[Prensacampo-l] Balas de plata toxicas
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Lun Nov 10 13:37:17 CST 2008
La jornada 10 de Noviembre de 2008
Silvia Ribeiro*
Balas de plata tóxicas
Uno de los argumentos favoritos de los poderosos es que la crisis
alimentaria, climática, energética, ambiental, se resolverá con nuevas
tecnologías.
Mas allá del discurso coyuntural de los que intentan salvar sus
privilegios de la hecatombe, es verdad que la tecnología es uno de los
pilares que han permitido al capitalismo renacer de sus propias cenizas,
dando ventajas comparativas a quienes controlan las innovaciones
tecnológicas. A diferencia de la especulación financiera, son ventajas
reales porque potencian procesos productivos.
Pero esto no tiene nada que ver con cambios deseables ni justicia social
–las innovaciones tecnológicas en cualquier sociedad desigual son
herramientas que preservan y ahondan las brechas que ya existían. Los
desastres ambientales, sanitarios, climáticos, provocados por el modelo
tecnológico dominante, son efectos secundarios, “externalidades” del
sistema, pero aprovechados por las empresas para hacer más negocios. Al
fin, si hay destrucción de bienes y recursos, hay escasez y por tanto
más necesidades y “oportunidades de mercado”.
Una de las tecnologías claves para esta renovación capitalista, es la
nanotecnología –la manipulación de la materia a nivel de átomos y
moléculas–, por ser la plataforma de innovación de casi todas las otras
(informática, biotecnología, ingeniería de materiales, genómica,
automovilística, tecnologías agrícolas, alimentarias, petroleras,
mineras, farmacéuticas…).
A nanoescala (un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro), las
propiedades físicas y químicas de la materia cambian: puede ser su
color, resistencia, elasticidad, conductividad eléctrica, reactividad u
otras. Los usos potenciales son vastos. Actualmente hay más de 700
productos en el mercado basados en aplicaciones nanotecnológicas, que
incluyen cosméticos y bloqueadores solares, textiles, ropa, materiales
de construcción, barnices, llantas, plaguicidas, nano-celdas de
captadores solares. La cuarta parte de la industria farmacéutica utiliza
nanopartículas construídas fundamentalmente para administración de
medicamentos. Todo signado por las patentes monopólicas más amplias de
la historia, en manos de trasnacionales como IBM, DuPont, Hitachi,
Procter and Gamble, así como ejércitos (Estados Unidos y Europa) y
universidades que pese a estar sustentadas con dinero público, licencian
las patentes en forma monopólica a empresas.
Un aspecto particularmente pertubador es que las nanopartículas
construídas muestran importante toxicidad en plantas, animales y
humanos, debido justamente a su tamaño, que aumenta su reactividad pero
impide que sean detectadas por el sistema inmunológico. Como las
sustancias están autorizadas para su uso en partículas mayores, los que
manipulan y venden nanopartículas o productos que las contienen, no
necesitan hacer test toxicológicos previos. Sin embargo, estamos frente
a un fenómeno masivo y global de nuevas y graves formas contaminación
del ambiente y la salud de todos los seres vivos, que los promotores de
la nanotecnología prefieren obviar. Países como México, Argentina y
Brasil tienen, además de empresas, programas universitarios de
nanotecnología apoyados por el erario público. El 99 por ciento de su
discurso es sobre las maravillas de la tecnología, con escasa o ninguna
mención a los problemas que conlleva.
Veamos un caso. Por sus propiedades microbicidas y antobacterianas, las
nanopartículas de plata se están usando en productos farmacéuticos y
quirúrgicos, en ropa interior, guantes, medias y calzados deportivos, en
productos para bebés (biberones, almohadas), contenedores para
alimentos, productos de higiene personal, cubiertos, refrigeradores y
lavarropas. Ya se sabía que la plata –en partículas mayores– es tóxica
además para la vida acuática. En 2005, un estudio encontró que la plata
en nanopartículas es 45 veces más tóxica que la usada anteriormente. En
2008, otro estudio mostró que el lavado de prendas que tienen
nanopartículas de plata, o el uso de lavarropas con nano plata, desecha
parte de estas nanopartículas sintéticas a los desagües, con fuerte
toxicidad para la vida acuática, matando también bacterias benignas en
los sistemas de drenaje. Usar este tipo de productos con los bebés, es
como acostarlos sobre una cama de químicos ultra tóxicos, mucho más que
cualquier plaguicida permitido en el mercado. Lo que se usa en alimentos
va a parar al sistema digestivo.
Basados en estos estudios, el Centro Internacional de Evaluación
Tecnológica de Estados Unidos, con apoyo de trece organizaciones
ambientalistas y de consumidores, (Grupo ETC, Greenpeace, Amigos de la
Tierra, Consumers Union) presentó una demanda a la Agenda de Protección
Ambiental de Estados Unidos, por haber permitido la liberación al
ambiente y al consumo de un tóxico de alta potencia presente en más de
260 productos de venta libre. Este es apenas uno de los usos de
nanopartículas.
Urge estar alertas a esta nueva invasión tóxica que gobiernos y
científicos acríticos nos quieren vender como la nueva panacea.
*Investigadora del Grupo ETC
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