integración.

La situación de América Latina es sin duda 
compleja, con graves dificultades a encarar en el 
futuro inmediato. El camino de México, de 
Colombia y de los países más cercanos al Consenso 
de Washington parece definido: integrarse más con 
Estados Unidos, subordinarse a los organismos 
multilaterales y esperar a que pase el diluvio 
para reflotar el modelo neoliberal. Para algunos 
puede ser un escenario atractivo, pero los costos 
sociales serán inmensos. Sin duda se 
profundizarán la heterogeneidad estructural, la 
desigualdad social y la pobreza. Por otra parte, 
la ruta para los gobiernos autodefinidos como 
progresistas, que son la mayoría de la región, es 
difícil. Estos gobiernos deberían perseverar, en 
un contexto mundial convulso, en su unidad; en la 
profundización de sus procesos de transformación 
económica y política internos; en la búsqueda de 
estrategias y políticas alternativas; en la 
ampliación de sus relaciones con las potencias 
emergentes (China, Rusia, India, Irán, etc.); y 
en la concreción y fortalecimientos de esquemas de integración sur-sur.


BIBLIOGRAFÍA

CEPAL (2009). “Crecimiento de América Latina y el 
Caribe retrocedería a -0.3% en 2009, según la 
CEPAL”, 6 de abril, en: <http://www.eclac.org>http://www.eclac.org

-------- (2008). Balance preliminar de las 
economías de América Latina y el Caribe, Comisión 
Económica para América Latina, Naciones Unidas, Santiago de Chile.

El Financiero (2009). “Estima Cepal caída de 1.7% 
del PIB en América Latina”. México 11 de junio.

Guillén A (2007). Mito y realidad de la 
globalización neoliberal. México, Miguel Ángel Porrúa editores –UAMI

_________________
* Dr. Arturo Guillén R. es Profesor-Investigador del Departamento de Economía
Coordinador del Posgrado en Estudios Sociales, Línea Economía Social
Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, México



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______________________________________
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