<html>
<body>
<br><br>
Evasión fiscal y global<br><br>
Gustavo Duch Guillot*<br><br>
ALAI AMLATINA, 12/06/2009.- Estos días las noticias nos han traído a casa
los conflictos entre el Gobierno peruano (con el Ejército y la Policía
por delante) y la población indígena amazónica, que se opone a la
explotación del petróleo que se encuentra bajo sus tierras.<br><br>
Ciertamente, es larga la lista de los argumentos de las organizaciones
indígenas que solicitan la derogación de los decretos que, dentro del
Tratado de Libre Comercio entre Perú y EEUU, impulsan estas actividades
extractivas: desplazamiento de la población, contaminación del medio
ambiente, problemas de salud, limitaciones para sus modos de vida y sus
sistemas productivos, de caza, de recolección, etc. Los argumentos
gubernamentales descansan en los mitificados “beneficios de las
inversiones extranjeras”, por los que los países con gobiernos
neoliberales se desviven y entregan en bandeja de plata, a precios
irrisorios, el control de sus recursos naturales.<br>
Más allá del análisis de modelo productivo y las repercusiones ecológicas
y sociales que correspondería analizar en este caso, me parece muy
ilustrativo para cuestionar estos supuestos beneficios poner encima de la
mesa los resultados de varios informes, como los de las organizaciones
Christian Aid e InspirAction, que desenmascaran “el escándalo de un
sistema fiscal mundial que permite a los más ricos del mundo –y añado, a
las empresas que representan– eludir sus responsabilidades, mientras
condena a los más pobres a un desarrollo raquítico”.<br><br>
Disculpen porque, para abordar estos análisis, quizás les mareo con unos
cuantos números, pero creo que nos pueden servir para entender la
magnitud y trascendencia del escándalo. Los cálculos indican que los
países en desarrollo dejan de cobrar cada año cerca de 130.000 millones
de euros en impuestos que las empresas que operan en su territorio evaden
con alguna maniobra ilícita (ellos dirían arquitectura financiera) o
dejan de pagar gracias a unos tratos sospechosamente preferenciales. Sólo
la evasión que las empresas multinacionales realizan en América Latina y
el Caribe se ha cuantificado en 50.000 millones de euros. Los informes
nombran –precisamente, interesante al pensar en el caso del Perú– a
algunas empresas como las petrolera británica British Petroleum, la
angloholandesa Royal Dutch Shell y la estadounidense ExxonMobil. Otros
datos complementan la información situando en 68.000 millones de euros el
escamoteo de las empresas mineras europeas, asiáticas y norteamericanas
radicadas en África. También aparecen retratadas en los informes empresas
de otros sectores, como la cadena de supermercados Wal-Mart.
Precisamente, las cuatro empresas que acabo de citar encabezan, según la
revista Fortune, el ranking de las mayores compañías del mundo del 2008.
Un ranking que por lo que vemos debería de pasar un serio control
antidoping.<br><br>
Pongamos ahora algunos ejemplos de estas maniobras orquestales en la
oscuridad, como el nombre del grupo de la new wave británica. A finales
de los 90 Zambia estaba en la bancarrota, cosa que aprovecharon los
organismos financieros internacionales para obligar al Gobierno a
privatizar sus minas de cobre sin que la población supiera nada de las
condiciones que se negociaron. Los royalties o derechos de explotación
que las empresas debían pagar por la explotación de sus recursos
naturales bajaron del ya ridículo 3% al 0,6% y se apañaron para pagar
sólo el 12% de los impuestos corporativos. Parecido al asunto del coltán
y de los plátanos. Las mayores reservas mundiales de coltán –mineral que
sirve fabricar los chips de los ordenadores, teléfonos móviles,
videoconsolas, etc.– están en la República Democrática del Congo, pero,
en un año (en el 2006), lo que este país ha recibido por los derechos de
las explotaciones mineras ha sido ¡menos de 86.000 dólares! O los
plátanos. Ya saben que cada tres veces que compramos un plátano, con toda
probabilidad, en dos de ellas se trate de un plátano de las compañías
Dole, Chiquita y Del Monte con sede social en EEUU. Pues bien, si dichas
compañías en EEUU tributaran alrededor del 35%, en sus periplos por el
mundo, con escala en paraísos fiscales, rebajarían su fiscalidad por
debajo de la mitad.<br><br>
Y ahora lo que toca hacer es comparar las cifras. Recuerden que la cifra
global de esta evasión fiscal ascendía a 130.000 millones de euros,
cuando el presupuesto global que los países ricos destinan a la ayuda al
desarrollo es de aproximadamente 83.000 millones de euros. Como dice
InspirAction “si los países en desarrollo pudieran contar con todo ese
dinero que dejan de recaudar a las empresas, podrían transformar las
vidas y las expectativas de millones de personas pobres. Por ejemplo, si
se hubiera invertido una cantidad similar en los sistemas sanitarios de
estos países desde el año 2000, cada año se habrían salvado las vidas de
350.000 niños menores de cinco años”.<br><br>
Ante este atraco oficializado, las respuestas gubernamentales para
revertirlo no sólo no se dan, sino que, vía los acuerdos de libre
comercio como el mencionado entre EEUU y Perú (pero también de la UE), se
profundiza y legitima en un nuevo ejercicio de servilismo frente a las
transnacionales. Los informes referidos enumeran una serie de posibles
medidas para corregir esta situación, a saber: promover un nuevo estándar
contable internacional que obligue a las empresas a informar sobre sus
actividades en cada país, requerir a los bancos que desvelen la propiedad
de las entidades extranjeras a las que prestan servicios, promover la
adopción de principios para prevenir abusos fiscales, etc. Pero yo me
permito hacer una propuesta alternativa: defender la gestión soberana de
los recursos naturales por sus propias poblaciones y exigir desde ya un
ejercicio de justicia: la devolución inmediata de todas esas cantidades
sustraídas.<br><br>
- Gustavo Duch Guillot es director de Veterinarios sin Fronteras
(España)<br>
<a href="http://www.veterinariossinfronteras.org">
http://www.veterinariossinfronteras.org</a><br><br>
<br>
Más información: <a href="http://alainet.org">http://alainet.org</a><br>
______________________________________<br>
Agencia Latinoamericana de Informacion<br>
email: <a href="mailto:info@alainet.org">info@alainet.org</a><br><br>
</body>
</html>