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<div align="center"><b>EL COMANDO NACIONAL UNITARIO FRENTE A LOS TLC<br>
</b>Bogotá, 19 de mayo de 2009<br><br>
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El Comando Nacional Unitario, conformado en Colombia por, la Central
Unitaria de Trabajadores, CUT, la Confederación General del Trabajo, CGT,
la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC y la Confederación de
Pensionados de Colombia, CPC, ante el frenético impulso por parte del
gobierno colombiano, en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, a los denominados
Tratados de Libre Comercio, TLC, o Acuerdos de Asociación, quiere
precisar a la opinión pública nacional e internacional, los motivos por
los cuales el movimiento sindical colombiano se reitera en la oposición a
los mismos.<br><br>
<b>PRIMERO</b>: Se constata claramente que no ha habido verdaderos
procesos de negociación y que en cambio de lo que se ha tratado es de
imposiciones de potencias económica, política y militarmente muchísimo
más poderosas, que en base a esas asimetrías han sacado partido en
beneficio de transnacionales con asiento en sus territorios, este es el
caso de los Tratados de Libre Comercio suscritos con Estado Unidos y
Canadá y el que actualmente se discute con la Unión Europea<br><br>
<b>SEGUNDO:</b> Al estancarse las negociaciones de la Ronda de Doha, y no
alcanzar las transnacionales a través de los gobiernos de las
superpotencias, imponer de manera inmediata sus pretensiones en materia
de Libre Mercado, desde la doctrina neoliberal, surgió la opción de los
Tratados de Libre Comercio en la perspectiva de unificar las facilidades
que los países en vías de desarrollo habrían de aplicar para garantizar
pingües utilidades a sus inversiones especulativas en la gran mayoría de
los casos.<br><br>
<b>TERCERO:</b> Las implicaciones o impactos de los Tratados de Libre
Comercio trascienden el escenario meramente comercial, llegando a señalar
un oscuro futuro a nuestro país en materias tan delicadas como autonomía
legislativa y administrativa, propiedad intelectual, seguridad y
soberanía alimentaria, políticas de desarrollo industrial, servicios
públicos, garantías y limites a la inversión extranjera, aplicación de la
normatividad nacional, solución de controversias en base a las leyes del
libre mercado.<br><br>
<b>CUARTO:</b> La guerra al narcotráfico se convierte en una herramienta
de presión contra nuestros intereses, pues si bien en los EEUU y la UE se
emitieron sendos acuerdos, ATPDEA y SGP, mecanismos para nada compartidos
por el CNU, tendientes a premiar o castigar las actuaciones de los países
en torno a la represión de las actividades del narcotráfico, constatamos
que el compromiso de los países desarrollados para con esta causa no es
equiparable al sacrificio que dicha lucha representa para nuestro país.
El ATPDEA y el SGP, son puestos a nuestros negociadores como el techo de
las negociaciones y son incontables las concesiones que ellos han tenido
que realizar para mantener los supuestos beneficios de estos sistemas
para enfrentar el tráfico de estupefacientes.<br><br>
<b>QUINTO:</b> El carácter de intereses de Seguridad Nacional persistente
en las negociaciones por parte de las comisiones estadounidense y
europea, han hecho que las concesiones a nuestro país sean ninguna y por
el contrario, las nuestras son todas las que las transnacionales han
exigido e impuesto de conformidad con sus insaciables intereses.<br><br>
<b>SEXTO:</b> Como consecuencia de las reiteradas reclamaciones de las
organizaciones sociales populares, son conocidos los capítulos o apartes
que pretenden señalar lineamientos para garantizar la vigencia y
aplicación de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales
de los pobladores, que se quedan en simple retórica inaplicable a la hora
de constatar los impactos de los TLC sobre nuestro aparato productivo
nacional, sobre los trabajadores y la población en general.<br><br>
<b>SEPTIMO:</b> La doble moral aplicada por los países desarrollados y
sus transnacionales se convierte en otro elemento de condena por parte
del Comando Nacional Unitario, pues mientras el mundo busca generar
acuerdos en torno a temas como el medio ambiente, diversidad biológica,
bioseguridad o proliferación de armas nucleares o químicas, las
transnacionales por intermedio de los TLC buscan se les otorguen
garantías para sus inversiones, pero sobre todo, se les den legislaciones
laxas con respecto a estos temas.<br><br>
<b>OCTAVO:</b> El hecho de que las cuentas o ingresos tributarios por
impuestos, la balanza de pagos y las propias exportaciones colombianas a
mercados diferentes a los norteamericanos o europeos, se vean duramente
golpeados según datos no precisamente del movimiento sindical sino
proporcionados por el Banco de La República, Banco Interamericano de
Desarrollo o de gremios empresariales como la SAC, hacen que el
movimiento sindical colombiano se convenza más de lo negativo de estos
mal llamados Tratados de Libre Comercio.<br><br>
<b>NOVENO:</b> El modelo aperturista neoliberal impuesto en la década de
los 90 por los mismos promotores de los TLC de hoy en día, con su estela
de daño al aparato productivo nacional en sus tres sectores, lo mismo que
a los trabajadores colombianos; se ve exacerbado por la puesta en marcha
de los leoninos TLC con la potencia del norte al<br>
igual que con Europa. Es decir que si el modelo neoliberal ha arruinado a
nuestro país en los últimos diecinueve años, con los TLC ¿que viva el
modelo neoliberal, aunque muera la nación?<br><br>
<b>DECIMO:</b> Los TLC entre la República de Colombia, los Estados Unidos
de América, la República de Canadá y la Unión Europea se negociaron a
espaldas de la nación, pues las reiteradas solicitudes encaminadas a
viabilizar la participación de amplios sectores del país en una forma
real y efectiva, fueron desechadas por el gobierno nacional, fue así como
la propuesta de aprobar previamente una ley denominada “Ley Espejo” no
fue tenida en cuenta pese a que ella no era otra cosa que un símil del
Trade Promotion Authority of 2002 (TPA) el cual le fija al gobierno
estadounidense unos mínimos, a la hora de suscribir acuerdos de esta
índole, tendientes a proteger los intereses propios tanto de sus empresas
como de su nación. La solicitud presentada por el Senador Antonio Navarro
Wolf, de someter la ratificación del tratado al pueblo colombiano, a
través de un referendo, también fue desechada de forma olímpica por los
congresistas comprometidos con el gobierno. Los llamados del Cardenal
Pedro Rubiano quien manifestara: “La Iglesia ve con preocupación algunas
de las disposiciones contenidas en el TLC que podrían afectar a una
extensa población del país” tampoco movieron a los “negociadores”
colombianos y por el contrario llevaron a que con arrogancia el
Presidente manifestara en una de sus correrías por el norte que cayeran
rayos y centellas, el TLC Colombia lo firmaría por que lo firmaría. ¿De
que negociación se habla cuando a la contraparte se le asegura que pase
lo que pase se firmará?.<br><br>
Lo anterior no es un decálogo de diatribas respecto del tema por parte
del movimiento sindical colombiano, como en muchas de las oportunidades
han sido calificadas nuestras opiniones, entre otras cosas porque son más
los argumentos con que contamos para justificar nuestra oposición al los
TLC, nuestros planteamientos constituyen la legitima preocupación que nos
asiste ante un tema que de manera grave empeñara el futuro de la nación a
los intereses de las transnacionales.<br><br>
Si a lo expuesto agregamos que los derechos de los trabajadores y sus
organizaciones, son violentados de manera grave por el gobierno nacional
por medio de reformas laborales regresivas, prácticas antisindicales como
las mal llamadas Cooperativas de Trabajo Asociado y otras formas de
tercerización laboral, que solo tienen como función la de desvirtuar el
Contrato de Trabajo e impedir el desarrollo del sindicalismo y
constatando que la violencia contra el movimiento sindical no cesa,
encontramos que son más que justificadas nuestras posiciones frente a
esta clase de Tratados de Libre Comercio, por cuanto se inscriben en la
doctrina neoliberal tal y como lo estamos demostrando.<br><br>
Es la búsqueda de la integración latinoamericana-caribeña, un postulado
que el Comando Nacional Unitario acoge plenamente y reclama del gobierno
colombiano su cumplimiento a plenitud, pues con los TLC suscritos y los
por suscribir, dicho principio se ve transgredido al punto de
imposibilitar su cumplimiento a futuro, así mismo debemos impulsar los
acuerdos comerciales y de seguridad social con todos los países de
América latina y el Caribe.<br><br>
<b>COMANDO NACIONAL UNITARIO<br>
</b>Original firmado:<br>
<b>TARCISIO MORA GODOY</b>, Presidente CUT<br>
<b>JULIO ROBERTO GOMEZ ESGUERRA</b>, Secretario General CGT<br>
<b>APECIDES ALVIS FERNANDEZ</b>, Presidente CTC<br>
<b>JESUS MENDOZA VARGAS</b>, Presidente CPC <br>
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