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Perú: Colmillos del perro del hortelano<br><br>
Javier Diez Canseco<br><br>
ALAI AMLATINA, 08/06/2009.- Escindido y excluyente, el Perú volvió a
estallar. La orden de García y su gabinete de desalojar –a sangre y
fuego– a los nativos que ocupaban Corral Quemado y las zonas aledañas de
la carretera Fernando Belaunde desató una cruenta ola de violencia. Tropa
de choque, vehículos blindados y helicópteros, que lanzaban lacrimógenas
y tiros, encendieron el fuego. Rápidamente corrió de los caseríos a
Utcubamba y Bagua Chica, hasta la estación de bombeo # 6, donde 38
policías estaban retenidos. El balance es incierto, pues los cadáveres
habrían sido echados al río, pero sabemos que decenas de nativos, civiles
y policías han muerto, sus familias los lloran sin poder recuperarlos, y
viejas cicatrices se reabren.<br><br>
Cual cruzado medieval contra los infieles, García decidió poner fin a la
demanda indígena que –con gran firmeza– enfrenta su plan de lotizar la
Amazonía a favor de grandes extractores de materias primas y avasallar
los derechos de las comunidades y al medioambiente.<br><br>
Ahora, psicóticamente, es un complot, hasta internacional, una
manipulación de nativos ignorantes. Pero García había advertido sus
planes a las comunidades y pequeños propietarios rurales en “El Perro del
Hortelano”. En octubre del 2007, identificó modernidad y progreso con
gran inversión y transnacionales. Señaló: La inversión “necesita
propiedad segura (de tierra), pero hemos caído en el engaño de entregar
pequeños lotes de terreno a familias pobres que no tienen un centavo para
invertir”. Fue categórico: “La demagogia y el engaño dicen que esas
tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y que esa
organización comunal es la organización original del Perú”. Y recalcó:
“…en todo el Perú (hay) tierras ociosas porque el dueño no tiene
formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa
misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se
beneficiaría también el comunero”. Más claro ni el agua: la propiedad de
los pobres “es aparente” e inútil por falta de capital. La propiedad
real, que el Estado debe imponer: la gran propiedad.<br><br>
Con las facultades legislativas que el Congreso le delegó para “adecuar
la legislación al TLC-EEUU”, inescrupuloso y mañoso, creyó encontrar la
oportunidad para imponer su visión revelada. Lanzó una ofensiva contra
las comunidades y la Amazonía con decretos legislativos (DL) inconsultos
(violando el Convenio 169 de la OIT y otros) y provocó la reacción de los
pueblos amazónicos. El afán de negociación fue inútil hasta que en agosto
del 2008, con una huelga, arrancaron la derogatoria de dos DL y la
revisión de otros. Regresaron la mecedora y el engaño. El 9 de abril se
desató la segunda huelga. Pero ahora, el Congreso jugó con García y
frustró la discusión y aprobación de sus mismos dictámenes por derogar
los DL antiamazónicos. Entre tanto, Simon jugaba al “diálogo” y la
mecedora, buscaba desconocer a los líderes de la Asociación Interétnica
de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), y preparaba la
represión.<br><br>
El gobierno sabía que mucha gente de la zona era ex combatiente del
Cenepa, reservista o rondero. Los nativos advirtieron que en esta lucha
se les iba la vida, aunque no querían violencia. Movilizados masivamente,
buscaron negociaciones diversas e infructuosas. Pero García presionaba al
gabinete y a Cabanillas para acabar la protesta. Así nació la torpe
operación del “día del medioambiente” –ahora supuesta respuesta a un
complot– que, con las primeras muertes, desató las iras más hondas, los
resentimientos más profundos y una cruenta y cruel sucesión de muertos y
heridos. La condenable e inaceptable ejecución de policías detenidos y
maniatados en la Bomba #6 revela que hay sectores que –sin dirección–
pueden dar rienda suelta a toda clase de demonios.<br><br>
Se persigue y descabeza la dirección de las comunidades nativas, Aidesep,
lo que agudizará el caos y la respuesta desarticulada, mientras el mismo
Presidente de la Corte Suprema denuncia la presión política sobre el
PJ.<br><br>
La situación ha convocado una Jornada Nacional de Lucha el 11 de junio y
varios paros y movilizaciones regionales. Urge una salida: 1) El gobierno
debería declarar temporalmente inaplicables (“vacatio legis”) los DL
objetados, mientras el Congreso procesa las demandas de
inconstitucionalidad y derogatoria; 2) El Congreso debiera colocar los
temas en agenda y resolver, sin evadir su responsabilidad; 3) El gabinete
Simon-Cabanillas debe irse y asumir su responsabilidad política en esta
sangría; 4) Convocar a una investigación internacional de lo ocurrido,
dadas las denuncias de Villa Stein sobre las presiones politicas al PJ,
la ilegitimidad del Congreso y del Ejecutivo; 5) Nombrar una Comisión
mediadora: quizás la defensora del Pueblo, los obispos amazónicos y
Salomón Lerner (CVR); 6) Cesar la persecución a los dirigentes indígenas
nacionales en Lima y levantar el Estado de Emergencia y toque de
queda.<br><br>
García, el gran responsable –que repite su brutal manejo de la revuelta
de los penales de junio 1986–, debe irse. Y nosotros refirmarnos en una
Constituyente que reconozca al Perú plurinacional y defienda sus recursos
naturales, entre otros cambios, para refundarlo.<br><br>
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(Publicado en La República, 08 de junio de 2009)<br><br>
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Agencia Latinoamericana de Informacion<br>
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