[Prensacampo-l] Riesgos y Oportunidades
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Mie Mar 18 13:18:27 CST 2009
*La jornada del campo Numero 18*
*Riesgos y Oportunidades ***
*Lourdes Edith Rudiño***
*E*l escenario de crisis económica es común para el sector
agroalimentario –devaluación del peso, encarecimiento de insumos de
importación, contracción de los mercados, desajustes o manipulación de
precios y ganancias por parte de algún eslabón de la cadena productiva,
y quiebras–, pero cada rama expresa sus peculiaridades. En entrevista
con representantes de organizaciones de productores, se hacen evidentes
riesgos y oportunidades, por ejemplo, el peligro –ya en marcha– de
importaciones de cerdo o fórmulas lácteas de cuestionable calidad
alimenticia y sanidad, y la oportunidad que brinda la condición del peso
frente al dólar de impulsar la producción de granos básicos para
sustituir importaciones o de que por fin México se apropie de una parte
del mercado azucarero en Estados Unidos.
*Bovinos***
Sobreoferta; precios bajos al productor, altos al consumidor
Andrés Piedra Ibarra, director de Estudios Económicos de la
Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG).
La crisis energética y alimentaria nos ha afectado desde hace dos años,
sobre todo en los costos del maíz para alimento animal, que se elevaron
agudamente debido al consumo de este grano para elaborar etanol en
Estados Unidos (EU), para enfrentar sus problemas de abasto energético.
Y por la crisis financiera y económica de ese país, estamos viendo una
caída en la exportación de ganado en pie a EU. En 2008 les vendimos sólo
700 mil cabezas, en comparación con 1.2 millones promedio de 2006 y
2007, y además con un precio muy castigado de 80-90 centavos la libra,
contra 1.30 dólares de los años previos.
Entonces los becerros que han dejado de exportarse empezaron a colocarse
en corrales de engorda del centro y norte del país, y esto repercutió en
un desplazamiento de animales del sur-sureste que tradicionalmente
llegan a esas engordas. La saturación de animales provocó en enero una
caída sin precedente de precios nacionales del becerro en pie de 20-21
pesos por kilo a 15 o 16, aunque hoy están repuntando un poco. El precio
de la carne en los mercados y supermercados, sin embargo, no ha bajado;
incluso se ha encarecido. Siempre hemos expresado la preocupación de por
qué si hay castigos al precio del becerro esto no favorece al
consumidor. La respuesta es que alguien está ampliando su margen de
utilidad, pero nadie en la cadena lo va a decir (después del ganadero,
está el engordador, luego el introductor y por último el comercializador).
Por otra parte, tarde o temprano tendrá que repercutir la devaluación
del peso en el precio de la carne importada, en prácticamente 50 por
ciento, pues traíamos un dólar de 10.20 o 10.50 pesos y ahora está
arriba de 15. Es un hecho que tendrá que caer el consumo, no sé si ya
está pasando, y que habrán de quebrar ganaderos, pues los costos,
altamente atados al dólar, se han elevado tremendamente: hablamos no
sólo de maíz, sorgo y todo lo que es alimento animal, sino medicinas,
biológicos, productos veterinarios y ganado reproductivo, todo de
importación.
*Leche***
Por carestía, creciente preferencia por fórmulas lácteas
Álvaro González Muñoz, presidente del Frente Nacional de Productores y
Consumidores de Leche de El Barzón.
Con la crisis económica, el desempleo y caída de ingresos, se ha
contraído en 1.4 por ciento el consumo de leche en los seis meses
recientes. También, por razones de precio, hay una tendencia de los
consumidores a comprar fórmulas lácteas baratas en lugar de leche. Estas
fórmulas –que se encuentran en los supermercados con marcas propias como
Aurrerá y Chedraui a precios de unos diez pesos por litro al menudeo–
son sueros con bajos niveles de proteína y en ningún país más que en
México se consumen en sustitución de la leche.
Esto repercute en la nutrición sin que el consumidor lo sepa porque
aunque el empaque dice “fórmula láctea”, las tiendas estratégicamente
colocan estos productos en el anaquel de las leches. Y si parecen leche,
saben a leche, huelen a leche y tienen el color de la leche, pues la
gente no se da cuenta de que le dan gato por liebre. Hace seis o siete
años ese producto prácticamente no se vendía en México, pero a partir de
que en 2003 salió la norma oficial mexicana 155 para fórmulas lácteas en
el país se venden más de cinco millones de litros diarios. La cada vez
mayor comercialización de estas fórmulas, aunada a las importaciones de
leche en polvo que crecieron de 140 mil toneladas en 2007 a más de 200
mil en 2008, provocan una inundación del mercado hoy –que no se frena a
pesar de la devaluación del peso— y ello propicia una caída del precio
que se paga al ganadero lechero: hace seis o siete meses la industria
pasteurizadora estaba pagando la leche a 5.50 pesos por litro y ahora a
sólo cuatro o 4.50 y en algunos lugares, como lo estamos viendo en
Jalisco, a sólo dos pesos, y en cambio la ha encarecido al consumidor
final a 12 o 13 pesos el litro. Quien gana con la crisis es el
oligopolio de la leche. A los ganaderos nos cuesta 5.20 pesos producir
cada litro de leche en promedio nacional; la situación hoy está poniendo
en riesgo de quiebra a 150 mil productores. Urgen medidas
gubernamentales para frenar el daño a los ganaderos.
*Pesca***
*Mercados internacionales contraídos***
Rafael Ruiz, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Acuícola
y Pesquera (Canainpesca).
La restricción del financiamiento a escala internacional afecta
severamente a la pesca mexicana en sus mercados del exterior. En el
estadounidense, que para nosotros es el más importante, los compradores
están adquiriendo menos volúmenes por la falta de liquidez (lo que los
lleva a reducir sus volúmenes de almacenamiento) y porque no cuentan con
suficiente demanda. Esto se ve muy claramente en el camarón cuyas
compras por lo general repuntaban en noviembre-diciembre. En 2008 no
ocurrió eso. Así, la devaluación del peso no nos está ayudando a mejorar
nuestra posición en el extranjero. En el mercado interno se ha reducido
la demanda en general de los productos pesqueros, y más que una caída de
los precios, no estamos viendo el alza que tradicionalmente se observa
en la cuaresma. En el caso del camarón, que tiene su precio atado al
dólar, vemos un precio interno que no se ha movido en dos años; la
devaluación de más de 40 por ciento del dólar no se ha visto reflejada.
Sabemos que la duración de las crisis depende en gran medida de lo que
hagan los gobiernos y las expectativas más benévolas o menos duras sobre
la recuperación de la economía de Estados Unidos –que es de la que
dependemos—son para 2010, por ello pensamos que obtendremos el rebote
para el segundo trimestre de ese año. Habrá algunas ramas productivas
que no aguantarán y otras que aun con pérdidas puedan sostenerse. En la
actividad pesquera, lo más grave es que se siga deteniendo la actividad
por falta de ventas o por incosteabilidad para tener los barcos activos;
eso genera desempleo directo e indirecto. Nos preocupa que estamos
teniendo una acumulación fuerte de inventarios. En cuanto a costos,
somos altos consumidores de diesel marino, que representa hasta 60 por
ciento de nuestros costos y sabemos que va a incrementarse cinco
centavos mensuales; con la reducción de 75 por ciento en las alzas
mensuales determinada por el presidente Calderón, nos disminuye el
efecto de carestía. Pero hay que ver que otros costos siguen al alza,
como cadenas, redes y mallas. Podemos hacer poco para controlar eso, lo
más que podemos hacer es tener mayores volúmenes de captura, lo cual
será factible si se concreta el acuerdo que firmamos con el gobierno
federal, el cual implica ordenamiento, inspección y vigilancia.
*Azúcar***
*Gran oportunidad de exportación a EU***
Carlos Blackaller Ayala, presidente de la Unión Nacional de Cañeros de
la Confederación Nacional de Productores Rurales (CNPR).
El tipo de cambio peso-dólar genera una gran oportunidad para que México
se posicione en el mercado de Estados Unidos; los precios de exportación
resultan muy atractivos respecto de los que privan en el mercado
nacional. No tengo cifras precisas, pero en este año 2008-09
(septiembre-agosto) se está considerando que las ventas al mercado
estadounidense y las empresas IMEX (que importan materia prima para
reexportar procesado) sumarán unas 800 mil toneladas, esto es 550 mil de
excedentes propios de la zafra actual y casi 300 mil de inventarios
anteriores. El año pasado esta colocación fue de 600 mil toneladas, una
cifra ya importante.
La ventaja es que ya el Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN), con una desgravación total, permite el acceso libre de azúcar
de México a EU, y siendo nuestro país superavitario y EU deficitario,
esas ventas están ocurriendo. Somos un proveedor natural. Estamos en una
etapa en que ingenios y campo cañero debemos acrecentar la inversión
productiva para lograr más eficiencia, productividad, competitividad y
calidad.
Este año 2009 Estados Unidos realizará importaciones por dos millones de
toneladas de azúcar; considerando que la cuota de importación que tiene
comprometida (por mecanismos políticos) con varios países es de 1.2 o
1.3 millones, hay suficiente espacio para la colocación de azúcar mexicana.
Antes de 2008 (previo a la eliminación de aranceles del TLCAN) hubo
manejos o malentendidos o desavenencias entre México y EU en materia de
azúcar, relacionados con la interpretación de las reglas del tratado,
que provocaron una sobreoferta del mercado nacional, la caída de
precios, la precariedad de flujos económicas en los ingenios, pero el
propio TLCAN y la situación deficitaria del mercado de EU genera hoy la
posibilidad de que coloquemos nuestros excedentes allá, y la expectativa
de aquí al año 2012 es exportarles cada vez más.
*Porcicultura*
Riesgo de que México se convierta en vertedero de desechos
Enrique Domínguez Lucero, director de la Confederación de Porcicultores
Mexicanos.
El primer problema que enfrentamos es el de abastecimiento de insumos,
principalmente de granos y pasta de soya, cuyos precios están
dolarizados y constituyen poco más de 85 por ciento del costo directo de
producción de carne de cerdo. Ello está comprometiendo la viabilidad de
esta rama, pues es imposible pensar que se pueda transferir ese aumento
de costos al consumidor final. Hay otros insumos de importación
encarecidos por la devaluación, como son los productos veterinarios y
las fórmulas iniciadoras de los cerdos. Los apoyos del presupuesto
federal 2009 podrían mitigar parcialmente el conflicto, pero el
escenario es muy incierto.
Abrigamos la esperanza de que haya un cambio de política económica
respecto de lo que ha ocurrido en los 20 años recientes; necesitamos una
mayor oferta nacional de los insumos para la porcicultura (granos
básicos fundamentalmente). Debemos fortalecer la planta productiva en
función de los intereses de la producción nacional y crear empleos en
México, no en Estados Unidos. Que el campo sea visto realmente como un
activo de desarrollo.
Por otro lado, hay evidencia de saturación de carne importada. Estamos
evaluando la pérdida de producción nacional que tuvimos durante finales
de 2007 y todo 2008, estimada en 15 o 20 por ciento, como consecuencia
de dificultades de comercialización, de caída de precios del cerdo, de
importaciones y del encarecimiento de los insumos del alimento animal.
No obstante la devaluación del peso, en los tres meses recientes hemos
visto incrementos de importaciones muy fuertes, luego de que en 2008
éstas crecieron en 28 por ciento respecto de 2007 (pasaron de 326 mil
toneladas a 420 mil). No sabemos si fueron compras hechas con coberturas
(con lo cual no habría impactado el dólar más caro), y además vemos una
importación inusitada de combos donde viene carne que hemos cuestionado,
de muy dudosa calidad, carne de segunda, de animales que tienen un
castigo de precio en el mercado estadounidense porque son livianos (lo
que indica que estuvieron enfermos). El riesgo de la devaluación es que
las importaciones continúen pero con carne de baja calidad; estamos
trabajando con la Secretaría de Agricultura para que México no se vea
como un vertedero de desechos de otros países, abusando de que no
tenemos normas de calidad obligatorias.
En cuanto a la exportación, vemos una contracción de nuestro principal
mercado, el japonés, aunque por el posicionamiento que tiene nuestra
carne, aspiramos a que no haya deterioro, además de que estamos
avanzando muy fuerte para vender a China, pero todavía falta contar con
el protocolo sanitario que pide el país. Ojalá podamos exportar desde
zonas no tradicionales, pues ahora estas ventas están concentrada en
Sonora en 90 por ciento y el resto en la península de Yucatán. Estamos
viendo en todo mundo una contracción (de importaciones) y un
reposicionamiento para favorecer su estructura y su planta productiva
nacional. Aquí se piensa al contrario. Ojalá cambie eso.
*Granos básicos***
*Posible, tomar ventaja de la crisis y sustituir importaciones***
Víctor Suárez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas
Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC).
La crisis económica y la devaluación del peso frente al dólar colocan a
México ante una oportunidad invaluable para replantear radicalmente la
política errónea de dependencia de las importaciones para el abasto del
mercado interno, en particular de granos básicos. En 2008 importamos
casi tres mil millones de dólares en maíz, frijol, trigo, sorgo, arroz y
cebada. La devaluación nos debe llevar a sustituir en 50 por ciento
estas compras en los próximos años y reactivar la producción interna,
por medio de incorporar dos millones de hectáreas al cultivo, duplicar
el monto de créditos que hoy disponen los productores de granos,
disminuir en 50 por ciento las tasas de interés y alinear los apoyos
gubernamentales. Y también por la vía de mayor productividad y de
mayores fuentes de empleo rurales.
Sin embargo se requiere una decisión política que hoy no observamos en
el gobierno federal ni en los estatales, además de que encontramos una
posición pasiva del Congreso de la Unión.
Con la devaluación, los precios de importación de los granos se han
elevado. Por eso tenemos un incentivo. En el caso del maíz, el principal
básico, el precio internacional ha caído en los mercados internacionales
en los meses recientes, de seis a cuatro dólares por bushel, pero el
peso ha pasado de 10 a 15 dólares, y hay que agregar los costos
asociados de la importación, también dolarizados, de manejo y transporte.
Los precios de la oferta nacional resultan más competitivos. El maíz
blanco está hoy en el orden de dos mil 650 pesos por tonelada, un precio
inferior a dos mil 850 o dos mil 900 que sería el precio de indiferencia
de importar maíz blanco o es el que podría obtenerse si se exporta a
Centro y Sudamérica o África. Entonces está siendo castigado el precio
del maíz blanco, pero esa es una oportunidad frente a las importaciones
caras procedentes de EU y ello hace previsible la caída de
importaciones. Ya en 2008 México importó ocho millones de toneladas de
maíz frente a 10-11 millones del año anterior y se calcula que en 2009
serán 6.5 o siete millones de toneladas.
Pero hay una contraparte negativa de la devaluación, que encarece los
insumos de los que dependemos, como fertilizantes, semillas, maquinaria
y equipo y refacciones. Es indispensable entonces relanzar un programa
de producción nacional de fertilizantes, de químicos, de
biofertilizantes y abonos orgánicos, así como el desarrollo de
producción nacional de semillas a bajo costo y de alta calidad. Es un
conjunto de acciones que en el corto y mediano plazos generarían mayor
oferta interna y tendríamos una canasta alimentaria de más bajo precio y
de más fácil acceso para los consumidores.
Por otra parte, tenemos problemas estructurales. Grandes compradores
como Maseca arguyen problemas de liquidez y están retrasando el pago de
las cosechas, lo cual es una presión de carácter especulativo. Estas
compañías ejercen su poder de compra monopólico. Suspenden sus pagos a
efecto de que los precios al productor caigan y propician incertidumbre
en los agricultores, y el gobierno está pasmado, además de que también
le conviene que se abatan los precios al productor para acotar las
presiones inflacionarias. Eso es justamente lo contrario de lo que se
debe realizar en una recesión económica profunda, pues es necesario que
haya precios justos para el agricultor, para que incremente su
producción. Por ello hay que crear reservas estratégicas alimentarias en
México para evitar cualquier presión especulativa interna o internacional.
Hay que decir que la relación costo-beneficio resulta positiva para un
grupo de productores medios y altos de granos básicos y no es rentable
para un sector de pequeños productores, porque no tienen acceso a
créditos, a subsidios, inversiones; su productividad es muy baja y sus
costos muy altos. En ellos debemos enfocar los apoyos y el crédito.
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