[Prensacampo-l] Precios de alimentos en Mexico, 135% superiores a la inflacion

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Mar Jul 28 12:39:59 CDT 2009


La jornada 28 de Julio de 2009

Entre enero-junio se gastaron 4 mil mdd en estas importaciones, según
cifras oficiales

Precios de alimentos en México, 135% superiores a la inflación

En AL son 24% más elevados que antes de la crisis de inicios de 2008: FAO

Ese año suman mil 20 millones las personas que sufren hambre en el
mundo; en el país son 20 millones

Juan Antonio Zúñiga

Los precios de los alimentos en los países de América Latina permanecen
24 por ciento más elevados que en el periodo “pre-crisis” alimentaria de
comienzos de 2008, “a pesar de un fuerte descenso a nivel internacional”
en la cotización de estos productos y “las buenas cosechas
generalizadas”, y llevan a un mayor número de personas a la pobreza
alimentaria, alertó la Organización de Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO).

En tanto, en México el índice que mide la elevación del precio de los
alimentos marcó una diferencia de 135 por ciento sobre la inflación
general al consumidor en el primer semestre del año, informó el banco
central. Mientras el Inegi indicó que en la primera mitad de 2009 se
destinaron casi 4 mil millones de dólares a importar este tipo de
productos agrícolas, monto equivalente a 24 por ciento de la compra
externa de bienes de consumo realizada en el mismo periodo.

Más de 38 por ciento de la importación de alimentos llevada a cabo
durante el primer semestre correspondió a la compra de cereales en el
exterior, principalmente maíz.

La FAO, que en octubre presentará su informe 2009 sobre la inseguridad
alimentaria en el mundo, adelantó que por efectos directamente
relacionados con la crisis económica, este año se sumaron 105 millones
más al universo de seres humanos que diariamente pasan hambre en el
mundo, el cual alcanzó una extensión sin precedente histórico de mil 20
millones de habitantes en el planeta a quienes no les alcanza su ingreso
para comer.

En esta situación se encuentra una de cada seis personas en el mundo,
apuntó Jacques Diouf, director general de la FAO, quien calificó de
“mezcla explosiva” la combinación de desaceleración económica mundial y
precios de los alimentos que se empeñan en permanecer altos en muchos
países.

Mientras, el informe del organismo /Perspectivas de cosechas y situación
alimentaria/, alertó que “los precios de los alimentos permanecen
elevados a nivel doméstico en los países en desarrollo, a pesar de un
fuerte descenso a nivel internacional y las buenas cosechas generalizadas”.

En el contexto de aumento de la pobreza en el mundo, los precios y la
importación de alimentos en México se mantienen en crecimiento, a la par
de que el Consejo Nacional de Evolución de la Política de Desarrollo
Social (Coneval), documentó que entre 2006 y 2008 unos 5.1 millones de
habitantes en el país se incorporaron al universo de personas pobres
alimentarias, el cual expandió su afectación de 14.4 a 19.5 millones de
individuos.

En México se considera pobre alimentario a quien tiene un ingreso
mensual per cápita total menor a 949 pesos en el área urbana y de 707 en
el área rural. “Cualquier ingreso inferior a esa cantidad se considera
insuficiente para adquirir una mínima canasta alimentaria, aun cuando se
destinaran todos los ingresos nada más que a ese propósito”, definió el
Coneval.

Informó que el incremento en los precios de los alimentos fue de 3.02
por ciento en la primera mitad de 2009, una elevación que más que
duplicó a la inflación general de la economía, la cual registró un
aumento de 1.28 por ciento en ese periodo.

Pero las diferencias en la carestía de los alimentos, de por sí amplias,
se observaron con mayor nitidez en algunos productos básicos de la
alimentación de los mexicanos. En el primer semestre del año, por
ejemplo, el maíz se incrementó 11.3 por ciento; el arroz aumentó 4.03
por ciento entre diciembre de 2008 y junio de 2009; los aceites y grasas
vegetales se elevaron 4.19 por ciento en ese lapso, y el pan de caja, en
un mercado ampliamente dominado por una sola empresa, tuvo un
encarecimiento de 4.32, frente a una inflación general de 1.28 por ciento.

El reporte de la FAO sobre la amplitud de la pobreza en 2009 señala que
la región latinoamericana y del Caribe fue la única en el mundo donde no
se elevó el número de personas con hambre entre 1995 y 1997, y de 2004 a
2006. Pero advierte que en esta región “los progresos en la reducción
del hambre se han visto anulados como consecuencia del alza de los
precios alimentarios y la actual crisis económica”.

Por el lado de la carestía, el Banco de México indicó que en los
primeros 30 meses de este gobierno, esto es, de diciembre de 2006 y
junio de 2009, la inflación de precios al consumidor fue de 11.94 por
ciento, en tanto la carestía de los alimentos fue de 20.49. Por
productos específicos el alza fue de 39.08 por ciento en el precio del
maíz, de 74 por ciento en el del arroz, de 56.31 en el de aceites y
grasas comestibles, y de 40.90 por ciento en el del pan de caja. Esto
sugiere que la carestía doméstica de alimentos es un buen negocio para
los importadores de alimentos.

En este sentido la FAO indicó que “mientras los precios de alimentos han
bajado en forma sustancial en los últimos meses en los mercados
mundiales, a nivel doméstico en los países en desarrollo este descenso
se ha producido en forma más lenta. Los precios han permanecido en
promedio 24 por ciento más elevados en términos reales a finales de
2008, en comparación con 2006. Para los consumidores pobres, que gastan
hasta 60 por ciento de sus ingresos en alimentos básicos, ello supone
una fuerte reducción de su poder adquisitivo efectivo”.

En el contexto de una mayor desigualdad en la distribución del ingreso,
durante los dos primeros años de gobierno de Felipe Calderón la pobreza
alimentaria aumentó 35.4 por ciento en México hasta abarcar a 19.5
millones de sus habitantes: 7.2 millones sobreviven en zonas urbanas y
12.2 en rurales.

Según los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares 2008, en promedio el gasto en alimentos en los hogares absorbió
33.6 por ciento de su ingreso. Pero para el 20 por ciento más pobre, la
proporción del gasto en alimentación fue de 46.1 por ciento.




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