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<b>Conflictos y tensiones en América del Sur afectarán la cumbre
convocada por Brasil <br>
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Escrito por Eduardo Gudynas <br>
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Correio da Cidadania, Rio de Janerio, 10-Dez-2008 <br><br>
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El gobierno Lula ha convocado a una cumbre presidencial de América Latina
y el Caribe para analizar la marcha de la integración y discutir sobre la
crisis global. El encuentro, que tendrá lugar en Salvador (Bahia),
comienza con una cumbre presidencial del MERCOSUR, seguida por un
encuentro de todos los jefes de Estado de la región, el 16 y 17 de
diciembre. <br><br>
La cumbre está enmarcada en tensiones, e incluso conflictos, entre varios
gobiernos, y no pocos de ellos tienen su epicentro en Brasil. Semanas
atrás, el secretario general de la Organización de Estados Americanos
(OEA), el chileno José Miguel Insulza, admitía que existen al menos
cuatro conflictos preocupantes: la situación interna de Bolivia; la
controversia entre Colombia y Ecuador originado en el ataque colombiano a
un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano; la agria disputa entre
Argentina y Uruguay iniciada por una planta de celulosa; y finalmente, un
incipiente altercado entre Paraguay y Brasil. Pero un examen más atento,
y sin las ataduras de la diplomacia convencional, muestra que la
situación es todavía más complicada y tensionada. Examinemos algunos
ejemplos ilustrativos. <br><br>
La disputa entre Ecuador y Colombia sigue su marcha, a pesar de los
intentos apaciguadores. El gobierno de Rafael Correa mantiene la disputa
con Alvaro Uribe, aunque también están claras sus divergencias con Perú y
sus críticas a la UNASUR, todo lo cual desemboca en su acercamiento al
proyecto del ALBA, promovido por Hugo Chávez. <br><br>
El conflicto entre Argentina y Uruguay sigue su marcha. El elemento clave
es el rechazo de un grupo vecinal argentino a una planta de celulosa en
Uruguay, expresada por el bloqueo de uno de los puentes internacionales
que une a los dos países. Esa medida recibió un fuerte respaldo del
gobierno de Néstor Kirchner, y ha sido tolerada por el de Cristina
Kirchner. Ese bloqueo del puente acaba de cumplir dos años, sin que
resultara en un impacto significativo sobre la planta de celulosa (que ya
se terminó de construir, y opera desde hace meses), aunque generó una
amplia aversión en la población Uruguay. Esta disputa no pudo manejarse
dentro del MERCOSUR y actualmente es considerada por la Corte
Internacional de Justicia de La Haya. <br><br>
Pero sus consecuencias se siguen expandiendo. Su sombra está en las
discusiones sobre el dragado en el Río de la Plata (también compartido
entre los dos países), y explica el reciente veto uruguayo a la
candidatura del expresidente Néstor Kirchner para ser el segundo
secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).
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Ese fue un duro golpe para la más reciente iniciativa integracionista. Si
bien UNASUR fue un nombre promovido por Hugo Chávez, su estructura final
fue moldeada por Itamaraty. Sus inicios fueron vacilantes, ya que el
primer secretario, Rodrigo Borja, ex presidente de Ecuador, renunció
durante la cumbre por la cual se firmó el tratado, cuestionando las
trabas de varios gobiernos, especialmente Brasil, a un verdadero proyecto
integracionista. La idea de suplantar a Borja por Kirchner fue lanzada
por el presidente de Ecuador, Correa, y fue recibida con extrañeza ya que
es bien conocida su lejanía con la vida diplomática. Si bien Uruguay
expresó públicamente su rechazo a la candidatura, ha quedado en claro que
su actitud es acompañada por los gobiernos de Colombia y Perú (cuyo
canciller dejó en claro que es indispensable el consenso para ese
nombramiento). <br><br>
Esto contrasta con la efectiva gestión de UNASUR en el conflicto interno
en Bolivia. Los países sudamericanos, conjuntamente con la OEA, apoyaron
el gobierno constitucional de Evo Morales, y han jugado un papel
importante en estabilizar la situación e investigar una matanza campesina
en el norte del país. Su presencia ha sido efectiva en detener a las
fuerzas reaccionarias de la derecha autonomista. <br><br>
Pero las relaciones sudamericanas rechinan en otros sitios, como entre
Brasil y Paraguay. El nuevo presidente Fernando Lugo ha señalado la
necesidad de revisar el tratado de la represa de Itaipú que comparte con
Brasil, lo que es rechazado por Itamaraty. A su vez, la cancillería
brasileña mira con preocupación los embates contra agricultores
brasileños residentes en Paraguay, quienes a su vez son denunciados por
impactos en las comunidades locales o por el mal uso de agroquímicos. En
ese contexto, Paraguay prohibió la venta de tierras cultivables a
extranjeros, una medida que fue rechazada por inmigrantes brasileños.
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La situación se complicó más con la maniobras militares realizadas por
Brasil en zonas cercanas a la frontera con Paraguay, a mediados de
octubre, y que no recibieron mucha atención en los medios de prensa
convencionales. Si bien otros ejercicios similares se realizaron en las
fronteras con Bolivia, Argentina y Uruguay, aquel movimiento despertó
preocupación en Asunción. Tuvo lugar un confuso episodio donde se
denunció que soldados de Brasil cruzaron la frontera sobre Paraguay. Por
si fuera poco, la prensa reportó que el jefe de Comando Militar del Sur
de Brasil, general José Carvalho Siqueira, habría afirmado que si Lula se
lo ordenara, ocuparían Itaipú para demostrar al Paraguay que "los
militares brasileños están atentos y preocupados con la situación de
los<b> brasiguayos</b>" (término aplicado a los brasileños y sus
descendientes residentes en Paraguay). Esto desembocó en una dura
reacción desde el gobierno Lugo, incluyendo consultas con embajadores,
hasta que Lula pidió disculpas en un encuentro personal. <br><br>
Esta situación estaría relacionada, según algunos analistas, con el
Sistema Nacional de Movilización, aprobado por el gobierno Lula a fines
de 2007, ya que además de defender territorio brasileño tiene por
objetivos proteger los intereses de Brasil y de sus ciudadanos, y en el
exterior <br><br>
Entretanto, Brasil también está envuelto en un conflicto en Ecuador. El
gobierno de Rafael Correa denunció en las últimas semanas a la empresa
Odebrecht por la defectuosa construcción de una represa. A diferencia de
las disputas entre Brasil y Bolivia, que poco a poco volvieron a
encauzarse, en este caso el gobierno ecuatoriano decidió suspender los
pagos a Brasil del préstamo recibido para esa obra, y el gobierno Lula
respondió llamando a su embajador en Quito. <br><br>
La prensa convencional de Brasil reaccionó como tantas otras veces con un
fuerte sesgo emocional y nacionalista. Pero desde el punto de vista
ecuatoriano es oportuno recordar que las tensiones tienen varios
antecedentes. Entre ellos está el desempeño de Petrobrás en la extracción
y exploración de petróleo en la Amazonia de Ecuador, rodeada por
denuncias de impactos sociales y ambientales, y perjuicios económicos
para el gobierno ecuatoriano. Ahora se suma el papel de la constructora
Odebrecht, cuyas operaciones en el exterior son financiadas en buena
medida por el propio gobierno Lula. Esto explica que algunos consideran
que Brasilia defiende el capitalismo corportativo (ver Lições da crise,
por Paulo Passarinho em Correio da Cidadania
<a href="http://www.correiocidadania.com.br/content/view/2640/9/">
http://www.correiocidadania.com.br/content/view/2640/9/</a>). <br><br>
De todos modos, desde Brasilia se sostiene que no se rechaza los
cuestionamientos a Odebrecht, o el pedido de arbitraje que Ecuador
solicitó frente al BNDES. La irritación se debería a la publicidad dada
al conflicto y la falta de consultas previas. Pero desde la perspectiva
ecuatoriana la situación es todavía más compleja, ya que si bien Correa
lanza muy duras acusaciones en público, en realidad existieron opciones
de salida para Odebrecht por medio del pago de multas, que a juicio de
algunos analistas ecuatorianos eran de muy bajo valor. <br><br>
Finalmente, entre las tensiones más recientes se encuentra las desatadas
por la licencia ambiental para construir la usina de Jirau (RO), la
primera de una serie en el Río Madeira, a cargo de la empresa Suez
Energy. Ese río es compartido con Bolivia, y los grupos ambientalistas
bolivianos y brasileños, junto al gobierno de La Paz, han advertido sobre
los impactos ambientales transfronterizos de la obra. Bolivia y Brasil
tuvieron varios desencuentros debido al comercio en gas natural y el
papel de Petrobrás, pero lograron superarlos. Ahora aparece esta nueva
disputa que el ministro de relaciones exteriores de Bolivia califica como
uno de los "temas sensibles" en las relaciones bilaterales.
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En la dimensión comercial tampoco existen avances. En el seno del
MERCOSUR se ha rechazado en dos ocasiones en los últimos meses las
propuestas proteccionistas de Argentina, mientras que todo indica que en
la cumbre de Bahia tampoco se aprobará el Código Aduanero común.
Entretanto, sus miembros han dejado de negociar como bloque dentro de la
OMC (Organización Mundial de Comercio), ya que Argentina y Brasil vuelven
a discrepar también en el espacio global. <br><br>
Por lo que se puede ver en el seno del MERCOSUR existen conflictos
involucrando a sus cuatro socios plenos, casi todo en temas de recursos
naturales y zonas de frontera. Lo mismo ocurre dentro de América del Sur.
Varios de estos conflictos envuelven a Brasil, aunque la evaluación del
gobierno Lula no lo reconoce. Por ejemplo, el ministro de Asuntos
Estrategicos, Roberto Mangabeira declaró "Nós (Brasil) contamos com
imensa simpatia no mundo. Ninguém é contra nós" (Estado S. Paulo, 30
nov). <br><br>
Este breve repaso de algunos de los problemas más recientes a nivel
regional muestra que la cumbre presidencial que tendrá lugar en Bahia
enfrenta varias limitaciones, no solo con los viejos temas (como las
cuestiones comerciales), sino también con la proliferación de tensiones
fronterizas por recursos naturales. El papel de Brasil en ese evento es
clave, y debería pasar a propuestas preactivas para manejar las
asimetrías y conflictos fronterizos. Sin duda que en las conferencias de
prensa se repetirán los llamados a la integración continental, pero se
debería reconocer que bajo el actual estilo de desarrollo extractivo de
recursos naturales, ese sueño todavía aparece distante. <br><br>
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<i>Eduardo Gudynas é analista de informação no D3E (Desenvolvimento,
Economia, Ecologia e Eqüidade), centro de investigações dos assuntos
latino-americanos sediado em Montevidéu. <br><br>
</i><a href="http://www.correiocidadania.com.br/content/view/2682/9/">
http://www.correiocidadania.com.br/content/view/2682/9/</a> <br>
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