[Prensacampo-l] Michoacan no permitira siquiera experimentar con transgenicos, asegura Desarrollo Rural

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Mie Abr 1 13:12:03 CST 2009


La jornada Michoacan 15 de marzo de 2009

Significaría una dependencia total de los agricultores a empresas 
transnacionales

Michoacán no permitirá siquiera experimentar con transgénicos, asegura 
Desarrollo Rural

Las políticas estatales se enfocarán en la conservación e impulso de 
maíz criollo: Sigala Páez

GLADIS LEON GONZALEZ

El gobierno del estado no permitirá “siquiera” la experimentación con 
transgénicos en la entidad, por lo que en los próximos días se 
analizarán los mecanismos para eliminar la posibilidad de la siembra de 
maíz genéticamente modificado, afirmaron funcionarios de la Secretaría 
de Desarrollo Rural.

En tanto, diversas organizaciones campesinas, productores, académicos y 
el titular del Instituto de Investigaciones Forestales, Agrícolas y 
Pecuarias (Inifap), Ignacio Vidales, alertaron sobre la posibilidad del 
uso de transgénicos, que traería consigo la total dependencia de los 
agricultores a las empresas transnacionales como Monsanto, además de que 
se acabaría la riqueza cultural que representan los maíces criollos, 
peligraría la soberanía alimentaria y probablemente la salud de los 
michoacanos.

La directora de Agricultura de la Secretaría de Desarrollo Rural 
(Sedru), Martha Alicia Perales Rivas, manifestó la necesidad de 
“blindar” el territorio michoacano a la siembra de maíz transgénico 
debido a la peligrosidad que implica: “para nosotros es verdaderamente 
terrible y de hecho significa un suicidio para nuestra población”.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo Rural de esa dependencia, 
Pascual Sigala Páez, manifestó que las políticas estatales dirigidas al 
sector rural se enfocarán en la conservación e impulso de la producción 
de maíz criollo a través del subsidio directo, como estrategia para 
evitar la siembra de transgénicos, y se analizará el establecimiento de 
un decreto que impida la experimentación y cultivo de organismos 
genéticamente modificados.

Ambos funcionarios coincidieron en que la apuesta del gobierno federal 
al impulsar la “experimentación” en materia de transgénicos obedece al 
interés de las transnacionales de apropiarse de los genes originarios y 
de esta manera, lograr una dependencia de los productores a sus semillas 
y paquetes tecnológicos, e incluso deslizaron que existen fuertes 
intereses económicos de tras del interés del cultivo de transgénicos.

Luego de que se aprobaran las modificaciones a la Ley de Bioseguridad de 
Organismos Genéticamente Modificados, que permite el cultivo 
experimental de maíz transgénico, diversos actores del sector rural en 
Michoacán manifestaron su posición en contra de esta posibilidad, que 
podría traer consigo efectos negativos en los equilibrios biológicos y 
alimentarios de la población.

Líderes de las organizaciones campesinas como la Confederación Nacional 
Campesina (CNC) y El Surco, Eustolio Nava y Primitivo Avalos, 
respectivamente, se manifestaron en contra de la aplicación de 
transgénicos en la entidad, por considerar que de esta manera se 
destruirían las variedades de maíz criollo que hasta el momento se han 
conservado.

En el mismo sentido opinó el representante estatal del sistema-producto 
granos y oleaginosas, Jorge Ramos Valladolid, quien consideró que dejar 
la puerta abierta a la siembra de maíz transgénico representaría la 
pérdida de “nuestro orgullo”, que es la conservación de las diversas 
variedades del maíz criollo.

En tanto, el director del Inifap Michoacán afirmó que la modificación a 
la Ley de Bioseguridad: “busca beneficiar y abrirle las puertas a las 
compañías, que establezcan libremente su material transgénico sin ningún 
orden, nos destruiría todos los esquemas para incrementar nuestra 
producción y también de conservación de genes. Ese sería el riesgo”.

Por su parte, el director del Instituto de Investigaciones Agropecuarias 
y Forestales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo 
(UMSNH), Raúl Cárdenas Navarro, expresó que es fundamental manejar 
cuidadosamente el uso de los transgénicos: “las evaluaciones completas 
con respecto a las repercusiones que puede tener (el consumo de 
organismos genéticamente modificados) no están terminadas. Es muy 
difícil hacerlo pero sí es bueno tener algunos cuidados de manera que no 
se permita dañar a los sistemas ecológicos en general; que se vayan a 
generar desequilibrios y que en algún momento se pueda generar la 
erosión genética” de las variedades originales de maíz.

La directora de Agricultura de la Sedru, aseveró que en México no es 
necesario el cultivo de maíz modificado genéticamente, debido a que de 
acuerdo con estudios realizados por diversos investigadores, existen 
otros mecanismos y estrategias para incrementar la producción. Aseguró 
que el déficit de maíz en el país es derivado de las políticas 
“erróneas” que ha impulsado el gobierno federal, que más que impulsar la 
producción local del grano, ha estimulado la importación: “con la 
transgenización del maíz no solamente está en riesgo la soberanía 
alimentaria, está en riesgo la propia seguridad de nuestros pueblos al 
perder los genes que han costado miles de años adaptarlos a las 
condiciones locales”.

En ese sentido, la funcionaria subrayó tajante: “por eso es que en 
Michoacán no podemos permitir ni siquiera que haya experimentos con 
maíces transgénicos, no se puede permitir, no nos podemos dar el lujo de 
arriesgar la gran riqueza que todavía existe de diferentes maíces: los 
rojos, azules y blancos que se utilizan para darle el sabor a una 
multitud de platillos, de tal manera que si nosotros permitimos eso 
pondremos en riesgo la vida de esas comunidades a través de la 
contaminación de esos maíces”.

Cabe mencionar que el maíz transgénico es una especie de grano que se 
modificó genéticamente a través de la adición de componentes de otras 
especies, que lo hacen resistente a ciertos tipos de climas, suelos y 
herbicidas; sin embargo, las semillas no se pueden volver a sembrar, lo 
que implica que durante cada ciclo agrícola los productores deben 
adquirir nuevos paquetes tecnológicos a las empresas que mantengan la 
patente del germoplasma modificado, es decir, a las grandes 
trasnacionales como Monstanto: “el fondo de todo esto es que ni los 
híbridos ni los transgénicos los puede reproducir el productor, lo que 
los hace completamente dependientes de la compra de todo el paquete 
tecnológico, porque además los transgénicos van en conjunto con un 
paquete tecnológico al igual que los híbridos, para que realmente sean 
rendidores tienen que aplicar todos los insumos que les recomiendan las 
propias transnacionales”, alertó la funcionaria.

Sigala Páez expresó, en entrevista por separado: “nos preocupa la 
modificación a la Ley, no tengo duda de que hay fuertes intereses atrás 
de esto, mucho dinero. (…) Los gobiernos panistas le están apostando al 
libre mercado, al /juégate la navaja limpia/, esto no es venir a traerle 
al campo mexicano beneficios, es simplemente pensar que puede ser un 
negocio exitoso para algunos grandes productores mexicanos, socios de 
las transnacionales y algunos de ellos pueden estar en el gobierno”.

*Bancos de Germoplasma*

Ramos Valladolid indicó que es necesario que en Michoacán se establezcan 
bancos de germoplasma de maíz criollo, a fin de proteger las especies 
nativas de cualquier contaminación de cultivos genéticamente modificados.

En tanto, el investigador de la UMSNH, exhortó al establecimiento de un 
esquema mediante el que los beneficios de las investigaciones vayan 
directamente a resolver la problemática de las comunidades más 
marginadas, toda vez que hasta el momento, los trabajos de investigación 
a nivel mundial han sido patentados por las transnacionales, lo que ha 
traído consigo el recrudecimiento de la desigualdad: “no hace falta más 
que ver en qué condiciones están nuestros campesinos”.

De esta manera, el gobierno estatal anunció que se seguirá impulsando la 
producción de maíces criollos a partir del subsidio directo a los 
campesinos, así como el impulso de campañas de concienciación donde los 
productores conocerán a detalle las implicaciones que podría dejar tras 
sí el impulso de transgénicos.



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