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<b>CUBA:<br>
50 AÑOS DE REVOLUCION<br>
80 AÑOS DEL NATALICIO DEL COMANDANTE ERNESTO "CHE GUEVARA"<br>
GRAN MARCHA EN SOLIDARIDAD CON CUBA<br>
Sábado, 26 de julio<br>
12h Hemiciclo a Juárez a la Embajada de EUA, Cd. de México<br>
para carteles, volantes, DVD, boletines informativos, etc. llama al <br>
5782-2564 o 044-55-2895-8057<br>
o visita nuestras oficinas en Madero 71, 1 piso, int. 4<br>
lunes-martes-miercoles, 7-9pm<br><br>
<br>
FESTEJO/BAILE <br>
"De corazón a corazón va por Cuba este Son"<br>
¡Música cubana!<br>
Kike y su aché<br>
desde Santiago de Cuba: Son Caliente<br>
de México: Son de Maíz<br>
con comida y bebidas cubanas<br>
Viernes, 25 de julio, a partir de las 8pm<br>
Salón Los Angeles, Calle Lerdo 206 esq. con Flores Magón<br>
Col. Guerrero (Metro Tlatelolco)<br>
boleto: 120 pesos <br>
para boletos llama a:<br>
5782-2564, 044-55-1849-9274<br>
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CUBA SIEMPRE HA ESTADO EN LAS FAUCES DEL LEÓN QUE QUIERE
ENGULLIRLO<br><br>
<br>
Gloria Analco<br><br>
El fidelismo no es sólo Fidel Castro, sino que representa mucho más.<br>
Cuba, desde Tomás Moro, ha sido vista como una utopía. Con Fidel, esta
<br>
representación de la isla, a diferencia de lo que afirmaba la <br>
escritora Julieta Campos, ya fallecida, no es una utopía que naufraga,
<br>
sino que hace pensar que la utopía es totalmente posible.<br><br>
La utopía de Fidel, de libertad, justicia e igualdad ha constituido el
<br>
sueño de generaciones de cubanos y el anhelo de millones de pobres en
<br>
el mundo que vieron en la Revolución Cubana un camino a seguir.<br><br>
Espiritualmente llenó espacios que estaban vacíos. La Revolución <br>
Cubana ha sido hacedora de sueños y de realidades, y los sueños tienen
<br>
como característica que son inextinguibles, son como la llama eterna,
<br>
y en esto precisamente es que ubicamos una de las razones de la <br>
sobrevivencia aún de la gesta cubana del 59.<br><br>
La utopía en Cuba en parte ya ha sido cumplida. En ese país hay una <br>
totalidad social que produce una calidad de vida mucho mejor que en el
<br>
resto de América Latina. No hay ningún otro sistema que haya <br>
propiciado tanta vida para los niños, los jóvenes y los ancianos, con
<br>
bajísimos niveles de violencia, de prostitución y de marginación, como en
Cuba.<br><br>
No hay que olvidar jamás que Cuba era un país del Tercer Mundo, pobre,
<br>
con una población cuyos niños comían de los basureros, donde la <br>
mendicidad estaba muy extendida, frente a una opulencia desmedida de
<br>
la alta burguesía, pero con la llegada de la Revolución eso se acabó,
<br>
y ya ese sólo hecho hace de Fidel un revolucionario.<br><br>
Pero además, el proyecto educativo de Cuba ha sido pensado, no como <br>
mera transmisión de ciertos contenidos concretos, sino que ayuda a los
<br>
cubanos a construirse como personas y como sujetos capaces de influir
<br>
en su historia y de transformarla. Es una educación formadora, <br>
integral, humanista, algo de lo que carecen otros pueblos y que, a fin
<br>
de cuentas, constituye lo verdaderamente fundamental en cualquier
sociedad.<br><br>
Cuba ha sido vista y pensada desde principios del siglo XX, por <br>
algunos intelectuales como el argentino Ezequiel Martínez Estrada, <br>
como un faro que ilumina nuestra utopía, pero a partir de la <br>
Revolución Cubana y de la llegada de Fidel Castro al poder, esa <br>
metáfora cobró un nuevo significado al quedar la isla liberada de la
<br>
clase dominante oligárquica y de la influencia de Estados
Unidos.<br><br>
Es por ello que Cuba está en las fauces del león que quiere <br>
engullirlo, y, para colmo, a sólo media hora en avión de Estados <br>
Unidos, potencia que no quiere que ese faro alumbre a América
Latina.<br><br>
Los pueblos del resto de la región latinoamericana se debaten en la <br>
miseria y la ignorancia, mientras que las clases medias cada vez <br>
descienden más de nivel socioeconómico, debido más que nada a la <br>
acumulación del capital que impide el bienestar de las mayorías.
<br><br>
La Revolución de Fidel Castro significó el gran viraje de gobernar en
<br>
dirección del pueblo, de la solidaridad con el pueblo, y la <br>
eliminación de los intereses y poder financieros del gran capital, así
<br>
como también de las castas contrarias al principio de respetar la <br>
determinación de los ciudadanos.<br><br>
"Para América Latina es muy importante que Cuba siga manteniendo la
<br>
bandera de los grandes ideales del socialismo, porque si no lo logra
<br>
perderemos referencias históricas que tendremos que construir <br>
nuevamente con muchos sacrificios, luchas y pérdidas de vidas", me
<br>
dijo en una entrevista Leonardo Boff.<br><br>
Sin embargo, hay una feroz fuerza desatada por parte de la <br>
ultraderecha de Occidente, encabezada por Estados Unidos, que va a <br>
hacer todo lo posible para borrar hasta el último vestigio del <br>
socialismo cubano, ya que no está resignada a permitir que Cuba sea el
<br>
faro que ilumine la utopía posible en América.<br><br>
A Estados Unidos, como a los poderes fácticos de América Latina, no le
<br>
interesa que haya utopías de ninguna clase, "posibles o
imposibles". <br>
En cambio, trata de convencer que intentar realizar la utopía en la <br>
historia, necesariamente nos conduce al totalitarismo.<br><br>
SIEMPRE EN PIE DE GUERRA<br><br>
Cualquier análisis serio del caso cubano necesariamente tiene que <br>
contemplar que una guerra permanente, por parte de Estados Unidos, ha
<br>
estado gravitando sobre Cuba desde el triunfo de la Revolución hasta
<br>
nuestros días.<br><br>
Los críticos del proceso revolucionario cubano muestran toda su carga
<br>
de perversidad cuando intentan profundizar en el tema sin considerar
<br>
los episodios del ya demasiado largo capítulo de agresiones contra
Cuba.<br><br>
Hay más: a raíz de que Fidel Castro se separó del poder, el 31 de <br>
julio de 2006, los intelectuales allegados a los centros de poder de
<br>
la derecha, que cuentan con los mejores espacios de la prensa <br>
internacional, han escrito -como por encargo- que el régimen de Fidel
<br>
Castro se había escudado en "la supuesta agresión externa" para
<br>
justificar su política "dictatorial, tiránica y totalitaria" en
contra <br>
del pueblo, dando a entender con ello que los sucesivos gobiernos <br>
estadounidenses, desde el triunfo de la Revolución, han sido unas <br>
blancas palomas.<br><br>
Lo cierto es que Fidel gobernó todo el tiempo en medio de turbulencias
<br>
políticas generadas desde el exterior, de intentos de asesinato, de <br>
actos terroristas con un elevado número de víctimas, y de una
"guerra <br>
sucia" de desgaste emprendida por los servicios especiales de la
CIA, <br>
entre tantas otras cosas.<br><br>
El caso cubano no puede ser analizado en un ámbito donde sus críticos
<br>
más acérrimos le dan un contenido distinto del que en realidad tienen
<br>
a conceptos tan abstractos como democracia, derechos humanos y
libertad.<br><br>
Ya no se sabe lo que significan esas palabras porque han sido <br>
pervertidas por el poder, y su verdadero significado es enmascarado en
<br>
provecho de la derecha internacional, por plumas de todo tipo, algunas
<br>
consideradas "prestigiadas", que están a su entero
servicio.<br><br>
A Fidel, por ejemplo, lo acusan de haber encabezado un régimen <br>
totalitario y represivo, pero basta con echarle una ojeada breve a la
<br>
historia de la Revolución y los principios que motivaron su <br>
existencia para entender que el verdadero totalitarismo lo ha ejercido
<br>
Estados Unidos en la región latinoamericana, donde utilizando incluso
<br>
el asesinato político ha instalado una dictadura económica, de la cual
<br>
hasta nuestros días ha escapado Cuba.<br><br>
Cuatro importantes acontecimientos han puesto en peligro el proyecto
<br>
estadounidense de mantener sus intereses neocolonialistas en América
<br>
Latina y el Caribe: la Revolución Cubana; la llegada al poder en <br>
Chile, mediante el voto libre y secreto, de la Unidad Popular de <br>
Salvador Allende, la Revolución Sandinista en Nicaragua, y la <br>
Revolución Bolivariana de Hugo Chávez.<br><br>
Frente a la hegemonía de Estados Unidos en la región, sólo consiguió
<br>
sobrevivir el proceso revolucionario cubano, en una primera etapa, <br>
mientras que el proceso bolivariano, surgido más recientemente, <br>
también es objeto de todo tipo de ataques para desaparecerlo de la faz
<br>
de la Tierra.<br><br>
Cuba fue entonces sometida al aislamiento del polo de desarrollo del
<br>
mundo occidental. <br><br>
El antagonismo surgió porque Fidel anuló la influencia de las <br>
oligarquías en los destinos de Cuba, promovió toda una serie de <br>
medidas radicales contra los intereses del poder financiero y <br>
económico estadounidenses, eliminó el poder de la Iglesia Católica, <br>
favorable al esquema de dominación capitalista, y alentó el <br>
igualitarismo social en el pueblo. <br><br>
De este modo, una nueva correlación de fuerzas se establecería en <br>
Cuba, con una nueva fisonomía a favor de las causas populares.<br><br>
La respuesta por parte del poder hegemónico no se hizo esperar. Las <br>
castas que optaron por irse de Cuba y todo su aparato de represión <br>
instalado en la ciudad norteamericana de Miami, pronto volverían a <br>
establecer su inexorable vínculo con el gobierno de Estados Unidos <br>
para fomentar unas relaciones que les permitiera recuperar todas las
<br>
palancas del poder en la isla caribeña, aunque fracasaron en todos sus
<br>
intentos.<br><br>
Se abriría entonces el capítulo del terrorismo dirigido contra Cuba <br>
que les facilitara el control de la situación interna en ese país. Al
<br>
mismo tiempo se escenificó una lucha entre los distintos grupos del <br>
exilio cubano para controlar el poder que supuestamente iban a ejercer
<br>
en la isla, con la colaboración estadounidense.<br><br>
Estas pugnas de bandos con asesinatos en las calles de Miami, <br>
representaban el viejo orden llevado a esa ciudad de la Cuba de <br>
Fulgencio Batista.<br><br>
La Agencia Central de Inteligencia (CIA en sus siglas en inglés) ha <br>
trabajado sin descanso en todo tipo de operativos y planes a una gran
<br>
escala para romper el orden social establecido por la dirigencia <br>
revolucionaria cubana, utilizando para ello a cubanos de fuera y <br>
dentro de la isla, dispuestos a aceptar la dominación extranjera.<br>
Mientras tanto, Fidel, que había iniciado el camino hacia un modo de
<br>
vida y sociedad alternativo al capitalismo, comenzó a sentir los <br>
rigores del acoso de Estados Unidos que mando por delante a los <br>
exbatistianos para que en forma implacable le hicieran la guerra al <br>
nuevo poder establecido en la isla.<br><br>
La Revolución adquirió desde sus inicios, a causa de la presión <br>
externa, el carácter de defensora de la independencia de Cuba y del <br>
nuevo proyecto favorable al conjunto del pueblo, frente a los <br>
reiterados esfuerzos de Estados Unidos por subordinar el territorio <br>
cubano bajo su tutela, y colocar a los exbatistianos al frente del <br>
gobierno nuevamente.<br><br>
Fue entonces cuando Fidel concibió una de las ideas más inspiradas de
<br>
su historial revolucionario, cuando en uno de sus numerosos discursos
<br>
sometió a la aprobación de su amplia audiencia la creación de los <br>
Comités de Defensa de la Revolución, <br><br>
Por primera vez en la historia de los pueblos, un líder político <br>
promovía que fuera la propia población la que estuviera atenta y <br>
vigilante para detectar los complots alentados por las poderosas <br>
fuerzas que se oponían al proyecto orientado a establecer la justicia
<br>
social en Cuba, y que buscaban asegurarse un efectivo control sobre <br>
sus asuntos internos.<br><br>
Fue así como hasta nuestros días el pueblo se hizo cargo de la defensa
<br>
de sus propios intereses, ya que nunca antes en la historia de Cuba un
<br>
gobierno había funcionado a favor de su causa, por lo cual esa <br>
vigilancia fue asumida con plena consciencia.<br><br>
Es por eso que le ha sido muy difícil a los sucesivos gobiernos <br>
norteamericanos propiciar la caída del régimen socialista, y en ese <br>
proceso trazaron estrategias de todo tipo para desprestigiar la figura
<br>
de Fidel Castro en el contexto internacional, con vías de conseguir el
<br>
consenso para invadir a Cuba militarmente.<br><br>
En estos episodios han jugado un papel fundamental ciudadanos cubanos,
<br>
dispuestos a vender la causa de los revolucionarios y del pueblo <br>
cubano, los cuales se han prestado a formar parte de las operaciones
<br>
montadas por la CIA, para desestabilizar a Cuba.<br><br>
Los llamados "disidentes" son en realidad agentes encubiertos
de <br>
Estados Unidos que no se han enfrentado directamente al gobierno de <br>
Fidel Castro, sino que han conseguido proyectarse en el extranjero por
<br>
el respaldo que han recibido de los círculos de la derecha
internacional.<br><br>
Han sido, además, cobijados por instituciones de la derecha occidental
<br>
que los han galardonado por "librar una poderosa lucha en contra de
un <br>
régimen que ejerce una represión brutal", cuando en realidad dentro
de <br>
Cuba no han movido un dedo porque carecen de respaldo popular. Toda su
<br>
tarea subversiva se reduce a establecer vínculos con la Sección de <br>
Intereses de Estados Unidos en La Habana y la prensa extranjera <br>
acreditada en Cuba, además de los apoyos que reciben de gobiernos y <br>
organizaciones europeas para apuntalar los propósitos
estadounidenses.<br><br>
Es decir, que las acusaciones que señalan a Cuba como un gobierno <br>
totalitario, tiránico y represivo forma parte de la propaganda <br>
desplegada por sus enemigos en el exterior, ya que la actuación del <br>
gobierno cubano no es represiva en contra del pueblo, sino que actúa
<br>
en contra de las fuerzas desatadas por los servicios especiales de <br>
espionaje e inteligencia de Estados Unidos que involucran a cubanos,
<br>
en su pretensión de darle un nuevo rumbo a Cuba.<br><br>
El pueblo, en cambio, ha sido objeto de una atención esmerada por <br>
parte del gobierno de Fidel Castro. Basta con ver los rostros de los
<br>
niños de primaria, rebosantes de salud y alegría, para darse cuenta de
ello.<br><br>
Como parte de la propaganda occidental se ha inculcado la falsa idea
<br>
de que progreso es "obra" y no "hombre". Es decir,
que si alguien <br>
llega a Cuba y observa que este país carece de infraestructura <br>
urbanística de gran envergadura, que es lo primero que exhiben los <br>
países desarrollados, piensa entonces: "¡uff, qué atrasado y pobre
<br>
está este país!"<br><br>
Lo cierto es que la Revolución ha invertido sumas estratosféricas en
<br>
cultivar la formación intelectual y profesional de varias generaciones
<br>
de cubanos, algo que el resto de los países de América Latina no ha <br>
hecho a pesar de no tener encima la fuerte presión que para Cuba ha <br>
significado la guerra que Estados Unidos ha entablado en contra de ese
<br>
país desde la llegada de Fidel Castro al poder.<br><br>
La palabra más pervertida por el poder ha sido la de
"libertad", que <br>
para los detractores de la Revolución Cubana tiene solo un <br>
significado: darle libertad a las oligarquías para medrar con la <br>
riqueza nacional, lo que podríamos llamar "libertad privada", y
<br>
entonces lo llaman totalitarismo cuando esa riqueza es manejada "por
<br>
el pueblo y para el pueblo", que entonces podríamos denominar <br>
"libertad pública", lo mismo que ocurre con la palabra
"democracia", y <br>
en cuanto a los derechos humanos, consideran que éstos son violados <br>
cuando los cubanos, que están involucrados en las maniobras <br>
orquestadas por la inteligencia estadounidense, son apresados, <br>
juzgados y sentenciados por atentar contra la soberanía de Cuba, algo
<br>
que además está altamente penalizado en cualquier país del
mundo.<br><br>
Un país que es amenazado por la nación más poderosa de la Tierra, como
<br>
ha sido el caso de Cuba desde el triunfo de la Revolución, <br>
necesariamente tiene que adoptar medidas que sean consecuentes con esa
<br>
situación que pone en peligro su seguridad nacional.<br><br>
Cuba, por esa particular circunstancia, ha estado obligada todo el <br>
tiempo a impedir que las ideas pervertidas por el poder lleguen a <br>
oídos de los cubanos a través de Radio y TV Martí, emisoras fundadas
<br>
por el gobierno estadounidense y que transmiten a la isla desde <br>
Washington con el propósito de promover ideas subversivas en el pueblo
cubano<br><br>
¿Qué país del mundo puede admitir una situación como ésta?<br>
Tampoco puede permitirse el lujo, en esas condiciones, de que la <br>
prensa local sea invadida por ideas que no tendrían un contenido <br>
precisamente objetivo y desinteresado, y también debe mantenerse <br>
alerta para desestimular que algunos confundidos cubanos se dejen <br>
atraer por el "dulce encanto" de la sociedad de consumo y
contribuyan <br>
a los planes estadounidenses de desestabilizar la isla.<br><br>
Cuando los críticos del caso cubano omiten estas realidades, que de <br>
ninguna manera pueden soslayarse, entonces parten de premisas falsas a
<br>
la hora de emitir sus juicios, además de que tienen por costumbre no
<br>
atribuirle a Estados Unidos ningún papel en esta historia, y si <br>
alguien por ahí hace alguna mención al respecto, es tan benigno y poco
<br>
contundente que puede percibirse con facilidad que en realidad su <br>
ejercicio de escritura deliberadamente obedece a un solo objetivo: <br>
desprestigiar a la Revolución Cubana.<br><br>
Hoy los planes contra Cuba están más elaborados y sofisticados que <br>
nunca antes. Hay preparativos serios para poner fin, de una vez por <br>
todas, a "esa molesta Revolución de Castro", que tantos dolores
de <br>
cabeza ha causado a varias generaciones de políticos de las élites <br>
gobernantes de Estados Unidos.<br><br>
La estrategia de George W. Bush está claramente perfilada. Aún hoy, a
<br>
unos cuantos meses de dejar el poder, sigue él empeñado en que sean <br>
los llamados "disidentes", opositores internos al gobierno
cubano, <br>
quienes jueguen el principal papel en lo que busca sea la "fase
final" <br>
de la Revolución, los cuales son vistos fuera de Cuba como "los
<br>
abanderados del pueblo" que quieren un cambio, debido al despliegue
de <br>
la propaganda en ese sentido que ha costado cifras millonarias al <br>
gobierno de Estados Unidos.<br><br>
La clave de la estrategia está en una conversación sostenida por <br>
Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación de Cuba, <br>
con Andrés Oppenhaimer, periodista de The Miami Herald, que ha <br>
adquirido derecho de picaporte dentro de algunas élites políticas de
<br>
América Latina, a raíz de su muy buen manejo sobre los temas más <br>
álgidos que dominan el panorama de la región, aunque indefectiblemente
<br>
con un sesgo favorable al pensamiento más conservador y
retardatario.<br><br>
No debemos olvidar que la difusión de la propaganda opera en varios <br>
niveles, que es cuando las palabras empiezan a significar lo contrario
<br>
de lo que deberían, con el fin de contribuir a formar una idea de <br>
desencanto histórico sobre cualquier proyecto revolucionario, en este
<br>
caso en particular el cubano que está presente y se haya plenamente
vigente.<br><br>
Oppenhaimer, autor del libro "La hora final de Castro", escrito
a <br>
principios de los años noventa y que como era lógico esperar fue <br>
recibido por la comunidad de Miami con enorme entusiasmo -aunque nunca
<br>
se cumplió su pronóstico-, sin proponérselo, en esta entrevista vía <br>
telefónica que hizo al líder opositor y que luego reprodujo en su <br>
columna política, ha dejado al descubierto en qué va consistir la <br>
estrategia que Estados Unidos tiene para Cuba.<br><br>
Sólo hay que reconstruir parte de esta conversación, para enterarnos
<br>
sobre cómo ha sido elaborado el plan.<br><br>
"Estados Unidos, donde creo que hay buena voluntad, debe tomar <br>
conciencia que el rol protagónico del cambio no les corresponde a <br>
ellos", dice Payá a Oppenhaimer.<br><br>
"Crear una comisión, hacer ese informe que entra a definir lo que
<br>
tiene que suceder dentro de Cuba, no le corresponde a Estados
Unidos", agrega.<br>
Cabe aclarar, antes de continuar, que el gobierno cubano y la <br>
intelectualidad seria y respetable en el mundo han denunciado que los
<br>
disidentes son anexionistas porque forman parte de la estrategia <br>
establecida por Estados Unidos para atacar a Cuba. Entonces, los <br>
opositores han ido perdiendo credibilidad acerca de las motivaciones
<br>
que los animan a prestarse a seguirle el juego al gobierno de Estados
<br>
Unidos. En este contexto, resulta imprescindible a los opositores <br>
incorporar a su discurso, al menos en apariencia, que no son <br>
favorables a la intervención norteamericana en los asuntos internos de
Cuba.<br><br>
Pero veamos cómo el propio Payá, en sus declaraciones a Oppenhaimer,
<br>
pone en claro su asociación con el gobierno norteamericano, cuyas <br>
palabras entrecomilla el periodista argentino.<br><br>
"Estados Unidos debe estar a la espera que el pueblo de Cuba pida la
<br>
ayuda que estime necesaria, en la forma que estime
necesaria".<br><br>
O sea, que acepta implícitamente la colaboración estadounidense en la
<br>
vida interna política cubana, además de que no es nada difícil <br>
presumir a qué tipo de colaboración norteamericana se está
refiriendo.<br><br>
Con esas simples y llanas palabras, Payá descubre el verdadero <br>
contenido de la estrategia para liquidar el movimiento revolucionario
<br>
histórico de Fidel Castro, que consiste, en primer lugar, otorgarle a
<br>
la disidencia en el contexto internacional la calidad de voceros del
<br>
pueblo, aunque éste no tenga la menor idea de lo que se está fraguando
<br>
en su nombre.<br><br>
Una vez que ha quedado bien afianzada esta idea en el ámbito <br>
internacional, que por lo pronto Payá simula ya ser un representante
<br>
político legítimo del pueblo cuando afirma "… Estados Unidos debe
<br>
estar a la espera que el pueblo de Cuba pida la ayuda…", -que
equivale <br>
a decir: "el pueblo soy yo y los disidentes que me acompañan"-
, la <br>
tarea de los opositores será provocar al régimen con aparentes brotes
<br>
violentos de descontento, en un nivel que se haga necesaria la <br>
intervención de la fuerza pública, mientras los medios de la prensa <br>
internacional difundirán que en Cuba "ha comenzado una guerra civil
y <br>
se ha hecho presente uno de los aparatos más represivos de lo que ha
<br>
quedado del totalitarismo soviético".<br><br>
En medio de esta represión, que aunque no sea más que la expresión <br>
lógica en contra de las fuerzas desatadas por Estados Unidos en contra
<br>
del régimen cubano, se suscitará el clamor de los sectores más <br>
conservadores de Occidente, momento que será aprovechado por la <br>
disidencia para, como "víctimas de la represión más desmedida",
como <br>
seguramente serían los titulares de muchos diarios inclinados a la <br>
derecha, solicitar la ayuda militar de Estados Unidos, para que el <br>
pueblo cubano sea librado de la "más feroz y prolongada dictadura
que <br>
jamás haya tenido lugar en América Latina".<br><br>
Si realmente el pueblo hubiera estado harto de la Revolución, se <br>
habría presentado un vacío de poder cuando Fidel Castro tomó la <br>
determinación de iniciar su sucesión aprovechando que había sido <br>
sometido a una delicada cirugía, pero él estaba confiado en que el <br>
pueblo iba a estar a la altura de las circunstancias, y no se
equivocaría.<br><br>
<br><br>
<br><br>
<br><br>
<br><br>
<br><br>
<br><br>
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