[Noalca-l] El Comando Nacional Unitario frente a los TLC
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Lun Mayo 25 08:31:45 CDT 2009
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EL COMANDO NACIONAL UNITARIO FRENTE A LOS TLC
Bogotá, 19 de mayo de 2009
El Comando Nacional Unitario, conformado en
Colombia por, la Central Unitaria de
Trabajadores, CUT, la Confederación General del
Trabajo, CGT, la Confederación de Trabajadores de
Colombia, CTC y la Confederación de Pensionados
de Colombia, CPC, ante el frenético impulso por
parte del gobierno colombiano, en cabeza de
Álvaro Uribe Vélez, a los denominados Tratados de
Libre Comercio, TLC, o Acuerdos de Asociación,
quiere precisar a la opinión pública nacional e
internacional, los motivos por los cuales el
movimiento sindical colombiano se reitera en la oposición a los mismos.
PRIMERO: Se constata claramente que no ha habido
verdaderos procesos de negociación y que en
cambio de lo que se ha tratado es de imposiciones
de potencias económica, política y militarmente
muchísimo más poderosas, que en base a esas
asimetrías han sacado partido en beneficio de
transnacionales con asiento en sus territorios,
este es el caso de los Tratados de Libre Comercio
suscritos con Estado Unidos y Canadá y el que
actualmente se discute con la Unión Europea
SEGUNDO: Al estancarse las negociaciones de la
Ronda de Doha, y no alcanzar las transnacionales
a través de los gobiernos de las superpotencias,
imponer de manera inmediata sus pretensiones en
materia de Libre Mercado, desde la doctrina
neoliberal, surgió la opción de los Tratados de
Libre Comercio en la perspectiva de unificar las
facilidades que los países en vías de desarrollo
habrían de aplicar para garantizar pingües
utilidades a sus inversiones especulativas en la gran mayoría de los casos.
TERCERO: Las implicaciones o impactos de los
Tratados de Libre Comercio trascienden el
escenario meramente comercial, llegando a señalar
un oscuro futuro a nuestro país en materias tan
delicadas como autonomía legislativa y
administrativa, propiedad intelectual, seguridad
y soberanía alimentaria, políticas de desarrollo
industrial, servicios públicos, garantías y
limites a la inversión extranjera, aplicación de
la normatividad nacional, solución de
controversias en base a las leyes del libre mercado.
CUARTO: La guerra al narcotráfico se convierte en
una herramienta de presión contra nuestros
intereses, pues si bien en los EEUU y la UE se
emitieron sendos acuerdos, ATPDEA y SGP,
mecanismos para nada compartidos por el CNU,
tendientes a premiar o castigar las actuaciones
de los países en torno a la represión de las
actividades del narcotráfico, constatamos que el
compromiso de los países desarrollados para con
esta causa no es equiparable al sacrificio que
dicha lucha representa para nuestro país. El
ATPDEA y el SGP, son puestos a nuestros
negociadores como el techo de las negociaciones y
son incontables las concesiones que ellos han
tenido que realizar para mantener los supuestos
beneficios de estos sistemas para enfrentar el tráfico de estupefacientes.
QUINTO: El carácter de intereses de Seguridad
Nacional persistente en las negociaciones por
parte de las comisiones estadounidense y europea,
han hecho que las concesiones a nuestro país sean
ninguna y por el contrario, las nuestras son
todas las que las transnacionales han exigido e
impuesto de conformidad con sus insaciables intereses.
SEXTO: Como consecuencia de las reiteradas
reclamaciones de las organizaciones sociales
populares, son conocidos los capítulos o apartes
que pretenden señalar lineamientos para
garantizar la vigencia y aplicación de los
derechos económicos, sociales, políticos y
culturales de los pobladores, que se quedan en
simple retórica inaplicable a la hora de
constatar los impactos de los TLC sobre nuestro
aparato productivo nacional, sobre los trabajadores y la población en general.
SEPTIMO: La doble moral aplicada por los países
desarrollados y sus transnacionales se convierte
en otro elemento de condena por parte del Comando
Nacional Unitario, pues mientras el mundo busca
generar acuerdos en torno a temas como el medio
ambiente, diversidad biológica, bioseguridad o
proliferación de armas nucleares o químicas, las
transnacionales por intermedio de los TLC buscan
se les otorguen garantías para sus inversiones,
pero sobre todo, se les den legislaciones laxas con respecto a estos temas.
OCTAVO: El hecho de que las cuentas o ingresos
tributarios por impuestos, la balanza de pagos y
las propias exportaciones colombianas a mercados
diferentes a los norteamericanos o europeos, se
vean duramente golpeados según datos no
precisamente del movimiento sindical sino
proporcionados por el Banco de La República,
Banco Interamericano de Desarrollo o de gremios
empresariales como la SAC, hacen que el
movimiento sindical colombiano se convenza más de
lo negativo de estos mal llamados Tratados de Libre Comercio.
NOVENO: El modelo aperturista neoliberal impuesto
en la década de los 90 por los mismos promotores
de los TLC de hoy en día, con su estela de daño
al aparato productivo nacional en sus tres
sectores, lo mismo que a los trabajadores
colombianos; se ve exacerbado por la puesta en
marcha de los leoninos TLC con la potencia del norte al
igual que con Europa. Es decir que si el modelo
neoliberal ha arruinado a nuestro país en los
últimos diecinueve años, con los TLC ¿que viva el
modelo neoliberal, aunque muera la nación?
DECIMO: Los TLC entre la República de Colombia,
los Estados Unidos de América, la República de
Canadá y la Unión Europea se negociaron a
espaldas de la nación, pues las reiteradas
solicitudes encaminadas a viabilizar la
participación de amplios sectores del país en una
forma real y efectiva, fueron desechadas por el
gobierno nacional, fue así como la propuesta de
aprobar previamente una ley denominada “Ley
Espejo” no fue tenida en cuenta pese a que ella
no era otra cosa que un símil del Trade Promotion
Authority of 2002 (TPA) el cual le fija al
gobierno estadounidense unos mínimos, a la hora
de suscribir acuerdos de esta índole, tendientes
a proteger los intereses propios tanto de sus
empresas como de su nación. La solicitud
presentada por el Senador Antonio Navarro Wolf,
de someter la ratificación del tratado al pueblo
colombiano, a través de un referendo, también fue
desechada de forma olímpica por los congresistas
comprometidos con el gobierno. Los llamados del
Cardenal Pedro Rubiano quien manifestara: “La
Iglesia ve con preocupación algunas de las
disposiciones contenidas en el TLC que podrían
afectar a una extensa población del país” tampoco
movieron a los “negociadores” colombianos y por
el contrario llevaron a que con arrogancia el
Presidente manifestara en una de sus correrías
por el norte que cayeran rayos y centellas, el
TLC Colombia lo firmaría por que lo firmaría. ¿De
que negociación se habla cuando a la contraparte
se le asegura que pase lo que pase se firmará?.
Lo anterior no es un decálogo de diatribas
respecto del tema por parte del movimiento
sindical colombiano, como en muchas de las
oportunidades han sido calificadas nuestras
opiniones, entre otras cosas porque son más los
argumentos con que contamos para justificar
nuestra oposición al los TLC, nuestros
planteamientos constituyen la legitima
preocupación que nos asiste ante un tema que de
manera grave empeñara el futuro de la nación a
los intereses de las transnacionales.
Si a lo expuesto agregamos que los derechos de
los trabajadores y sus organizaciones, son
violentados de manera grave por el gobierno
nacional por medio de reformas laborales
regresivas, prácticas antisindicales como las mal
llamadas Cooperativas de Trabajo Asociado y otras
formas de tercerización laboral, que solo tienen
como función la de desvirtuar el Contrato de
Trabajo e impedir el desarrollo del sindicalismo
y constatando que la violencia contra el
movimiento sindical no cesa, encontramos que son
más que justificadas nuestras posiciones frente a
esta clase de Tratados de Libre Comercio, por
cuanto se inscriben en la doctrina neoliberal tal
y como lo estamos demostrando.
Es la búsqueda de la integración
latinoamericana-caribeña, un postulado que el
Comando Nacional Unitario acoge plenamente y
reclama del gobierno colombiano su cumplimiento a
plenitud, pues con los TLC suscritos y los por
suscribir, dicho principio se ve transgredido al
punto de imposibilitar su cumplimiento a futuro,
así mismo debemos impulsar los acuerdos
comerciales y de seguridad social con todos los
países de América latina y el Caribe.
COMANDO NACIONAL UNITARIO
Original firmado:
TARCISIO MORA GODOY, Presidente CUT
JULIO ROBERTO GOMEZ ESGUERRA, Secretario General CGT
APECIDES ALVIS FERNANDEZ, Presidente CTC
JESUS MENDOZA VARGAS, Presidente CPC
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