[Noalca-l] PERÚ: "La orden era matarnos"
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Jue Jun 18 17:08:14 CDT 2009
PERÚ: "La orden era matarnos"
Por Milagros Salazar
Entrevista a líder de la protesta en la Amazonia
BAGUA, Perú, 14 jun (IPS) - La muerte de policías
en enfrentamientos con nativos en la región
peruana de la Amazonia fue un "genocidio" a manos
de "salvajes extremistas", acusó el gobierno.
Pero el awajún Salomón Aguanash rechaza los
calificativos y afirma que la violencia se desató
tras ser engañados y rodeados para matarlos.
Aguanash, presidente del comité de lucha regional
que lideró las acciones en Bagua, dice que el
jefe policial de la zona, Víctor Uribe, se
comprometió la noche anterior al trágico viernes
5 de este mes a dar una tregua a los
manifestantes hasta las 10 de la mañana y que,
cuando los indígenas se preparaban para retornar
a sus pueblos, comenzó el ataque en la llamada Curva del Diablo.
Los disparos se iniciaron al promediar las 6 de
la mañana desde las quebradas aledañas mientras
los indígenas permanecían vigilantes en la
carretera, narra el líder de la comunidad de
Nazareth, ubicada a tres horas y media de viaje
en automóvil desde la ciudad de Bagua, en el
departamento nororiental de Amazonas.
"Querían sorprendernos", asegura, tras señalar
que el ataque policial también ocupó a tres helicópteros.
La información oficial indica que murieron 24
policías en los enfrentamientos del día 5 en la
Estación Número 6 del Oleoducto Norperuano de
Petroperú y en la Curva del Diablo en la ruta
Fernando Belaunde Terry, mientras que las
víctimas indígenas fueron cinco, pero los
manifestantes sostienen que fueron muchos más y
por eso siguen buscando cuerpos.
Los aborígenes reclaman la derogación de las
llamadas "leyes de la selva", decretos
legislativos que promueven la explotación de
recursos naturales en territorios selváticos que,
a su juicio, favorece la presencia de empresas
transnacionales en su perjuicio y de la región.
IPS: Usted asegura que la policía les dio una
tregua que no cumplió. ¿Cómo fueron las
negociaciones antes que empezaran los enfrentamientos?
SALOMÓN AGUANASH: La semana anterior a esos
enfrentamientos tuvimos una reunión con el
general Víctor Uribe, el representante de la
Defensoría del Pueblo y los alcaldes de
Condorcanqui, Jaén y Bagua Chica porque en los
últimos cinco días habíamos vivido mucha tensión
con los conductores de vehículos que eran detenidos en el bloqueo carretero.
El general nos dijo que facilitáramos el tránsito
para demostrar al gobierno (nacional de Alan
García) que era una marcha pacífica. Por ello
aceptamos y ese día se dio pase a los vehículos entre las 2 y 6 de la tarde.
Hasta ahí hubo entendimiento, pero a pesar que se
dijo que el diálogo iba a ser permanente con la
policía, luego no pudimos conversar con el general hasta cinco días después.
Quedamos para el jueves 4 a las 3 de la tarde,
pero como a la reunión en El Reposo se
aparecieron casi 7.000 personas, se postergó la
reunión para las 6 de la tarde en el campamento
El Valor de Petroperú. Ahí solo fuimos una comitiva pequeña.
IPS: ¿A qué se comprometió el general Uribe en esa reunión?
SA: Primero nos dijo que él no tenía más tiempo,
porque estaba fuera de su nivel y que arriesgaba
su cargo ya que había recibido orden superior. Y
dijo que había escuchado por la radio que había
orden de desalojo y que lo único que le
interesaba hablar en la reunión era sobre el pase de los camiones.
Si no salíamos de la carretera, iba a aplicar la
orden en la mañana. Por eso es que le pedimos que
nos dé una tregua hasta las 10 de la mañana. Él
dijo que ya, que confiáramos en su palabra y que,
si él no daba la orden, los equipos que estaban allí no podían dar ni un paso.
El alcalde y el obispo de Jaén le dijeron que no
provoque a los pueblos indígenas porque podía
haber derramamiento de sangre. Entonces, el general aceptó la tregua.
IPS: ¿Por qué no se alistaron para retirarse cuanto antes?
SA: En la Curva del Diablo había más de 3.600
concentrados y debíamos conseguir movilidad,
camiones. Esa era la estrategia, no crear nada de
violencia. Como a las 5 de la mañana no pasaba
nada, nosotros nos confiamos. Pero a eso de las
05:50 horas empezó a aparecer mucha gente por los cerros.
Los compañeros empezaron a subir y a gritar: ¡es
la policía, es la policía! Entonces llamé al
(teléfono) celular del general para que no haya
mayor violencia, pero no respondió.
Mientras tanto los policías seguían saliendo del
cerro y empezaron a disparar. Nos rodearon,
querían sorprendernos. En ese momento cayeron dos
hermanos. Ahí se levantó el hermano Santiago
Manuim (reconocido dirigente indígena del Alto
Marañón) para pedirle a los policías que no
disparen, pero una bala le cayó en el estómago.
IPS: ¿Es verdad que el disparo contra Manuim
exacerbó los ánimos de los indígenas y esto los llevó a atacar a los policías?
SA: Los hermanos empezaron a atacar a los
policías cuando vieron a los dos primeros
muertos. Luego de los disparos por los cerros,
llegaron a los 10 o 15 minutos tres helicópteros,
uno de las Fuerzas Armadas y dos de la policía,
desde donde disparaban bala directo al cuerpo. No
sólo lanzaron bombas lacrimógenas sino también
unos aparatos que empezaban a encender fuego en
los cerros. Si miran las fotos, los cuerpos están quemados.
En ese momento hubo dos tipos de reacciones:
algunos que se entregaban a morir y otros que
respondían con mucha cólera con sus lanzas. La
gente empezó a correr y a dispersarse para salvar
su vida, quién sabe si esas balas de los
helicópteros le cayeron a los mismos policías.
Al rato, dos tanquetas de la policía empezaron a
disparar desde la carretera. Si la policía quería
desalojarnos, porque desde el principio no
vinieron por ahí y prefirieron sorprendernos por
los cerros. La orden era matarnos.
IPS: ¿Quién tiene la culpa de lo sucedido?
SA: El gobierno central (de García), Mercedes
Cabanillas (ministra del Interior), el premier
Yehude Simon y también el general Uribe porque me
pidió que manejara la situación con inteligencia
y yo acepté desalojar la zona pero él no cumplió.
Incluso esa misma noche del jueves yo regresé a
hablar con los hermanos y conversamos con los de
los camiones para que se pusieran en orden porque
al día siguiente íbamos a dar pase (al tránsito
carretero). Nosotros calculábamos que nos íbamos
a ir entre las 8 y 9 de la mañana.
IPS: ¿Es posible que sólo haya cinco o seis
nativos muertos, y más de 24 policías?
SA: No creo en eso, nosotros que estábamos
desarmados, cómo podemos matar a 24. No creo que
todos nuestros hermanos se hayan escapado y por
eso estamos preocupados para recuperar nuestros cadáveres.
Aunque en mi comunidad Nazareth, en otras como
Wawas y La Curva todos ya han retornado, nos
preocupada los hermanos de Santiago, Nieva y
Cenepa porque hay 85 que aún no regresan a sus pueblos.
También hay dos más que faltan en la comunidad de
Tutungos. Yo sé quiénes faltan porque antes de
salir a la protesta, 15 días antes del viernes 5,
hice un registro de todos. De las cinco cuencas
que dirijo salimos 2.600, además se sumaron 140
de la provincia de San Ignacio, de la región
Cajamarca, y 1.006 de la comunidad de Paután del
distrito de Nieva en Amazonas. En total, éramos más de 3.600.
IPS: El presidente Alan García ha calificado de
genocidio la muerte de los policías a manos de
los nativos y de salvajismo extremo, ¿qué tienen que decir al respecto?
SA: Que nos sentimos marginados y también
indignados sobre todo después de haber perdido
tantas vidas de los hermanos indígenas y los
hermanos policías que nada tienen que ver con
nosotros. Ellos no tienen la culpa, la orden la dio el gobierno central.
El presidente dice que ha sido por la influencia
de otros países, eso es falso. Si hubiese sido
así, hubiésemos estado armados, nosotros somos
gente humilde y con estas palabras el gobierno
nos maltrata, esperamos que reflexione y derogue
los decretos que hoy sólo se mantienen por el
capricho del gobierno que ha provocado este
conflicto entre los wampis-aguajún y los policías.
IPS: El gobierno asegura que ustedes se oponen al
progreso, ¿cómo entienden ustedes el desarrollo?
SA: No rechazamos el desarrollo, queremos el
progreso, pero hace tiempo nos han separado como
si perteneciéramos a otros países, no nos han
tomado en cuenta. No nos han traído el desarrollo
agrario ni económico con sus propuestas.
El país ha cometido un grave error al elegir a
Alan García por segunda vez. Con su política,
pretende tratarnos como terroristas. Le repito,
no rechazamos el desarrollo sino que esto no
puede ser pensado sólo desde los hombres de
corbata del gabinete de ministros sino
considerando la Declaración de las Naciones
Unidas sobre los derechos de los Pueblos
Indígenas, el Convenio 169 de la OIT y la Constitución.
Nosotros desconocemos el tipo de desarrollo que
nos ofrece el presidente, porque no es sostenible
y atenta contra la Amazonia que es patrimonio de
todos. Por eso, si el gobierno insiste en
marginarnos y en no derogar los decretos, ya no
vamos a bloquear carreteras sino vamos a poner
nuestro hito (límite) para establecer hasta donde
las autoridades puedan ingresar en nuestros territorios.
IPS: ¿Qué representa el territorio indígena para ustedes?
SA: Nuestro territorio es nuestro mercado,
nuestra madre. Nosotros no tenemos supermercados
como las grandes ciudades sino que tenemos que
recorrer dos o tres días para cazar animales y
buscar nuestra comida en el bosque. Todo lo que
necesitamos para nuestra sobrevivencia está ahí.
Por ello es que lo defendemos con nuestras vidas. (FIN/2009)
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