[Prensacampo-l] Via Campesina declara la guerra a trasnacionales en su resolucion final

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Mar Oct 28 12:38:01 CST 2008


La jornada 23 de Octubre de 2008

Lo quieren todo, denuncia al concluir su conferencia internacional

Vía Campesina declara la guerra a trasnacionales en su resolución final

Luis Hernández Navarro (Enviado)

Maputo, Mozambique, 22 de octubre. Vía Campesina declaró la guerra a las 
empresas trasnacionales. Son su enemigo principal. De esta manera, 
durante su quinta conferencia, transita de la lucha por la soberanía 
alimentaria, la crítica al neoliberalismo y la oposición a la 
incorporación de la agricultura en los acuerdos de libre comercio a 
posiciones anticapitalistas.

“La guerra ha comenzado. Somos los campesinos contra las trasnacionales. 
O ellos logran sus pretensiones de robarse y controlar nuestra tierra, 
nuestras semillas y el agua, o nosotros resistimos hasta que se les 
acabe su lindo capitalismo”, asegura Joao Pedro Stedile, dirigente del 
Movimiento sin Tierra de Brasil.

Dena Foff, representante de la Coalición de Granjeros familiares de 
Estados Unidos, sostiene que “en el mundo en que vivimos ya no existe 
duda alguna de que las corporaciones trasnacionales están compitiendo 
con los ciudadanos del mundo por tener el dominio del planeta, sobre sus 
recursos y su gobierno”.

En su resolución final, la internacional campesina afirma: “En las zonas 
rurales del mundo, hemos visto una feroz ofensiva del capital y de las 
empresas trasnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales 
(agua, bosques, minería, biodiversidad, tierra, etcétera), que se 
traduce en una guerra de despojo contra los pueblos campesinos e 
indígenas, utilizando pretextos falsos como los argumentos erróneos que 
plantean que los agrocombustibles son una solución a las crisis 
climáticas y energéticas, cuando la verdad es todo lo contrario. En el 
momento en que los pueblos ejercen sus derechos y resisten este despojo 
generalizado, o cuando son obligados a ingresar en los flujos 
migratorios, la respuesta ha sido más criminalización, más represión, 
más presos políticos, más asesinatos, más muros de la vergüenza y más 
bases militares”.

La internacional campesina asume que estas corporaciones son la forma 
actual del capital para controlar la economía, los recursos naturales, 
la tierra, el agua, la biodiversidad, la producción, el comercio 
agrícola y la explotación del campesinado.

Las trasnacionales –dice Paul Nichoslon, agricultor vasco, integrante de 
la comisión de coordinación internacional de la Vía– están ocupando las 
tierras y desplazando a millones de campesinos para producir 
agrocombustibles. “En todo el mundo –puntualiza– les quitan las mejores 
tierras a los campesinos para meter agricultura industrializada. Y 
quieren tener el control sobre las semillas. No puede ser que por culpa 
de ellas comamos todos en el planeta cuatro tipos de tomate, cuando 
tenemos miles de variedades locales.”

La lucha en el mundo campesino no es sólo contra los latifundistas, o 
los acaparadores, o los intermediarios, sino contra las grandes 
corporaciones agroalimentarias. Según Stedile: “hubo una concentración 
del control de la producción y del comercio mundial de productos 
agrícolas, por algunas pocas empresas, que dominan esos productos en 
todo el mundo, en especial los productos agrícolas estandarizados, como 
los granos o los lácteos. Además dominan toda la cadena productiva de 
los insumos y las máquinas utilizadas por la agricultura”.

Su influencia sobre los gobiernos nacionales es enorme. En Turquía, 
denunció en el encuentro la Confederación de Sindicatos Campesinos de 
ese país, se promulgó una ley sobre tabaco y azúcar que provocó que los 
productores de remolacha y tabaco no pudieran seguir produciendo. El 
lugar de ellos fue ocupado por Cargill, Philpp Morris, JTI y BAT.

El malasio Razalhi Boldhi, del Panggau Centre for Malasia Indigenous 
Peoples, pasó dos años en la cárcel a consecuencia de este 
enfrentamiento. Su delito fue defender a su gente y su tierra. Las 
tribus indígenas de Malasia ocupaban tierras comunes reconocidas por la 
costumbre. Ahora están siendo expulsados por las compañías 
trasnacionales que buscan tierra para instalar plantas de palma para 
producir agrocombustibles. Establecen plantaciones que en los hechos son 
grandes desiertos verdes, de entre 40 mil y 100 mil hectáreas.

No se trata, afirma la Vía Campesina, solamente de las trasnacionales de 
los agronegocios, también de los negocios dedicados al monocultivo de 
árboles, las mineras, las grandes represas y, en general, todas aquellas 
que involucran la expansión de muchas industrias contaminantes que están 
disputando y apropiándose de la tierra y el territorio.

En el sur de India las comunidades han resistido exitosamente a la Coca 
Cola –informaron los delegados de esa región presentes en el congreso– 
por los derechos del agua y del territorio. Esta empresa usufructuó la 
zona más productiva de la región para instalar su industria y 
sobrexplotar los recursos hídricos.

El dirigente campesino francés José Bové no pudo asistir a la reunión, 
en parte por la causa judicial que se le sigue en su país debido a sus 
acciones directas de resistencia a los organismos genéticamente 
modificados. El 4 noviembre de 2006, en Lugos, él y otros 11 activistas 
campesinos y ambientales entraron a un predio en el que se cultivaba 
maíz Monsanto (MON 810), que contiene un antibiótico que lo hace 
resistente a los plaguicidas, en moratoria en Francia desde 2008. 
Introdujeron en el silo un fuerte colorante sin riesgo sanitario (hecho 
a partir de cáscaras de nueces), para teñir 2 mil 300 toneladas del 
grano. Evitaron así que partiera hacia su destino. El propietario de la 
granja los atacó con un fusil.

Para contrarrestar la influencia y el poder de las multinacionales 
agroalimentarias, Vía Campesina promueve la lucha por reformas agrarias, 
el control y reproducción de las semillas, el mando de los mercados 
locales de productos alimentarios y el desarrollo de técnicas de 
producción agroecológicas y conservación de la agricultura tradicional.

En su última jornada de trabajo interno (los próximos dos días los 
dedicará a debatir con sus aliados), una emotiva sesión en la que se 
despidió a los integrantes salientes de la coordinación internacional y 
se tomó protesta a los nuevos, se perfiló la ruta de lucha a seguir en 
los próximos años: se ha declarado la guerra a las empresas 
trasnacionales; en ello los campesinos se juegan su supervivencia.



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