[Prensacampo-l] Peligros de la liberacion de transgenicos
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Vie Mar 6 11:56:33 CST 2009
La jornada 14 de febrero de 2009
Elena Álvarez-Buylla y Alma Piñeyro*/II
Peligros de la liberación de transgénicos
Los riesgos y las insuficiencias tecnológicas de las plantas
transgénicas se potencian y multiplican en el caso de su liberación en
los centros de origen y diversidad de los cultivos en cuestión. Tal es
el caso del maíz transgénico en México.
En los centros de origen y diversidad será imposible evitar el flujo
génico de los cultivos transgénicos a los no transgénicos. Innumerables
datos demuestran que es imposible la coexistencia de ambos tipos de
cultivos sin contaminación transgénica. En los países donde se ubica la
mayor parte de estos centros dicho flujo es mayor, porque el manejo e
intercambio de semillas aseguran que en ellas se muevan los genes (y
transgenes) a largas distancias.
Lamentablemente, se ha demostrado la presencia de transgenes en
variedades nativas de maíz y algodón en México, su centro de origen y
diversidad.
Una vez en las variedades locales cultivadas y silvestres, los
transgenes tendrán efectos que dependerán de la variedad en cuestión,
del sitio en el genoma donde se inserte el transgén y del ambiente en
que se encuentre la planta local (ver “Transgénicos: ¿ciencia? y ¿para
quién?”, /La Jornada/, 31 enero de 2009). Las secuencias transgénicas
estarán además sujetas a cambios evolutivos a lo largo de las
generaciones. Es decir, a mutaciones y recombinaciones. Ambos hechos
amplían las incertidumbres y los posibles efectos no deseados de los
transgénicos.
Estudios empíricos y teóricos han demostrado que una vez que se
introduce un nuevo gen (o transgén) en una población, éste puede
permanecer en ella por largos periodos, incluso en casos en que dicho
gen no dé ventajas a la planta receptora (mayores niveles de
supervivencia, reproducción o preferencia por parte de los
agricultores). Pero si es un gen que aumenta las probabilidades de
supervivencia o reproducción de un cultivo, su frecuencia aumentará.
También se ha documentado con insistencia que la liberación de
transgénicos al ambiente puede dar lugar a la aparición de supermalezas,
nuevas plagas resistentes, efectos nocivos en organismos que no eran
objeto de la biotecnología y disminución de la biodiversidad. En cuanto
a los efectos en la salud, hay pocos estudios independientes de los
realizados por las corporaciones que promueven el uso de dichas
tecnologías. Pero análisis recientes de científicos austriacos muestran
que los transgénicos pueden tener claros efectos en detrimento de la
viabilidad de las crías, en estudios con ratas alimentadas con
transgénicos por varias generaciones.
En los casos en que transgenes con efectos no deseados o nocivos se
introduzcan en las variedades no transgénicas, el “flujo transgénico”
provocaría una contaminación con posibles consecuencias negativas
difíciles o imposibles de controlar o revertir.
Por ejemplo, la contaminación por transgenes que codifican (dan la
instrucción para la producción de) para sustancias no alimenticias
(vacunas, anticoagulantes, resinas, etcétera), llamados comúnmente
maíces bio-reactores, podría llegar a amenazar la cadena alimenticia del
maíz.
El riesgo de que el maíz mexicano se contamine con los transgenes del
maíz bio-reactor está latente, dado que en Estados Unidos se han
generado y probado a campo abierto un gran número de estos maíces. Sus
transgenes pueden contaminar los maíces de exportación a México y luego
contaminar otros maíces en nuestro país y dispersarse en el polen
(movido a su vez por el viento durante el entrecruzamiento entre plantas
de maíz) y en las semillas (movidas por el hombre a miles de
kilómetros), y así pueden llegar a la cadena alimenticia.
Por ello, es crucial investigar qué transgenes hay en los maíces de
Estados Unidos, cuáles son las vías de entrada de éstos a nuestro campo
y evitar que sigan llegando a lugares remotos, para lo cual es imperante
reforzar las medidas de bioseguridad actuales.
Por ejemplo, tenemos datos preliminares de que los híbridos comerciales
de compañías /americanas/ etiquetados como no transgénicos están
contaminados.
Los estudios recientes resumidos en la tercera de esta serie de
contribuciones muestran que hay presencia de transgenes en maíces
nativos de México. Por tanto, es urgente establecer medidas de
bioseguridad más –y no menos– restrictivas que las actuales, detectar
sus fuentes y cancelarlas. Es urgente que el gobierno coordine un
esfuerzo para impedir que la contaminación transgénica ilegal continúe
antes de que sea irreversible.
El gobierno debería establecer medidas y acuerdos internacionales que
garanticen “tolerancia cero” a la presencia de transgenes en el maíz que
se importa a México, y así evitar la contaminación de su centro de
origen y diversidad, tal como lo hace Japón con su cereal básico, el
arroz, a pesar de no ser su centro de origen y diversidad.
El estudio de la Comisión de Cooperación Ambiental del TLC propuso que
el maíz importado de Estados Unidos se quebrara para evitar la
contaminación transgénica. Pero esta medida no se ha implementado.
El gobierno, sus funcionarios implicados en las decisiones de
bioseguridad y –de manera sobresaliente– sus asesores
técnico-científicos en este ramo son responsables de la contaminación
presente y futura de las plantas cultivadas para las cuales México es
centro de origen y diversidad, así como de sus posibles consecuencias
negativas. Sobresale el maíz por ser la base de nuestro alimento y el
cereal más importante del mundo, pero también es el caso del algodón.
La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS:
www.unionccs.net <http://www.unionccs.net>) ha integrado un expediente
científico que sustenta estas y otras conclusiones disponibles en su
página. La conclusión es que es nodal para el futuro del país y de la
seguridad alimentaria del maíz evitar que el centro de origen del cereal
más importante del mundo se siga contaminando y revertir la
contaminación existente hasta ahora. Este expediente completo se
publicará pronto.
Invitamos a los colegas científicos que, desde paradigmas distintos,
favorecidos por la industria biotecnológica, plantean una visión más
optimista y menos precautoria en torno a la liberación al ambiente de
transgénicos, en particular del maíz transgénico en su centro de origen,
a un debate público. Dicho debate sería la base para una consulta
nacional acerca de este tema crucial en la vida presente y futura de México.
*Dra. Elena Álvarez-Buylla (investigadora titular C) y Alma Piñeyro
(estudiante de doctorado), Instituto de Ecología, UNAM;
Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad
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