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<div align="center"><h1><font size=6 color="#FF0000"><b>Movimientos
sociales <br>
agitan la región:<br>
</b></font><font size=4>Brasil, Argentina, Perú, Bolivia y
Paraguay</font></h1></div>
<a href="http://www.americaeconomia.com/242146-Movimientos-sociales-agitan-la-regi%C2%BEn.note.aspx">
http://www.americaeconomia.com/242146-Movimientos-sociales-agitan-la-regi%C2%BEn.note.aspx<br>
<br>
</a>
<ul>
<li><h3><b>Desempleo, sequía, bajos precios de las materias primas, entre
otras variables, crean un panorama apto para que el descontento social
salga a flote en Latinoamérica. Conflicto en el sector Minero de
Perú</b></h3><br><br>
</ul><br><br>
<h4><b>Por Pablo
Jamet/REPORTAJE</b></h4><font size=4 color="#FF0000"><b>Santiago, 25
marzo (<a href="http://americaeconomia.com">americaeconomia.com</a>).-
</b>Movilizaciones campesinas, demandas sociales y paralizaciones en los
sectores productivos han marcado el inicio de semana en Argentina,
Brasil, Bolivia, Paraguay y Perú, un síntoma más de que la economía real
está siendo impactada por los embates de la crisis.<br><br>
El panorama regional augura un incremento en la cifra de desempleados,
una caída en las remesas y una desaceleración de la economía,
proyecciones que no hacen más que pensar que el descontento social
aumentará en la medida que la turbulencia financiera muestre su peor
cara, en el transcurso de los meses.<br><br>
</font><font size=4><b>Sectores productivos en problemas. Trabajadores en
varios países han iniciado movilizaciones para lograr reivindicaciones
laborales debido a que algunas firmas han justificado la coyuntura como
argumento para cambios administrativos.<br><br>
</b>Es el caso de la estatal brasileña Petrobras. Trabajadores de la
firma iniciaron el domingo una huelga de cinco días, con la que buscan
afectar la producción de crudo, en protesta por recortes de empleos,
salarios y condiciones laborales.<br><br>
Un problema no menor teniendo en cuenta que Petrobras es una de las
empresas más importantes de la región (ocupa el lugar N° 2 en el Ranking
de las 500 mayores empresas de América Latina, según
AméricaEconomía).<br><br>
La paralización podría convertirse en un dolor de cabeza para el
presidente Lula en la medida que realmente afecte la producción de crudo.
<br><br>
De hecho, los huelguistas consiguieron detener la producción de la
plataforma P-34, con una capacidad de 60.000 barriles diarios, pero la
información fue negada por la compañía. <br><br>
Por ese motivo la firma apuesta por el diálogo. Este martes, ejecutivos
de la petrolera programaron una reunión para evitar que la paralización
se extienda. Hasta el cierre de esta edición no había noticias al
respecto.<br><br>
</font><font size=4 color="#FF0000">En Perú, el foco de conflicto está en
el sector minero. Unos 5.000 trabajadores de cuatro minas pertenecientes
a la peruana Compañía Minera Ares SAC, subsidiaria del Grupo Hochschild
Mining Plc, declararon el lunes el inicio de una huelga indefinida en
demanda del pago de utilidades correspondientes al año 2008. <br><br>
La medida se inició la noche del domingo en las unidades mineras de
Pallancata, Arcata, Ares y Selene, todas en el sureste del país,
que representan una parte importante de la producción del
grupo.<br><br>
</font><font size=4><b>La paralización se da en momentos en que el sector
vive el término del “boom” y las empresas están reduciendo costos
operacionales para afrontar la caída del precio de los metales: -56,6%
(plomo), -54,2% (cobre), -47,4% (zinc), -31,8% (plata), y -30,3%
(estaño). <br><br>
A partir de estas cifras el futuro de la minería peruana se ve complejo,
ya que los costos de producción podrían subir. Según Juan Pablo Córdova,
analista de inversiones de la Gerencia Central de Gestión de Activos del
Banco de Crédito BCP, “si los costos de producción de una mina están por
encima de su precio de equilibrio, es mejor cerrar la operación, señaló a
AméricaEconomía, desde Lima. “Tal es el caso de algunas productoras de
zinc, que son las que afrontan el problema más grande”.<br><br>
</b></font><font size=4 color="#FF0000">Movimientos sociales a la calle.
Las demandas campesinas son otro foco de conflicto en la región. Los
gobiernos de Argentina, Paraguay y Bolivia están siendo presionados por
cientos de agricultores, quienes están sintiendo los embates de la
turbulencia económica.<br><br>
</font><font size=4 color="#0000FF">En Argentina la cuestión agraria se
arrastra por casi un año. Este martes se cumplió la cuarta jornada de
huelga del agro contra el Gobierno, a pesar de ser feriado en ese país.
<br><br>
El enfrentamiento del sector con la administración de Cristina Fernández,
comenzó en marzo de 2008 cuando la presidenta buscó subir impuestos a las
exportaciones de granos, una medida que finalmente fue desactivada por el
Congreso tras semanas de protestas, bloqueos de carreteras que
desabastecieron ciudades de alimentos y multitudinarias
manifestaciones.<br><br>
“Esta es una guerra de desgaste que vienen sosteniendo ambos sectores”,
dice Claudio Fantini, analista político a <b>AméricaEconomía.com.
</b>Para el académico argentino, el origen del conflicto radica en que
“Fernández busca aislar al campo porque necesita dinero y el movimiento
agrario quiere dejar sin retenciones al gobierno”.<br><br>
Ahora, el sector reclama una rebaja de impuestos ante la caída de la
rentabilidad por el efecto de una feroz sequía, que redujo fuertemente
las expectativas de cosecha de granos, y del desplome de los precios
internacionales de las materias primas ante la desaceleración económica
global.<br><br>
Fantini sostiene que una salida al tema se ve lejano debido al manejo
político del kirchnerismo. “El discurso agresivo del Gobierno no ha
ayudado a zanjar el problema, tampoco la arbitrariedad con la que han
manejado los recursos”.<br><br>
En todo caso el académico no cree que el conflicto llegue a ocasionar
desabastecimiento, como ocurrió hace un año, ya que dicha medida generó
antipatía en los ciudadanos y “eso no es lo que necesita el movimiento
agrario para legitimar sus demandas”.<br><br>
</font><font size=4 color="#FF0000"><b>Promesas de campaña. </b>El
presidente paraguayo, Fernando Lugo, tampoco lo pasa bien por estos días.
Miles de campesinos coparon el martes las calles de Asunción para exigir
al Gobierno que implemente las reformas que prometió. La protesta se ha
convertido en la mayor movilización desde que el ex obispo católico
asumió la presidencia.<br><br>
Entre las demandas de los campesinos están un subsidio alimentario por un
período de seis meses para las zonas afectadas por la sequía, la
provisión de semillas para la próxima siembra y un marco regulatorio que
priorice el crédito productivo.<br><br>
"Para nosotros el cambio no llegó nunca, todo continúa igual que
antes del 20 de abril", dijo a la prensa local Teodolina Villalba,
dirigente de la Federación Nacional Campesina (FNC), aludiendo a la fecha
en que Lugo ganó las elecciones, con el 51,96% de las
preferencias.<br><br>
</font><font size=4><b>Quien ha mostrado el cumplimiento de las promesas
de campaña es Evo Morales. Con un alto apoyo del electorado, gracias a su
discurso reivindicatorio de los derechos indígenas, fue avalado en el
referendo de enero. Sin embargo, Morales enfrenta un complicado escenario
económico. <br><br>
“La decisión de limitar el ingreso de autos usados al país, la pugna con
el sector textil y los transportistas da cuenta de las malas decisiones
que ha tomado el ejecutivo”, dice Roger López, analista de Captura
Consulting. “Este tipo de medidas podrían pasar la cuenta al mandatario,
en el contexto de crisis.<br><br>
En opinión del analista, el Gobierno está manejando al campesinado para
presionar a la oposición con herramientas electorales.<br><br>
Este martes en La Paz, sindicatos afines al Gobierno anunciaron que harán
un cerco al Congreso nacional, a partir del 1 de abril, para forzar la
aprobación de una polémica ley de transición que posibilitará la
reelección del mandatario de Bolivia.<br><br>
Por mandato de la nueva Carta Magna, el Congreso tiene plazo hasta el 7
de abril para sancionar la reforma electoral, que ya fue aprobada por la
Cámara de Diputados, dominada por el oficialismo, pero que fue frenada en
el Senado, de mayoría opositora.<br><br>
La oposición trata de recortar la cuota de parlamentarios indígenas,
creada por la nueva Constitución, y de posponer la vigencia del voto de
los migrantes. "El Gobierno quiere comenzar la carrera electoral con
14 diputados de ventaja y eso no es democrático", dijo la semana
pasada Roger Pinto, jefe de la bancada de senadores de la alianza
derechista Podemos, la mayor fuerza de oposición.<br><br>
En opinión de López de Captura Consulting, esta será otra foco de
conflicto en el país, sin embargo no cree que se llegue a enfrentamientos
que costaron la vida a decenas de bolivianos meses antes de referendo. “A
partir de esa experiencia la clase política y la ciudadanía ha entendido
que el diálogo es la mejor solución a los problemas”.</b>
</font><font size=4 color="#FF0000"><b>(FIN)<br><br>
<br>
</b></font>-- <br>
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